Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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miércoles, 22 de junio de 2011

La influencia de los prejuicios hacia otras personas en nuestro sistema inmunitario

¿Nuestros propios prejuicios y percepciones sobre la gente ayudan a defender a nuestro cuerpo contra enfermedades infecciosas?

Los resultados de un nuevo estudio de psicología sugieren que el cerebro contiene una especie de "sistema inmunitario conductual" que nos defiende contra las enfermedades incluso antes de que los patógenos que las causan lleguen a nuestros cuerpos.

Mark Schaller, de la Universidad de la Columbia Británica, Canadá, quien es coautor del estudio junto a Justin H. Park de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, argumenta que una serie de factores psicológicos se combinan en cada persona para permitirle detectar y evitar cosas potencialmente infecciosas en su entorno inmediato. Esto proporciona una primera línea defensiva contra las infecciones, tosca pero útil, y reduce la carga de trabajo del sistema inmunitario propiamente dicho.

Esto afecta a nuestras interacciones con otras personas. En estudios anteriores se llegó a la conclusión de que cuando las personas se sienten más vulnerables a las infecciones, se comportan de un modo menos extrovertido. También, que la gente suele ser más introvertida en los países donde, históricamente, han sido muy frecuentes las enfermedades infecciosas. Por otra parte, es bien sabido que la amenaza del contagio de una enfermedad puede crear prejuicios contra personas cuyo aspecto resulte raro o que se comporten de maneras inusuales.

Sin embargo, tal como advierten los autores del nuevo estudio, muchas de estas reacciones basadas en prejuicios son erróneas y causan más problemas que los que hipotéticamente podrían resolver.

Por otra parte, todo apunta a que cuando la gente ve cosas potencialmente infecciosas en su entorno, su sensación de sentirse amenazada puede hacer que el sistema inmunitario propiamente dicho responda con más fuerza a una infección verdadera.

jueves, 29 de abril de 2010

La personalidad influye en el envejecimiento del cerebro

El volumen de la materia gris es menor en las personas neuróticas y mayor en las escrupulosas, revela un estudio

Un equipo de psicólogos de la Washington University en St. Louis, Estados Unidos, ha descubierto que existe una relación entre la personalidad de las personas mayores y el volumen de ciertas áreas de su cerebro, vinculadas a la emoción y al procesamiento de la información social. Un rasgo concreto de la personalidad es la que más afectaría al cerebro: la neurosis, fuente de estrés y de angustia. Según los investigadores, los resultados obtenidos de este estudio, en el que se analizó el cerebro de casi 80 personas, permitirán comprender mejor el origen de ciertas enfermedades, como la demencia o el Alzheimer. Por Yaiza Martínez.


La amígdala, que forma parte de la región temporal media del  cerebro y está relacionada con el procesamiento de las emociones, era  mayor en los individuos escrupulosos y menor en los neuróticos. Fuente:  Washington University.
Un equipo de psicólogos de la Washington University en St. Louis, Estados Unidos, ha descubierto que existe una relación entre la personalidad de las personas mayores y el estado del cerebro en la vejez.

Según explican los científicos en un artículo publicado por la revista Neurobiology of Aging, en general, durante el envejecimiento, se produce una reducción en los volúmenes de ciertas regiones del cerebro, particularmente en las áreas temporal media y prefrontal.

Sin embargo, estas reducciones o cambios no se producen por igual en todas las personas, ya que, según los resultados obtenidos, la integridad neuroanatómica puede modificarse en menor o mayor medida en función de ciertos rasgos de la personalidad individual.

Tres rasgos de la personalidad analizados

Los científicos estudiaron, en concreto, tres características de la personalidad y su relación con los cambios cerebrales derivados del envejecimiento: la neurosis, la escrupulosidad y la extraversión.

Para hacerlo, registraron imágenes de los cerebros de 79 voluntarios de edades comprendidas entre los 44 y los 88 años, mediante una tecnología conocida como escáner de resonancia magnética (IRM).

La IRM utiliza el fenómeno de la resonancia magnética para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro. Esta información es procesada posteriormente por ordenadores, y transformada en imágenes del interior cerebral.

La corteza orbitofrontal, que forma parte de la región prefrontal y  está implicada en los procesamientos socio/emocionales, mostró  asociaciones similares con la personaldiad. Fuente: Universidad de  Washington.
Antes de ser sometidos al escáner, los participantes aportaron asimismo datos sobre su personalidad.

La combinación de información permitió establecer que los individuos más neuróticos presentaban volúmenes más pequeños de materia gris en las áreas temporal media y frontal del cerebro que los individuos menos neuróticos. Un patrón opuesto fue constatado en el caso de la escrupulosidad.

En lo que se refiere a la extraversión, el estudio no pudo establecer ninguna relación determinante entre esta característica de la personalidad y el estado del cerebro de los voluntarios.

Influencia en dos direcciones

Según declaraciones de una de las autoras de la investigación, la psicólogo Denise Head, aparecidas en un comunicado de la Washington University, los resultados obtenidos son un primer paso hacia la comprensión de cómo la personalidad puede afectar al envejecimiento del cerebro.

Head afirma que estos datos demuestran claramente que existe una relación entre personalidad y volumen cerebral, particularmente en las regiones del cerebro asociadas al procesamiento de la información social y de las emociones.

Asimismo, la investigadora añade que los resultados sugieren que la personalidad influye en el grado de envejecimiento del cerebro humano y, también, que la forma en que el cerebro envejece puede afectar a la personalidad de cada individuo.

Los investigadores planean llevar a cabo estudios futuros para hacer un seguimiento de los cambios estructurales que vaya sufriendo el cerebro de los participantes en la presente investigación, con el fin de profundizar en este proceso y su vínculo con la personalidad.

Estrés nocivo

Los científicos explican que numerosas investigaciones previas sobre animales no humanos habían demostrado que el estrés crónico está vinculado a ciertos efectos nocivos en el cerebro.

A partir de estas investigaciones, Head y sus colaboradores establecieron la hipótesis sobre la que basaron su estudio: ciertos rasgos negativos de la personalidad humana también podrían afectar a nuestro cerebro, en concreto, durante su proceso de envejecimiento.

Así, asumieron que la neurosis, que es un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica caracterizado por un nivel elevado de angustia y la aparición de conductas repetitivas para tratar de disminuir el nivel de estrés, debía resultar nociva para el volumen estructural cerebral.

La investigación se centró en las regiones temporal media y prefrontal del cerebro porque es en éstas donde se producen los mayores cambios durante el envejecimiento, y también porque éstas son las áreas cerebrales en las que se asientan ciertas capacidades cognitivas, como la atención, las emociones y la memoria.


Conocer la causa de ciertas enfermedades

Los investigadores basaron su estudio en cerebros sanos y en proceso de envejecimiento porque consideran que el conocimiento en este terreno puede resultar útil para el desarrollo de futuras herramientas de diagnóstico de la demencia, un trastorno que consiste en la pérdida progresiva de las funciones cognitivas, debido a daños o desórdenes cerebrales más allá de los atribuibles al envejecimiento normal.

Por otro lado, uno de los síntomas primeros de la enfermedad del Alzheimer es la aparición de cambios en la personalidad de las personas que la padecen. Algunas investigaciones realizadas han constatado que, de hecho, en los estadios iniciales de esta enfermedad, la gente tiende a volverse más neurótica y menos escrupulosa.

Según los investigadores, resulta crucial por tanto conocer la relación entre personalidad y estado del cerebro durante el envejecimiento en personas sanas, para establecer lo que sucede en el cerebro de personas con ciertas patologías y también para poder generar diagnósticos precoces.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas

Dos disciplinas científicas buscan el origen de la espiritualidad en el desarrollo de la mente. Todas las sociedades humanas presentan creencias religiosas, a pesar de que la religiosidad no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia. ¿De dónde procede entonces nuestra tendencia a creer que el mundo está hecho con un propósito o a confiar en agentes sobrenaturales? La periodista de la revista Science, Elisabeth Culotta, analiza en un artículo reciente las respuestas dadas a esta cuestión por dos ramas de la ciencia aparentemente alejadas entre sí: la arqueología y las ciencias cognitivas.

La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas

Todas las sociedades humanas tienen sus dioses, tanto si su culto se rinde en catedrales góticas como si se celebra en pirámides maya.

En todas las culturas, los humanos han destinado recursos a elaborar rituales y a construir edificios religiosos. Sin embargo, la religión no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia.

¿Por qué surge, entonces?, se pregunta la periodista de la revista Science, Elizabeth Culotta en un artículo aparecido recientemente en dicha revista. Bajo el título “On the Origins of Religion" (En el origen de la religión), Culotta, en un intento de desentrañar esta cuestión, analiza dos disciplinas muy distintas que se han dedicado a estudiar la religiosidad humana: la arqueología y la psicología cognitiva.

Antecedentes darvinistas

Ya Charles Darwin abordó el tema de la religión desde la perspectiva de su tesis sobre el origen de las especies, y buscó evidencias de que la religión podía ser explicada por pequeños avances en la cognición y en la estructura social humanas.

Sin embargo, según Culotta, para Darwin, el origen de la religión no supuso un misterio sino uno de los frutos del desarrollo seguido por el ser humano.

Tal y como él mismo escribió en El origen del hombre. La selección natural y la sexual: “tan pronto como las importantes facultades de la imaginación, el asombro y la curiosidad, junto con la capacidad de razonamiento, se desarrollaron parcialmente, el hombre comenzó a especular sobre su propia existencia”.

Culotta afirma que, en los últimos quince años, un número creciente de investigadores ha intentado responder al misterio de la religiosidad siguiendo la estela de Darwin e indagando en la hipótesis que éste defendía: que la religión surge de forma natural, fruto de los procesos corrientes de la mente humana.

Con estos estudios, se ha abierto un nuevo campo de investigación denominado “ciencia cognitiva de la religión”, que se apoya en la psicología, la antropología y la neurociencia para comprender las bases del pensamiento religioso, explica la autora.

Religión en la arqueología

En la actualidad, a pesar de que no se ha alcanzado al respecto un consenso general entre los científicos, para Culotta las respuestas potenciales a ciertas preguntas (como, por ejemplo, si la materia genera el dominio invisible de lo espiritual o si la religión es un fenómeno que puede ser explicado científicamente) podrían encontrarse en la interpretación de ciertos datos arqueológicos y, también, de la información surgida del estudio de nuestra mente.

Por un lado, la arqueología está ofreciendo información potencialmente relevante para la comprensión del inicio de la religiosidad humana, gracias al hallazgo de antiguos diseños geométricos de contenido simbólico o de antiquísimas tumbas cuyo análisis ha revelado la existencia de rituales de enterramiento, entre otros.

Culotta explica que los arqueólogos están buscando señales de religiones antiguas en relación con una de las habilidades cognitivas propias del ser humano: el comportamiento simbólico.

En este sentido, el arqueólogo Colin Renfrew, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, asegura que la religión sería una forma particular de un comportamiento social simbólico más amplio.

Con esta idea acerca de la mente humana, los arqueólogos exploran las religiones antiguas y buscan en sus excavaciones señales del inicio del comportamiento simbólico en nuestra especie.

Religión en la mente

Por su parte, especialistas en ciencias cognitivas como Justin Barret, de la Universidad de Oxford, han asegurado que existen propiedades funcionales en nuestros sistemas cognitivos que nos hacen propicios a la creencia en agentes sobrenaturales.

Barret y otros investigadores ven las raíces de la religión en nuestra sofisticada cognición social, explica Culotta.

Según ellos, los humanos tendemos a ver señales de “agentes” –mentes similares a las nuestras- que actúan sobre el mundo y a interpretar éste como si estuviera hecho con un propósito.

Los humanos tenemos, afirman estos científicos, una tremenda capacidad para impregnar, incluso a los objetos inanimados, de creencias, deseos, emociones y conciencia. Esta capacidad, según el psicólogo de la Universidad de Yale, Paul Bloom, estaría en el núcleo de muchas de las creencias religiosas.

Estos campos del conocimiento, la arqueología y las ciencias cognitivas, se están desarrollando en paralelo en esta dirección, relacionando las evidencias empíricas de los registros arqueológicos y los modelos teóricos de los psicólogos, señala Culotta.

Según la autora, todavía no ha habido entre ambas disciplinas más que ligeros atisbos de actividad interdisciplinar, pero los especialistas están de acuerdo en que este terreno de investigación está experimentando el surgimiento de nuevas e interesantes evidencias en lo referente al origen de las religiones, y que tal vez lo más importante esté aún por llegar.

lunes, 31 de agosto de 2009

Terceristas


Dos estudiantes universitarios han puesto en marcha desde Chile un podcast sobre la "Tercera Cultura", esa especie de "escapatoria" a la incomprensión secular de las ciencias y las artes.

Los autores empiezan citando un trabajo publicado en Journal of Research in Personality que estudiaba las diferencias emocionales entre los lectores de ciencia y de literatura, avalando en parte el arquetipo del hombre de ciencia socialmente disfuncional. Frente a esta mutua incomprensión, denunciada por C.P. Snow hace 50 años, las ciencias cognitivas y las neurociencias prometen orientar una salida digna del malestar cultural. Si nos gustan las ciencias duras, ya no estaríamos obligados a convertirnos en otra versión del aturdido Profesor Tornasol...

Como denuncian los autores del podcast, las ideas de la Tercera Cultura aún encuentran muchos obstáculos emocionales e institucionales. A los intelectuales humanistas siguen sin interesarles las ciencias naturales y los científicos de las disciplinas "duras" reprochan la orientación excesivamente especulativa y popular de los "terceristas". Estos prejuicios, algunas veces justificados, otras proceden del actual sistema de publicación científico, muy rígido y especializado, y de la distribución académica del saber, pero muchos otros avances permiten ser mucho más optimistas.

Los cambios son especialmente llamativos en el campo de la filosofía tradicional, aunque no siempre se aprecien o se valoren en la universidad. Cuando hace unas dos décadas Patricia y Paul Churchland propusieron el término "neurofilosofía" las ideas de la Tercera Cultura no eran demasiado populares. Pero hoy una creciente minoría consideraría extravagante enfrentar un debate "filosófico" prescindiendo de las ciencias experimentales, y la idea de una diferencia substantiva entre lo "científico" y lo "filosófico" resulta cada vez más caduca. La mejor filosofía del planeta es "brain-friendly".

La tecnología se pone al servicio de los “desatentos y olvidadizos”


El nuevo escenario tecnológico se centra, en especial, en mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.
Una persona entra a su habitación dispuesta a dormir y mientras se saca las pantuflas, su teléfono celular le avisa por mensaje que debe tomar su pastilla. Esto es posible gracias a los sistemas de inteligencia artificial y ambiental, que registra a una de sus últimas innovaciones en España.

Precisamente, el sistema emite alertas sobre el olvido de ciertas tareas cotidianas para facilitar la vida de las personas mayores o con necesidades especiales. El mismo ha sido desarrollado por la Universidad de Granada (UGR), según publica Plataformasinc.es. El mecanismo funciona mediante sensores distribuidos en objetos del ambiente para detectar acciones habituales.

El programa reconoce las acciones cotidianas de los usuarios mediante etiquetas RFID (Identificación por Radiofrecuencia), que se colocan discretamente en los objetos que los individuos tocan más a menudo. De tal forma, cuando lo hacen se envía una señal a un ordenador o dispositivo móvil situado en la propia vivienda, según explican los investigadores del Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la UGR.

Los adultos mayores o con necesidades especiales suelen rechazar la ayuda de otros y son los avances alcanzados gracias esta investigación –publicada este mes en la revista Expert Systems with Applications– los que les permitiría alcanzar una vida más independiente.

“AUTO INTELIGENTE”

Otra prueba de la utilidad de los entornos inteligentes que se adaptan a las necesidades y costumbres humanas, es la creación de un coche capaz de aprender cómo conduce su dueño y advertirle cuando se avecina algún posible percance. “Drivsco”, es el nombre de este sistema desarrollado en conjunto por seis países europeos.

Lo novedoso del concepto es del diseño de un programa informático que le permite al auto captar el estilo de manejo de su propietario y la manera cómo reacciona en una curva, un empalme cercano, un peatón u otro vehículo en frente. Así, cuando el usuario realiza una maniobra poco usual el sistema emitirá señales de alarma avisándole que debe ajustarse al modelo habitual de conducción. El mecanismo sería una solución para los conductores desatentos, más aún en días de poca visibilidad como cuando cae una intensa lluvia.

Capacidad cognitiva

La inteligencia ambiental es tenida en cuenta por la Comisión Europea como el principal escenario para este siglo. Philip Desing -promotora del Simposio Europeo sobre Inteligencia Ambiental- es una de las compañías que desarrolla avances en la materia que, en su mayoría, apuntan a ampliar la independencia de las personas con discapacidad y los adultos mayores.

En el pasado CeBIT 2009, en Hannover, se presentaron interesantes alternativas que permitirán controlar y gestionar el estado de salud de los ancianos en sus propias casas, sin modificar el aspecto o las condiciones de los hogares. Además, la confluencia de ordenadores, wireless, sensores, etc. que dotan de inteligencia al entorno doméstico ampliará nuestras capacidades cognitivas.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Las mujeres exitosas tienen más testosterona

Empresaria

Las mujeres con más testosterona eran más arriesgadas en las finanzas.

Durante mucho tiempo se ha vinculado a la testosterona -la hormona sexual masculina- con la competitividad, la agresión y el dominio, características a su vez asociadas al género masculino.

Ahora, por primera vez, un estudio sugiere que las mujeres más exitosas y las que están más dispuestas a tomar riesgos tienen niveles más altos de la hormona testosterona.

La investigación, que fue llevada a cabo con estudiantes de negocios, concluye que es la biología -y no los factores sociales- la que dicta las diferencias en los géneros a la hora de atreverse a tomar un riesgo financiero e incluso de elegir una carrera.

Estudios pasados han demostrado que la testosterona, que evoca la imagen del hombre exitoso y poderoso, aumenta la agresividad y reduce el miedo, y se le asocia con conductas arriesgadas como el juego de apuestas y el abuso de alcohol.

Un estudio en 2008 llevado a cabo en el centro financiero de Londres mostró que los hombres con niveles más altos de la hormona tienen más probabilidades de obtener más ganancias financieras a corto plazo.

Hasta ahora, sin embargo, no se había estudiado el impacto de la testosterona en las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de tomar riesgos.

Más testosterona, más riesgo

Los investigadores de las universidades de Northwestern y de Chicago en Estados Unidos decidieron investigar si existían realmente estas diferencias.

Tal como señala la investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencias), en el campo de las finanzas la hormona sí tiene un impacto en las mujeres.

"En general, las mujeres tienen más aversión al riesgo que los hombres cuando se trata de tomar decisiones financieras importantes y esto a su vez puede afectar la elección de carrera de una mujer" afirma la profesora Paola Sapienza, quien dirigió la investigación.

Este es el primer estudio que demuestra que las diferencias de los géneros en la disposición a tomar riesgos financieros tienen una base biológica

Prof. Dario Maestripieri

"Por ejemplo, en el grupo que estudiamos 36% de las estudiantes mujeres habían elegido carreras financieras de alto riesgo como inversión bancaria u operaciones bursátiles, comparado con 57% de los estudiantes hombres".

"Quisimos explorar si estas diferencias de los géneros estaban relacionadas a la testosterona, de la cual los hombres tienen mayores concentraciones que las mujeres", señala la investigadora.

Para investigar esa relación los científicos midieron los niveles de la hormona en muestras de saliva de 500 estudiantes de maestría de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago.

Todos los participantes tenían relativamente la misma edad, los mismos antecedentes culturales y educacionales y el mismo nivel socioeconómico.

Los estudiantes tomaron parte en un experimento en el que con un videojuego se midieron sus actitudes ante el riesgo.

Debían elegir, por ejemplo, entre aceptar un premio monetario garantizado o una lotería que podría brindarles una mayor remuneración.

Los estudiantes debían elegir repetidamente entre la lotería y el pago fijo con valores cada vez más altos.

Y se recogieron dos muestras de su saliva, una antes de cada sesión y otra después de que completaban la prueba.

Los resultados mostraron, como se esperaba, que los participantes más dispuestos a arriesgarse eligieron la lotería con más frecuencia mientras que los que tenían una mayor aversión al riesgo eligieron el pago fijo.

Pero también se encontró que las mujeres con mayores niveles de testosterona habían elegido la lotería con más frecuencia.

Y descubrieron un vínculo entre la testosterona y la elección de carrera. Los que tenían más testosterona y más disposición al riesgo habían elegido carreras más riesgosas en finanzas.

Biología o sociedad

Bolsa de valores

Los hombres con más testosterona eligen carreras financieras más arriesgadas.

"Este es el primer estudio que demuestra que las diferencias de los géneros en la disposición a tomar riesgos financieros tienen una base biológica" afirma el profesor Dario Maestripieri, otro de los investigadores.

"Y que las diferencias en los niveles de testosterona entre individuos pueden afectar aspectos importantes de la conducta económica y de las decisiones de carrera", agrega.

Los expertos afirman, sin embargo, que las cosas podrían no ser tan categóricas porque todavía sigue siendo muy difícil saber con exactitud cuáles son las bases de las diferencias entre los géneros.

"Nadie duda que las hormonas tengan una función, pero éste es un vínculo muy complicado" dijo a la BBC el profesor Alex Haslam, experto en psicología social de la Universidad de Exeter, Inglaterra.

"Y las hormonas pueden ser tanto el producto de la experiencia como la experiencia puede ser producto de las hormonas".

"En este estudio hay una implicación de que la mujer que está dispuesta a tomar riesgos financieros de alguna forma no es femenina o es anormal".

"Nuestro apetito por las explicaciones biológicas en las diferencias de género es muy preocupante. Es una forma de justificar el status quo y los prejuicios".

"Es muy triste que prefiramos esta explicación en lugar de la que destaca a la sociedad, la elección y la capacidad de cambio del ser humano", expresa el experto.

lunes, 24 de agosto de 2009

Un tratamiento combinado podría aliviar la depresión luego del accidente cerebrovascular





Un estudio reciente sugiere que agregar la terapia psicosocial a los antidepresivos ayuda a mejorar la depresión y la recuperación entre quienes han sufrido un accidente cerebrovascular

"La tercera parte de los pacientes que tienen accidentes cerebrovasculares desarrollan depresión clínica, que los hace menos capaces de recuperarse del accidente cerebrovascular, empeora la función cognitiva, impide el funcionamiento social y se relaciona con otras consecuencias adversas", señaló en un comunicado de prensa de la American Heart Association el Dr. Richard C. Veith, coautor del estudio y profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en Seattle.

El desarrollo de la depresión luego del accidente cerebrovascular "es un problema de salud pública importante", aseguró Veith.

En el estudio participaron 101 personas que habían sufrido un accidente cerebrovascular y se les había diagnosticado depresión clínica. Los investigadores hallaron que ocho semanas de tratamiento combinado lograron una reducción de 47 por ciento en los puntajes de escalas estandarizadas que califican la depresión, en comparación con una reducción de 32 por ciento entre la gente que recibió la atención habitual, entre la que se encontraban los antidepresivos.

El estudio halló que la gente cuya depresión había mejorado percibió la recuperación de su accidente como algo significativamente más importante y también sintió que su condición física y que su participación social eran mejores, en comparación con los que lograron menos mejora de la depresión.

Los resultados del estudio fueron publicados en la edición en línea del 6 de agosto de la revista Stroke.

La terapia psicosocial usada en el estudio fue llevada a cabo por enfermeras que hicieron sesiones personalizadas con pacientes en un periodo de ocho semanas. Las sesiones cubrían cosas como la manera de incrementar los eventos placenteros, la resolución de problemas, el apoyo de los cuidadores e identificar y modificar los pensamientos negativos.

Adictos a google

  • El neurotrasmisor llamado dopamina es el que hace que seamos adictos a la búsqueda
  • Nuestros cerebros están hechos para que sea más fácil estimularlos que satisfacerlos

Búsquedas. No puedes parar de hacerlas. A veces uno siente como si las necesidades básicas de comer y dormir o el deseo sexual hubieran quedado invalidados por una necesidad nueva de gadgets de información electrónica. Nuestra curiosidad es tan insaciable que recabamos información incluso aunque nos pueda traer problemas. Buscamos información que ni siquiera nos interesa.

Algunos no pueden vivir sin internet.

En el fondo somos como esas míticas ratas de laboratorio que presionaban una palanca sin parar para procurarse una descarga eléctrica en el cerebro. Mientras tecleamos en nuestros motores de búsqueda, parece que estamos estimulando el mismo sistema cerebral que los científicos descubrieron por casualidad hace más de 50 años al explorar cráneos de rata.

En 1954, el psicólogo James Olds y su equipo estaban estudiando el proceso de aprendizaje de las ratas en un laboratorio de la Universidad Internacional McGill de Quebec (Canadá). Adherían un electrodo al cerebro de las ratas y, cuando la rata se dirigía a un rincón determinado de su jaula, le proporcionaban una pequeña descarga eléctrica y observaban su reacción. Un día insertaron sin saberlo la sonda en el lugar equivocado y cuando Old sometía a la rata a sus pruebas, ésta volvía una y otra vez al rincón donde había recibido la descarga. Acabó descubriendo que si la sonda se colocaba en el área hipotalámica lateral del cerebro y se permitía a las ratas presionar una palanca y estimular sus propios electrodos, presionarían hasta sufrir un colapso.

Olds, y todos los demás, dieron por sentado que había descubierto el centro cerebral del placer (algunos científicos aún lo creen). Experimentos posteriores practicados en humanos confirmaron que las personas descuidarían casi todo —su higiene personal, sus obligaciones familiares— con tal de seguir alcanzando esa euforia.

Pero para el neurólogo Jaak Panksepp, de la Washington State University, este supuesto placer no parecía serlo tanto. Esas ratas que se estimulaban a sí mismas, y más tarde esos humanos, no mostraban la misma satisfacción eufórica que criaturas comiendo galletas rellenas Oreo o que las que disfrutaban de repetidos orgasmos. Los animales, escribe en 'Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions' ('Neurociencia afectiva: los fundamentos de las emociones humanas y animales'), estaban "excesivamente excitados, incluso enloquecidos". Las ratas no paraban de olfatear y rebuscar. Algunas personas relataron que sintieron excitación sexual pero que no llegaron a experimentar el orgasmo. Los mamíferos a los que estimulaban el área hipotalámica lateral parecían estar atrapados en un círculo vicioso "donde cada estímulo provocaba una estrategia de búsqueda vigorizante", escribe Panksepp, (y no se estaba refiriendo a Bing —el buscador de Microsoft—).

La excitación se llamaba búsqueda

Es un estado emocional al que Panksepp tuvo que dar muchas vueltas para poder denominarlo: curiosidad, interés, búsqueda, anticipación, ansia, expectación. Finalmente, se decidió por 'búsqueda'. El neurólogo ha pasado décadas trazando el mapa de los sistemas emocionales del cerebro que considera que comparten todos los mamíferos, y sostiene que "la búsqueda es el abuelo de todos los sistemas". Es el motor motivacional del mamífero que cada día nos saca de la cama, o la guarida, o del agujero, y nos adentra en el mundo. Por eso, como escribe el biólogo Temple Grandin en 'Animals Make Us Human' ('Los animales nos hacen humanos'), hay experimentos que demuestran que los animales en cautividad preferirían tener que buscar su comida a que se la dieran.

Para los seres humanos, este deseo de búsqueda no va solo de satisfacer necesidades físicas. Panksepp dice que los humanos pueden alcanzar la misma excitación con recompensas abstractas que con las tangibles. Asegura que cuando nos asalta una intensa sensación de placer o excitación relacionada con el mundo de las ideas, con establecer conexiones intelectuales, con descubrir significado, son los circuitos de búsqueda los que se están disparando.

El elixir que alimenta el sistema de búsqueda es un neurotransmisor llamado dopamina. Los circuitos de dopamina "promueven estados de anhelo e intencionalidad orientada", escribe Panksepp. Es un estado que a los seres humanos les encanta. Nos hace sentirnos tan bien que buscamos actividades o sustancias que mantengan este sistema despierto —la cocaína y las anfetaminas, drogas estimulantes por excelencia, lo avivan de forma especialmente eficaz—.

Se cree que nuestro sistema dopaminérgico controla nuestra impresión del tiempo. Las personas con trastornos de hiperactividad tienen carencia de dopamina y un estudio reciente sugiere que ése puede ser el origen del problema. A los hiperactivos, incluso períodos cortos de tiempo se les hacen eternos. Un artículo del año pasado en The Atlantic titulado '¿Nos estará volviendo idiotas Google?', Nicholas Carr especula sobre la idea de que nuestra forma de navegar por internet está remodelando nuestros procesos mentales hasta hacer que sea casi imposible para nosotros prestar atención a un texto largo de forma prolongada. A la manera de las ratas de laboratorio, no dejamos de pulsar la tecla 'Intro' para conseguir nuestro próximo 'chute'..

El profesor de psicología de la universidad de Michigan Kent Berridge ha dedicado más de dos décadas a tratar de entender cómo el cerebro experimenta placer. Él, como Panksepp, también ha llegado a la conclusión de que lo que las ratas de James Olds estaban estimulando no era su centro cerebral de recompensa. En una serie de experimentos, él y otros investigadores han sido capaces de determinar que los cerebros de los mamíferos disponen de sistemas separados para lo que Berridge denomina "querer algo" y "que algo guste".

Querer y gustar, cosas diferentes

'Querer algo' es el equivalente en Berridge del sistema de búsqueda de Panksepp. El sistema que rige lo que nos gusta es lo que Berridge considera el centro del mecanismo cerebral de recompensa. Cuando experimentamos placer, es nuestro propio sistema opioide, más que nuestro sistema dopaminérgico, el que está siendo estimulado. De ahí que los opiáceos induzcan una especie de gozoso estupor tan distinto del efecto estimulante de la cocaína y las anfetaminas. Querer algo y que algo guste son complementarios. El primero favorece y acelera que pasemos a la acción; el segundo nos lleva a una pausa satisfactoria. La búsqueda ha de detenerse, aunque sólo sea durante unos momentos, para que el sistema no entre en un círculo vicioso sin fin. Cuando conseguimos el objeto de nuestro deseo (ya sea un bollo Twinkie o una pareja sexual), nos entregamos a actos consumistas que Panksepp asegura que reducen la excitación cerebral y, al menos, de forma pasajera, inhiben las ganas imperiosas de buscar.

Pero nuestros cerebros están hechos para que sea más fácil estimularlos que satisfacerlos. "El cerebro parece ser más mezquino con los mecanismos de placer que con los de deseo", ha llegado a afirmar Berridge. Esto tiene sentido desde el punto de vista evolutivo. Las criaturas con falta motivación, que encuentran fácil caer en un éxtasis inconsciente, es probable que vivan poco tiempo (y acaso sean felices). Así que la naturaleza nos imbuyó de un insaciable afán de descubrir, de explorar. El neurólogo de la universidad de Stanford Brian Knutson ha estado poniendo a individuos ante escáneres de imágenes por resonancia magnética y observando sus cerebros mientras se entretienen jugando a invertir de forma ficticia. Su experimento ha arrojado resultados constantes y coherentes de que las imágenes en nuestro cráneo muestran que la posibilidad de obtener beneficios es mucho más estimulante que conseguirlos realmente.

La posibilidad de obtener beneficios es mucho más estimulante que conseguirlos realmente

Experimentos con animales muestran cuán potente (y distinto) es querer algo comparado con que algo guste. Berridge escribe que hay estudios que ponen de manifiesto que las ratas cuyas neuronas productoras de dopamina han sido destruidas conservan la capacidad de andar, mascar y tragar pero morirán de hambre aunque tengan comida delante de las narices porque han perdido la voluntad de obtenerla. En cambio, Berridge descubrió que las ratas con una mutación que inunda sus cerebros de dopamina aprendían a conseguir su comida antes que las ratas normales. Pero, una vez la habían obtenido, no encontraban la comida más placentera que las otras ratas.

Monjes budistas y monjas católicas mejoran su poder cerebral a través de la meditación y las plegarias


Pero, incluso los ateos pueden disfrutar los beneficios mentales que los creyentes obtienen de la fe, según reveló el popular autor y neurocientífico Andrew Newberg.

En su nuevo libro How God Changes Your Brain (Cómo Dios Cambia Tu Mente), yace en los efectos calmantes y de concentración que tienen sobre el cerebro la meditación o las plegarias intensas.

Controles cerebrales muestran que la meditación intensa altera nuestra materia gris, fortaleciendo regiones que concentran la mente y generan compasión, mientras calman aquellas ligadas al temor y el enojo.

Ya sea que quien medita crea en lo sobrenatural o sea un ateo que repite un mantra, indicó el experto, el resultado puede ser el mismo: un aumento de la compasión -que prácticamente todas las religiones enseñan- y una reducción de los sentimientos y emociones negativos.

"En esencia, cuando se piensa en las grandes incógnitas de la vida el cerebro crecerá", señala Newberg.

"No importa si se trata de un cristiano o un judío, un musulmán o un hindú, un agnóstico o un ateo", dice Newberg.

El especlista asegura que 10 a 15 minutos de meditación parecen tener efectos positivos importantes sobre la cognición, la relajación y la salud psicológica.

El proceso, según Newberg

La meditación activa el lóbulo frontal, que crea e integra todas las ideas personales sobre Dios, y calma la amígdala, que es la zona emocional que genera imágenes de una deidad autoritaria y vela el pensamiento lógico.

jueves, 20 de agosto de 2009

La depresión influye en el centro de recompensa del cerebro

Las personas clínicamente deprimidas son menos capaces de encontrar placer en actividades que antes disfrutaban, según un estudio publicado en NeuroReport que muestra una función cerebral reducida en el centro de recompensa del cerebro en comparColor del textoación con sujetos sanos.

La investigación fue dirigida por Elizabeth Osuch, del Lawson Health Research Institute, en Londres. Para estudiar los efectos de la depresión en la actividad cerebral, Osuch y su equipo preguntaron a 15 sujetos sanos y a 16 que hubieran tenido depresión recientemente por su música favorita y por aquella que ni les gustara ni les disgustara, música neutral. Después escucharon su selección musical durante 3 minutos mientras una resonancia magnética funcional medía su actividad cerebral.

Los investigadores encontraron que los sujetos sanos mostraban una mayor actividad en zonas específicas del cerebro cuando escuchaban su música favorita comparándolos con las personas deprimidas. Concretamente varias regiones asociadas al centro de recompensa estaban menos activas en los individuos deprimidos, por lo que la capacidad básica de disfrute no funcionaba correctamente.

"Estos resultados revelan reacciones importantes dentro de las zonas cerebrales asociadas al proceso de recompensa en individuos sanos. También mostraron un importante déficit en estas respuestas neurofisiológicas en sujetos deprimidos en comparación con los sujetos sanos", explica Osuch.

"Ya se sabía que los individuos deprimidos sufren anhedonia, la incapacidad para experimentar placer o satisfacción en casi todas las actividades. Lo importante de este estudio es que ya se conocen también las regiones del cerebro específicas que fallan en estos pacientes. Si encontramos la manera de señalar y tratar esas zonas, tendremos también la capacidad de tratar la depresión pronto", asegura.

viernes, 14 de agosto de 2009

Los riesgos de depresión en adolescentes podrían depender de su ciclo del sueño


Los patrones de sueño podrían ayudar a predecir los riesgos que tienen los jóvenes de desarrollar depresión, según un estudio publicado en Neuropsychopharmacology.

La relación que existe entre el sueño y la depresión en los adultos es ya conocido entre los científicos: los que padecen esta patología experimentan el sueño REM más rápido que las personas que no tienen depresión. Uma Rao, profesora de psiquiatría de la UT Southwestern (Estados Unidos), dirigió este estudio enfocándolo en los más jóvenes, donde participaron 96 adolescentes sin evidencia de depresión u otros trastornos psiquiatricos. Los investigadores monitorizaron los ciclos del sueño de este grupo durante tres días, además de recoger muestras de saliva y orina para comprobar los niveles de cortisol. El seguimiento se alargó durante cinco años para comprobar la evolución de la depresión entre los participantes.

Los adolescentes que tenían antecedentes familiares con depresión experimentaron el sueño REM más rápidamente. Las probabilidades de haber desarrollado depresión a lo largo del seguimiento era mucho mayor en este grupo que en aquellos que llegaron más tarde a esta fase del ciclo del sueño. También eran más propensos los que presentaban altos niveles de cortisol. Otros estudios realizados en adultos mostraban que el incremento de estos niveles de hormonas estaban relacionados con la depresión, y que las altas tasas de cortisol podría ayudar a determinar quiénes tienen riesgo de recaer en una dolencia de este tipo.

La depresión en adolescentes es de prevención y tratamientos complejos, en parte porque los niveles de referencia del sueño y otros factores usados en el diagnóstico no están claramente definidos. "Comparar a estos jóvenes adolescentes con aquellos que ya presentan una depresión oscurece los resultados del estudio y puede afectar a nuestro entendimiento de los mecanismos subyacentes de la depresión así como de su tratamiento", explicó Rao.

lunes, 10 de agosto de 2009

Matemática, ¿ya estás ahí?

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09.08.2009 | Según un estudio realizado por científicos argentinos, el cerebro tiene nociones innatas preexistentes a la cultura y a la enseñanza. Entre ellas destaca la matemática. Claro está que la instrucción hace que esa capacidad logre explotar y salir del rudimento.

Un grupo de científicos argentinos encabezados por Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano, explicó que hay ciencias básicas como la matemática que tienen un carácter innato en el conocimiento de las personas. Para ejemplificar, hay tribus que sin tener acceso a un tipo de aprendizaje del estilo convencional, logran realizar cálculos como una noción preexistente.
El especialista relató cómo es el desarrollo de estos estudios y además señaló cómo esto se relaciona con el análisis de algunas enfermedades ligadas a la mente. Además se refirió a otras investigaciones que buscan mejorar la calidad de vida de las personas mayores, ya que en poco tiempo más una de cada tres personas de más de 80 años sufrirá de Alzheimer.

N&P:- ¿Realmente todos de manera innata sabemos matemáticas?
P.A.:- Ya hay muchos estudios hechos por gente de Francia y en Estados Unidos que lo muestran no sólo en los adultos y los niños, sino también en los bebés y los monos, los primates del viejo mundo, primates avanzados parecidos al ser humano que tienen la capacidad de distinguir sin ningún tipo de enseñanza, cantidades al bulto. Sin contar, sin poder analizar superficies o volúmenes, pueden decir dónde hay más en un conjunto de puntos.

N&P:- ¿Qué sentido juega en esas operaciones? ¿La vista?
P.A.:- No sólo a través de la vista, sino también por el sonido o por el tacto se pueden hacer operaciones de ese tipo. ¿Cómo se parece un conjunto de puntos? ¿Se le saca ese otro bulto o se le agrega? Se logran distinguir con una certeza del 90% esas cantidades. En tribus donde no hay ningún tipo de concepción matemática ni enseñanza, que están despegadas de la cultura occidental, también son capaces de resolver problemas con conceptos matemáticos. Lo que un poco dirime la cuestión de si hay un innatismo, una mínima habilidad matemática que vemos que esos estudios describen.

N&P:- ¿Esto indicaría que hay una capacidad innata preexistente a aquello que hemos ido incorporando desde la cultura?
P.A.:- Sí. La discusión es, y más aquí en la Argentina, que tiene que haber un clásico de los clásicos, naturaleza versus cultura. Lo que este estudio muestra claramente es que es obvio que al ser objetos evolutivos venimos con un bagaje previo a la cultura. Nacemos con esa preparación de nuestro cerebro para algo, pero que una enseñanza formal y bien dirigida, más en el caso de las matemáticas, mejora notablemente sus habilidades. Por lo tanto no hay tal discrepancia entre naturaleza y cultura sino que es una interacción permanente. Uno viene obviamente con un cerebro que está preparado para el habla, para el cálculo, para varias cosas, pero sin la cultura quedaría como rudimento para esas operaciones.

N&P:- En ese aspecto, ¿la cultura y la educación son las que lo van formando?
P.A.:- La cultura y la educación lo mejoran notoriamente. Y el interés final es ver si se puede aplicar esto en aquellas personas que tienen algún tipo de discapacidad cognitiva, como pueden ser personas muy mayores o en el caso de niños que tienen habilidades especiales como los autistas. Si vio la película “Rainman”, se caen fósforos, y el personaje puede decir la cantidad exacta sin haber hecho ningún tipo de cálculo.

N&P:-
¿Son habilidades que tiene la mente, pero que en la conducta de las personas no autistas no son explicitadas?
P.A.:- Lo que pasa es que estas habilidades especiales están muy lejos de la comprensión de cualquier persona que no tenga el problema. Eso escapa a la velocidad de cálculo; el procesamiento que ese cerebro hace es otro y es muy parecido a ese procesamiento inicial que se trae y que luego es cambiado. Parecería que muchas veces esos niños autistas -estamos hablando de niños autistas especiales con capacidades especiales- quedan bloqueados en alguna especialidad. Hay niños que tienen esas habilidades, pero luego, por ejemplo, carecen de la posibilidad de atarse los cordones de los zapatos. Es decir que evidentemente es una capacidad innata, algo que ha quedado bloqueado que no permite desarrollar estas habilidades, pero que de alguna manera aparecería un poco de la mano de este tipo de fenómenos que estamos estudiando muy inicialmente.

Investigaciones

N&P:- ¿Qué caminos indican este tipo de trabajos en la búsqueda de comprender el cerebro?
P.A.:- El objetivo básico es entender por entender qué es lo que busca la ciencia básica y después habría dos objetivos muy pragmáticos. Uno sería entender las enfermedades mentales. No nos olvidemos que las enfermedades degenerativas del cerebro -en muy pocos años una de tres personas mayores de 80 años va a tener Alzheimer- son un tipo de enfermedad que está aumentando porque se ha prolongado la vida, se han prolongado los factores nutricionales y un sinnúmero de cuestiones que tienen alta gravitación en el tema. Por eso es fundamental empezar a entender cómo se regenera, cómo se comporta, cómo se cablea, de qué manera lo podemos preservar.

N&P:- ¿Cuál sería el otro objetivo que se han impuesto?
P.A.:- Bueno, lo otro tiene un interés que raya un poquito con la ciencia ficción, pero es tratar de aprender de qué manera procesa el cerebro para construir algún tipo de prótesis o máquinas que simplemente sean capaces de hacer ese tipo de procesamiento, aprender del funcionamiento cerebral para construir elementos que sean capaces de funcionar como funciona el cerebro. No serían robots, serían sistemas neuromórficos; son sistemas muchísimo más avanzados. El objetivo de nuestro instituto es algún día crear prótesis que permitan a una persona que tenga un área afectada “puentear”, saltar ese déficit con un circuito que funcione de una manera similar a como funciona el cerebro. Pero es para dentro de muchísimos años, son estudios que están recién en su fase inicial.

N&P:-
Un tema en el que se ha avanzado notablemente son los mapeos cerebrales, ¿verdad?
P.A.:- Sí, a lo largo de la vida, a pesar de todo lo que se pierde a medida que se avanza, el cerebro tiene una capacidad asombrosa llamada neuroplasticidad, que es la habilidad de ir reforzando algunos sectores y en el caso del déficit ir cubriéndolo con otro tipo de sector. Es decir, es una habilidad que se tiene y que en los niños es inmensa. Se pierden áreas enteras y son recuperadas por otras áreas. Eso es la neuroplasticidad, y cada vez es más explotada en la rehabilitación de los accidentes cerebrovasculares y otro tipo de lesiones. Pero es una de las características que lo hace maravilloso, que es esa capacidad de recableado que tiene, y por tanto la posibilidad de reinstaurar algunas funciones.

Descubren el “efecto tortoni”

Mozos porteños: usan esquemas mentales únicos en el mundo

Un grupo de neurocientíficos argentinos decidió comprobar cuál es la eficaz estrategia de los mozos porteños que logran memorizar órdenes y no equivocarse al servir. En un experimento, se sentaban de a ocho en una mesa, encargaban bebidas y luego cambiaban de posición. Así, descubrieron que los meseros se valen de un original diagrama mental para recordarlo todo.

Experiencia. Los mozos del Tortoni son un ejemplo mundial. Dos de los científicos del experimento en su hábitat: Facundo Manes y Tristán Bekinschtein.

“¿Quién había pedido el café?”, dice el mozo. Los ocho amigos no le responden y siguen hablando. “¿De quién es el café?”, insiste. “Déjelo donde quiera, jefe”, le contesta alguien del grupo y continúa en lo suyo. El mozo empieza a enojarse y, ya en voz más alta, les suelta: “Oigan, ustedes se cambiaron todos de lugar, así cómo quieren que me acuerde de los pedidos que hicieron”.

La escena pudo haber sucedido en cualquiera de los bares clásicos de Buenos Aires, donde quienes atienden a los clientes no anotan los pedidos y retienen todo en su memoria. Pero, en realidad, formó parte de un experimento científico inusual, que se publica hoy en Behavioural Neurology. Los investigadores argentinos Facundo Manes, Tristán Bekinschtein y Julián Cardozo se propusieron averiguar qué hace tan especiales a los mozos argentinos, que pueden recordar lo que piden los comensales, repetirlo en la barra, regresar a la mesa y entregarle a cada uno lo que encargó. Para eso, durante semanas se pasaron de bar en bar pidiendo bebidas, cambiándose de silla y anotando prolijamente las respuestas de los mozos.

Como resultado del esfuerzo, los científicos descubrieron que la estrategia de los meseros profesionales no tiene que ver con memorizar rostros ni lugares ocupados en la mesa, sino con una mezcla de las dos cosas. Y la bautizaron “Efecto Tortoni”. “Básicamente, demostramos que la táctica que usan es generar un diagrama que une ubicación con cara. Y si uno les modifica una de las variables, como hicimos nosotros, fallan”, señaló Manes, director del Ineco y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.

Método. La investigación fue realizada con el mayor método científico posible dado que las condiciones de la Confitería London distan significativamente de las del laboratorio, donde se corroboran las hipótesis. Un grupo de ocho biólogos y neurocientíficos, coordinados por Bekinschtein o Cardozo, se sentaba a la mesa de alguno de los tradicionales bares porteños, luego de haber decidido qué bebida, distinta en cada caso, pediría cada uno. El mozo llegaba, saludaba, memorizaba los pedidos y se iba. Acto seguido, y con un orden previamente acordado, todos se movían de sus lugares. Y anotaban el porcentaje de aciertos cuando el desconcertado mozo volvía.

“Si nos cambiábamos de lugar y aun así repartía las bebidas sin equivocarse, era porque la memoria se fijaba según las caras. Si, en cambio, las dejaba en el lugar correspondiente, sería porque memoriza los lugares. En la mayoría de los casos, se daba una estrategia mixta entre lugar y caras. El esquema se rompía”, afirmó Bekinschtein a PERFIL desde Cambridge (Inglaterra), donde realiza parte de sus investigaciones. Según los expertos, lo que hace tan especiales a los mozos argentinos es que generan un mapa mental de personas en ubicaciones específicas y las asocian a los pedidos. Algo que es posible sólo luego de varios años –por lo menos nueve– de entrenamiento diario. “Al cambiar de lugar, el esquema se rompe y esta ‘memoria especial’ de los mozos porteños ya no funciona”, agregó Manes.

Genesis. La idea de la investigación, original porque logra hacer ciencia experimental con sujetos humanos en situaciones ordinarias (algo particularmente difícil debido al número de variables que hay que controlar), llevaba años en la mente de Manes, que se preguntaba qué hacía tan especiales, tan “expertos”, a los mozos veteranos argentinos. Se actualizó luego de una investigación realizada con los taxistas de Londres (ver recuadro) y se terminó de consolidar con la decisión de formalizar lo máximo posible las condiciones del experimento; algo que trajo problemas en el grupo de amigos: no podía haber dos que pidieran lo mismo y, ante las consultas del mozo, había órdenes precisas sobre qué decir en cada caso.

Los científicos argentinos coinciden en que las cualidades mnemotécnicas de los meseros porteños no se dan en otros lugares del mundo. “Hay mozos de buena memoria en otros lugares, pero no dan el pedido a la persona exacta sino que tienen que preguntar cuando llegan con el servicio. Lo que ocurre en Buenos Aires es curioso porque en lugares con tradición de bar como Italia, Francia y España, no pasa tanto”, afirmó Bekinschtein.

Hubo mozos que se enojaban ante los cambios de lugar. Pero cuando se enteraban de que eran parte de un experimento científico se entusiasmaban. Bekinschtein concluyó: “Ahora, lo único que quiero es que al volver a Buenos Aires en noviembre me encuentre con la nota en algún bar, puesta en un marquito”.

Taxistas ingleses, el antecedente

Uno de los antecedentes del estudio de los mozos argentinos que citan los investigadores es el que se hizo con los taxistas londinenses, que deben superar el arduo examen de conocimiento que significa conducir en una de las ciudades más grandes y complejas del mundo.

Lo que hicieron en el año 2000 científicos del University College de Londres fue escanear el cerebro de los taxistas y así fue que se descubrió que tenían la zona del hipocampo agrandada en comparación con otras personas. No sólo eso, cuanto más veteranos eran en el oficio, más grande lo tenían.

Justamente esa zona del cerebro tiene una participación especial en las redes usadas para la orientación espacial. Pero no es que los taxistas vengan “de fábrica” con un cerebro más grande, sino que se agranda por el uso, como otras zonas. Y es el constante uso lo que transforma a taxistas y mozos en expertos. “Esto no quiere decir que tengan un tipo de inteligencia general que se pueda extrapolar a otras situaciones; como algunos calculistas súper rápidos, saben hacer muy bien esa cosa que han practicado mucho”, explicó Facundo Manes.

Aun así, él no cree que algo semejante suceda con los mozos argentinos en cuanto a volumen, sino en el número de conexiones. Y no sólo en la zona viso-espacial que es el hipocampo, sino también en la zona más usada por la memoria operativa. Pero es algo que piensa comprobar en futuros estudios.

domingo, 9 de agosto de 2009

Autismo: ¿Qué pasa en el cerebro?

Cerebro
El autismo es un complejo desorden que aparece en los cerebros en desarrollo durante la infancia.
Algunas regiones del cerebro podrían carecer de la habilidad para comunicarse entre sí con la eficiencia que deberían hacerlo en personas con autismo, explican los investigadores.

Científicos estadounidenses usaron sofisticados escáneres para examinar las conexiones que existen en la corteza cerebral, parte dedicada a coordinar los pensamientos complejos.

Ellos hallaron evidencia de anormalidades en las conexiones de las células del cerebro de las personas con autismo.

La investigación fue presentada en la reunión de la Sociedad para la Neurociencia.

En ciertas partes de la corteza cerebral, las células hacen demasiadas conexiones. Sin embargo, en otras secciones no realizan las suficientes.

El investigador que encabezó el estudio, Michael Murias, de la Universidad de Washington, dijo: "Nuestros hallazgos indican que los adultos con autismo muestran diferencias en la actividad de coordinación neurológica, lo cual genera una pobre comunicación interna entre las partes del cerebro".

Modelos diferentes

Los científicos analizaron los electroencefalogramas (EEG) de 36 adultos, la mitad de los cuales sufren de autismo.

Los EEG, que miden la actividad de millones de células cerebrales, fueron tomados cuando las personas se encontraban relajadas y con los ojos cerrados por dos minutos.

Los investigadores hallaron que las personas con autismo presentaban modelos anormales de conexión cerebral en el lóbulo temporal, el cual se encarga del lenguaje.

Argumentan que los modelos anormales demuestran ineficientes e inconsistentes redes de comunicación interna dentro del cerebro de las personas autistas.

El doctor Marius aseguró que su trabajo podría abrir un camino para detectar el autismo en una etapa más temprana.

Nuevos horizontes

Se estima que el autismo, un desorden en el proceso de desarrollo, afecta a uno de cada 166 niños.

La base de la evidencia para la mayoría de los tratamientos es pobre. Dados los altos costos del autismo, no sólo desde la perspectiva humana sino económica, nosotros le damos la bienvenida a todos los avances que permitan la mayor comprensión de este desorden y urgimos que la inversión dedicada al autismo, se incremente
Richard Mills, Director de investigación de la Sociedad Nacional de Autismo

Se caracteriza por la dificultad en los procesos de comunicación e interacción con otras personas.

Richard Mills, Secretario Honorario de la Investigación del Autismo y director de investigación de la Sociedad Nacional de Autismo, dijo: "Nosotros sabemos mucho acerca de las diferencias en la estructura y funcionamiento del cerebro de una persona autista. Sin embargo, no siempre se puede establecer el vínculo entre ese conocimiento y un tratamiento efectivo".

"Esta investigación confirma otros numerosos estudios, los cuales demuestran las diferencias en la naturaleza del cerebro y podrían tener relevancia por sus implicaciones en las áreas de diagnosis e intervención", dijo el experto.

"La base de la evidencia para la mayoría de los tratamientos es pobre. Dados los altos costos del autismo, no sólo desde la perspectiva humana sino económica, nosotros le damos la bienvenida a todos los avances que permitan la mayor comprensión de este desorden y urgimos que la inversión dedicada al autismo, se incremente", señaló el científico.

viernes, 7 de agosto de 2009

La heautoscopia

Mayo 15, 2009 at 7:39 pm (cerebro, mente, música, psicologia, psiquiatría) (, , )

sacks

Escribo este post animado por la lectura del ultimo libro de Oliver Sacks, titulado “Musicofilia”.

Se trata de uno de esos libros de divulgación cientifica donde Sacks -migrañoso insigne- nos deleita con ejemplos de casos raros, de esos que un médico con suerte solo ve una o dos veces en su vida; la extraña colección de Sacks a la hora de recolectar tantos casos raros huele un poco a ficción, aunque lo cierto es que de todo el libro sólo son rescatables algunos de entre un magma de casos más o menos banales.

Sacks explora las relaciones entre la música y la neurologia y yo escojo de entre todos sus ejemplos estos tres casos:

  • El caso del sindrome de Williams, que es un trastorno del desarrollo, parecido al sindrome de Asperger pero que conforma en los que lo padecen una extraña expresividad musical y memoria para letras y canciones junto con una sociabilidad extrema y una declarada torpeza práctica en otras actividades.
  • El caso de las alucinaciones musicales, una subespecie de alucinaciones acústicas que se dan en sordos y no son psicóticas y que señalan en la dirección de que el cerebro construye outputs sensoriales cuando deja de recibir inputs, algo muy parecido a lo que sucede con el miembro fantasma de los amputados: el lóbulo temporal fabrica (recuerda y emite) cancioncillas cuando deja de recibir sonidos. Naturalmente este fenómeno puede llegar a ser torturante para los que lo padecen pues sólo cesa con el sueño.
  • El tercer caso es el que da titulo a este post, se trata de un caso de metanoia, es decir un caso de cambio de la personalidad a consecuencia de una electrocución. Este cambio se derivó en convertir a una persona mas interesada por los deportes y los coches de marca en un melómano impenitente.

La heautoscopia es una percepción alucinatoria del propio cuerpo como si se viera desde el exterior, más concretamente como si se viera desde arriba. El observador es el propio paciente que se puede contemplar desde fuera de su propio cuerpo. Se trata de un desdoblamiento que psicopatológicamente es una disociación de la conciencia, un fenómeno bastante frecuente en postoperados, en personas que han sufrido una parada cardiaca y que frecuentemente componen un grupo de experiencias que conocemos con el nombre de “experiencias cercanas a la muerte” sobre la que existen un sin fin de mitos y de creencias infundadas.

Porque lo cierto es que la heautoscopia es un fenómeno bien conocido por la psiquiatria. Lopez Ibor, entre otros, la ha estudiado en profundidad llegando a la conclusión de que existen tres condiciones para su aparición:

  • Un trastorno vestibular.
  • Un trastorno de la luminosidad de la conciencia, muy similar a la que sucede en las interfases del dormirse (alucinaciones hipnagógicas) o el despertar (alucinaciones hipnopómpicas), que son mucho más frecuentes que la propia heautoscopia.
  • Una intensa angustia.

Esta es una heautoscopia verdadera:

heautoscopia

Y asi es como se la imaginan algunos, es una heautoscopia falsa:

cuerpoastral

La heautoscopia verdadera sigue las leyes del espejo y la inversión, mientras que la falsa no es una imagen especular.

VIAJE_ASTRAL

Esta es una imagen heautoscopia verdadera, observese el aspecto de imagen especular de la imagen disociada.

La disociación de la conciencia no debe considerarse de ningún modo un hecho patológico, se trata de un mecanismo primitivo de preservación, una especie de alarma neurobiológica diseñada para escapar de la intensa angustia que acompaña a la experiencia de morirse aunque tambien se presenta en situaciones de estrés lejanas a la posibilidad de morir, la disociación es un mecanismo de defensa que compartimos con todos los mamíferos y que se encuentra filogenéticamente emparentado con la convulsión critica, sobre la que hablé precisamente en este post.

La histeria -comentada en el post anteriormente señalado- representaria el encendido (kindling) de estas alarmas primitivas en condiciones no relevantes para la vida aunque con repercusión emocional. Una especie de alarmismo excesivo e infundado. Pues estos mecanismos fueron diseñados para aliviar el tránsito hacia la muerte, la verdadera, no la simbólica.

tunel

Su objetivo es facilitar analgesia, tranquilización y anestesia emocional, es por eso que las descripciones de este tipo de experiencias cercanas a la muerte recalcan la beatitud, la tranquilidad y una sensación de felicidad teñida de luz, de túneles protectores y de hipermnesia (la brusca aparicion de escenas de la vida pasando a una intensa velocidad), como si el individuo viera una pelicula de su vida proyectada rápidamente, un documental de su trayectoria. Un epilogo.

El caso que describe Sacks en su libro va sin embargo más allá de la heautoscopia, se trata de un médico con intereses muy alejados de la música que sufrió una electrocución hablando por telefono en una cabina pública. Tuvo la suerte de que una de sus vecinas -que esperaba su turno para hablar por teléfono- era una reputada intensivista que hizo las maniobras pertinentes de resucitación cardiaca cuando de imprevisto fue lanzado unos metros más allá por un rayo. Naturalmente el médico se vio a si mismo desde arriba, tuvo el consiguiente desfile de su vida delante de sus ojos, estuvo en el tunel, vio la luz como mandan los cánones y salvó la vida.

Fue hospitalizado y los médicos no encontraron ninguna evidencia de daño neurológico, ni cardíaco. El paciente fue sometido a revisiones periódicas y seguido personalmente por el Dr Sacks que tampoco pudo explicarse lo que sucedió a continuación.

El paciente modificó su personalidad de un modo asombroso, comenzó a interesarse por la música clásica y a coleccionar discos de piano, más tarde y no contento con esto tomó clases de piano e incluso llegó a un cierto nivel interpretativo, su vida giraba en torno a la música que le proporcionaba un intenso placer, abandonó sus antiguas costumbres aunque siguió ejerciendo su profesión, cambió de amistades tal y como habia cambiado de gustos y orientó su vida hacia la música, se convirtió en un melómano.

Se habia producido una transfiguración muy semejante a la que la Biblia atribuye a Pablo de Tarso, una especie de conversión, una metanoia.

¿Existe alguna explicación neurológica de este fenómeno?

El Dr Sacks es un neurólogo y por tanto no quiso mojarse en esta cuestión. Lo cierto es que una transformación de la personalidad que suceda sin explicación médica no es el campo donde los neurólogos se mueven a placer. No es posible encontrar una explicación con el único paradigma del cerebro, necesitamos saber algo sobre la mente, necesitamos recordar que mente y cerebro son la misma cosa y que paradójicamente: una transformación de la mente no siempre lleva aparejada una modificación cerebral ni mucho menos puede decirse que esta transformación obedezca a una patologia determinada.

Lo que es seguro -y el propio Sacks lo señala en su libro- es que la música tiene que ver con la necesidad de comunicarse con otros: algo común en los que han sido victimas de un suceso excepcional, no es de extrañar que los enfermos de sindrome de Williams -estos pacientes supersociales- desarrollen habilidades musicales fuera de lo común. Sociabilidad y interés expresivo musical suelen ir de la mano. Otra cosa es el talento musical que parece no ir en esta misma dirección.

No sabemos la razón, pero parece evidente que la experiencia de la muerte cercana indujo en esta persona una serie de cambios que reorientaron y resignificaron su vida en ausencia de signos orgánicos de daño. Algo se activó o reorganizó en su cerebro que indujo cambios mentales, preferencias, gustos y sensibilidad. Algo que bien mirado no es nada sorprendente porque en cierta manera todos cambiamos a lo largo de la vida a partir de experiencias significativas que nos cambian por dentro. A mi no me cabe ninguna duda de que la experiencia de morirse ha de ser una de las más intensas por las que una persona puede atravesar. ¿Por qué la música y no la redención religiosa?

Azar.

Y el azar es el caos visto desde el egoismo.

En este enlace hay un buen artículo de aquellos que quieran saber más entre las relaciones entre música y neurologia.

miércoles, 29 de julio de 2009

La Conciencia No Es Sólo Algo Que Opera Dentro de Nuestro Cerebro


29 de Julio de 2009. Foto: UC BerkeleyLa mayoría de los científicos diría que toda nuestra capacidad de conciencia está en el cerebro, ya que sin cerebro no hay conciencia. René Descartes, el padre de la filosofía moderna, y los seguidores de muchas religiones, nunca han estado de acuerdo con esto. Para ellos, la conciencia está en la mente o el alma, y no es física en absoluto. El investigador Alva Noë, de la Universidad de California en Berkeley, sostiene que en este debate entre neuronas y alma inmaterial se ha venido omitiendo una tercera opción.

Esta tercera opción, que expone en su libro "Out of Our Heads: Why You Are Not Your Brain, and Other Lessons From the Biology of Consciousness", es que la Conciencia no es inmaterial, pero tampoco es sólo algo ubicado dentro de nuestros cerebros. La conciencia es también una función del intercambio entre nosotros y el mundo con el que interactuamos; un intercambio entre nosotros y otras personas, entre nosotros y las cosas que vemos y oímos, entre nosotros y la tecnología y herramientas que utilizamos.

Noë, miembro del departamento de filosofía de la citada universidad, así como del Instituto para las Ciencias Cognitivas y del Cerebro, sostiene que, a pesar de que la neurociencia resulta indispensable para entender la conciencia, no puede ser lo único a tomar en cuenta. La explicación a nuestra capacidad de pensar, sentir y percibir que dan los científicos (que sólo ocurre dentro de nuestros cráneos) es engañosa.

Noë argumenta en "Out of Our Heads" que hemos acotado demasiado estrechamente el campo de estudio de la conciencia. La neurociencia, a pesar de ser un campo de estudio importante, no toma en cuenta las maneras en que nuestros entornos, culturas e interacciones diarias con los demás ayudan a formar nuestras propias conciencias.

"Necesitamos una ciencia que sea contextual, que analice la forma en que los cerebros están incorporados en los animales, los que a su vez están situados en entornos con antecedentes históricos y culturas", explica Noë. "Se necesita que tenga muchos más matices y que sea de hecho más humanística. Se necesita que sea más como la historia, o la biología evolutiva, y menos como la biología molecular".

Información adicional en:

lunes, 27 de julio de 2009

UN PREMIO DESCONOCIDO SE DISFRUTA MAS QUE UNO CONOCIDO





Lunes, 27 de Julio de 2009 08:43

Imagine que usted acaba de ganar un premio. ¿Le gustaría averiguar al momento de qué se trata, o prefiere esperar un poco más a saberlo? Aunque se sienta impaciente y su respuesta a esa pregunta sea que quiere saber ya qué premio le ha tocado, puede que en realidad le resulte mejor esperar. Un nuevo estudio revela que la mayoría de las personas es más feliz cuando debe esperar.

Las personas, al conocer que han ganado un premio, disfrutan de la expectación sobre qué será lo que han ganado, sobre todo si tienen pistas acerca de lo que podría ser. Así lo indican Yih Hwai Lee (de la Universidad Nacional de Singapur) y Cheng Qiu (de la Universidad de Hong Kong). Los ganadores de un premio dedican una parte de su tiempo a imaginarse qué harían con los premios potenciales que pueden haber ganado, y este "consumo virtual” prolonga las sensaciones positivas, y, entre otras cosas, también les hace más receptivos a los mensajes publicitarios.

Los autores del estudio llevaron a cabo dos sesiones de experimentos distintos, en las cuales los participantes obtuvieron premios en juegos amañados para que los concursantes siempre ganasen, sin que estos lo supieran. Algunos de los participantes supieron de inmediato en qué consistía el premio que acababan de ganar. A otros se les dijo sólo que habían ganado uno de varios posibles premios.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que los consumidores disfrutarán más de su victoria cuando no se les revela de inmediato qué es lo que han ganado.

Los participantes que, sin saber qué habían ganado exactamente, obtuvieron indicios sobre la naturaleza de los premios potenciales, como por ejemplo que se trataba de un aparato electrónico, respondieron aún más placenteramente.

También respondieron de modo placentero a premios que eran capaces de evocar en ellos sensaciones mentales con alto contenido sensorial, como por ejemplo bombones. Estas sensaciones no lograban evocarlas premios como por ejemplo una cubertería o un reloj digital.

Se sabe que los consumidores que se hallan en un buen estado de ánimo, como por ejemplo después de haber ganado algún premio, aunque sea de valor económico modesto, reaccionan más favorablemente a mensajes publicitarios y a actividades relacionadas con la promoción de productos. El nuevo estudio sugiere que si en los eventos promocionales se opta por incorporar elementos que generen en los consumidores una sensación de incertidumbre positiva, estos no sólo se sentirán más satisfechos, sino que además serán más receptivos a los mensajes publicitarios que reciban durante ese periodo de tiempo.

U. Chicago

DIFERENCIAS EN LA ACTIVIDAD CEREBRAL ENTRE MADRUGADORES Y TRASNOCHADORES





Lunes, 27 de Julio de 2009 08:46

Un grupo de investigadores ha descubierto que hay diferencias significativas en el modo en que funciona el cerebro humano dependiendo de si la persona tiene una tendencia natural a levantarse temprano o bien es de naturaleza noctámbula.

Foto: U. Alberta

El equipo de neurocientíficos de la Universidad de Alberta analizó dos grupos de personas: los madrugadores, o aquellos que se despiertan temprano y se sienten más productivos por la mañana, y los trasnochadores, o aquellos que típicamente se sienten más activos por la noche que por la mañana.

En el estudio se dividió a los 18 participantes en dos grupos (9 madrugadores y 9 trasnochadores) después de completar un cuestionario estándar sobre sus hábitos. A los participantes se les evaluó utilizando tres técnicas diferentes en cuatro ocasiones: a las 9 de la mañana, a la 1 del mediodía, a las 5 de la tarde y a las 9 de la noche.

Entre otras cosas, los investigadores midieron cuánta fuerza muscular podían generar los participantes de los dos grupos durante las contracciones máximas de los músculos.

El equipo de investigadores, integrado por Olle Lagerquist, quien concibió la idea original de los experimentos, y Alex Tamm, Alejandro Ley y Dave Collins, realizó tres descubrimientos importantes, y el más relevante ha sido el de las diferencias de la actividad cerebral entre los dos grupos.

La excitabilidad cortical de los madrugadores disminuyó durante el día. Tuvo su punto más alto por la mañana y el más bajo por la noche. Sin embargo, ocurrió lo contrario en los trasnochadores; su actividad cerebral tuvo el punto más alto a las 9 de la noche.

Los investigadores quedaron sorprendidos ante el resultado de la estimulación de la médula espinal, que mostraba la respuesta de reflejos durante el día. Comprobaron que la excitabilidad de la médula espinal se incrementaba a lo largo del día en ambos grupos.

En la prueba que midió la fuerza muscular máxima, los madrugadores tuvieron resultados menos buenos que los trasnochadores, quienes se vuelven más fuertes físicamente en el transcurso del día. Los madrugadores no experimentaron cambios en la fuerza que generan durante las contracciones musculares máximas en todo el día.

Los investigadores creen que los madrugadores nunca alcanzan su rendimiento máximo real porque su actividad cerebral y la actividad de su médula espinal siguen caminos distintos. El cerebro y la médula espinal de los trasnochadores tienen su actividad máxima por la noche, y estos últimos logran su eficiencia máxima en esa franja horaria.

U. Alberta