Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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viernes, 16 de julio de 2010

El Contacto Con la Naturaleza Refuerza la Vitalidad del Ser Humano


16 de Junio de 2010. Foto: U. RochesterSalir al campo, o a otro entorno natural comparable, hace que las personas se sientan más vivas. Y así lo corrobora ahora el resultado de un estudio. Además, esa sensación de la vitalidad incrementada que se experimenta al estar en contacto con la naturaleza va más allá de los efectos energizantes de la actividad física y la interacción social que a menudo están vinculadas a las actividades al aire libre, según muestra el estudio.
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"La naturaleza es combustible para el alma", dice Richard Ryan, profesor de psicología en la Universidad de Rochester, uno de los autores de esta investigación. "A menudo, cuando nos sentimos agotados recurrimos a una taza de café, pero la investigación sugiere que una forma mejor de obtener energía es el contacto con la naturaleza".

Los resultados de este estudio se perfilan por tanto como un hallazgo importante por las repercusiones que puede tener para nuestra salud mental y física. La investigación ha demostrado que las personas con una mayor carga anímica de vitalidad no sólo tienen más energía para las cosas que quieren hacer, sino que también son más resistentes a las enfermedades físicas. Una de las estrategias para reforzar la salud puede ser pasar más tiempo en entornos naturales agradables.

En años recientes, numerosos estudios psicológicos han correlacionado la exposición a la naturaleza con el incremento de la vitalidad y una mayor sensación de bienestar. Por ejemplo, se ha constatado que las personas que participan en excursiones a entornos naturales declaran sentirse más vivas, y que el mero recuerdo de sus experiencias al aire libre en tales lugares las hace sentirse más felices y vivificadas.

Otros estudios sugieren que la mera presencia de la naturaleza ayuda a evitar la sensación de agotamiento que, sin causa física aparente, algunas personas experimentan a veces en entornos urbanos. También, que el 90 por ciento de las personas declara sentirse con más energías cuando realiza actividades al aire libre.

El nuevo estudio avanza en una línea de investigación abierta tiempo atrás por Ryan, Netta Weinstein, psicóloga de la Universidad de Hamburgo, y otros. En esa línea de investigación, ya se demostró en su día que las personas son más afectuosas y generosas cuando se ponen en contacto con la naturaleza. "Tenemos una conexión natural con las cosas vivas", afirma Ryan. Los resultados de éste y otros estudios subrayan la importancia de tener acceso a parques y otros espacios naturales, y de incorporar elementos naturales en nuestros edificios, ya sea mediante ventanas que nos muestren algún espacio natural del exterior, o bien colocando dentro del edificio macetas con plantas de interior.

Información adicional en:

jueves, 20 de mayo de 2010

La Capacidad Mental de Valorar la Intención de una Persona y el Resultado de Su Acción


19 de Mayo de 2010. Foto: WikipediaImagine este suceso: Una mujer y su amigo están paseando por una factoría química. Llegan hasta una máquina expendedora de café, a cuyo lado hay un depósito con la etiqueta “Tóxico”. La mujer ve este rótulo de advertencia pero aún así vierte un poco de fino polvo blanco del depósito en una taza de café que ha preparado para su amigo, buscando deliberadamente envenenarle. El amigo bebe el café pero sale ileso del incidente, porque, sin que la mujer lo supiera, resulta que el polvo era tan sólo azúcar.
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La mayoría de la gente se sentiría indignada ante la conducta de esa mujer, y consideraría que su acto es moralmente repugnante. Sin embargo, en un nuevo estudio, ciertos pacientes con daños en una región cerebral conocida como corteza prefrontal ventromedial reaccionaron de manera muy diferente. Fueron incapaces de experimentar una respuesta emocional normal ante la situación anteriormente descrita, y basaron su valoración sólo en el resultado, es decir sólo tuvieron en cuenta que el hombre no sufrió ningún daño. A su entender, el acto de la amiga era moralmente tolerable.

Eso indica que la capacidad del cerebro humano para responder apropiadamente al intento de hacer daño, es decir, sentir una fuerte indignación hacia el sujeto que ha tratado de hacerlo, se asienta en la corteza prefrontal ventromedial, una región cerebral del tamaño de una ciruela, ubicada por encima y hacia detrás de los ojos, y que interviene en la regulación de las emociones.

Tal como señala Liane Young, del Departamento de Ciencias Cognitivas y del Cerebro, del MIT, el hallazgo hace encajar una nueva pieza del rompecabezas de cómo el cerebro humano construye la moral.
Trabajando con investigadores de la Universidad del Sur de California dirigidos por Antonio Damasio, Young estudió un grupo de nueve pacientes con daños en la corteza prefrontal ventromedial causados por aneurismas o tumores.

Tales pacientes tienen problemas procesando emociones sociales tales como la empatía o la vergüenza, pero tienen intactas sus capacidades para el razonamiento y otras funciones cognitivas.

En el nuevo estudio, los investigadores trataron de averiguar el papel exacto de las respuestas emocionales en la confección de valoraciones morales. Presentaron a los sujetos 24 situaciones y les preguntaron cómo reaccionarían ante tales sucesos. Los sucesos de mayor interés para los investigadores eran aquellos en los que la intención de la persona no coincidía con el resultado de su acción, ya fuese porque fallaba al intentar hacer daño, o bien porque causaba un daño de manera involuntaria y accidental.

Al ser confrontados con intentos fallidos de causar daño, los pacientes eran perfectamente capaces de comprender las intenciones del autor de los hechos, pero no le consideraban moralmente responsable. Los pacientes valoraron incluso los intentos fallidos de hacer daño a alguien como más permisibles que los daños causados sin querer a una persona (como envenenar accidentalmente a alguien), o sea, justo al revés de como lo valoraría una persona adulta normal, para quien es moralmente más reprochable un intento fallido de asesinato que matar a alguien por accidente.

Es resumidas cuentas, la manera que esos pacientes tienen de juzgar a los demás no va más allá de los resultados finales de sus actos.

La capacidad de culpabilizar a quienes tratan de causar daño, aún cuando acaben fracasando en su intento, podría haber evolucionado como una manera de protegernos de aquellos con malas intenciones. Esta información sobre la intención que tenía una persona al hacer algo es fundamental para realizar valoraciones sobre el grado de confianza que nos merece cada persona y para decidir de quienes nos conviene hacernos amigos y a quienes debemos evitar a toda costa. Alguien que desea hacernos daño, aún cuando no lo haya conseguido aún, es tan enemigo como alguien que ya nos haya hecho ese mismo daño.

Información adicional en:

miércoles, 27 de enero de 2010

La hipermorfosis y encefalización


La hipermorfosis jugó papel importante en la evolución de órganos como la cornamenta del alce irlandés o el cerebro humano y la mente, que no tiene más de 500.000 años. AL principio el homo tiene tamaños cerebrales superiores a los 600 cc, considerablemente mayores que los grandes antropoides, los de Australopithecus y los de Paranthropus. Pero hace tres millones y medio de años, su capacidad tenía unos 300-400 cm3, una capacidad similar a la de los chimpancés actuales. Cerca de un millón y medio de años atrás tal capacidad craneal se había duplicado, y siguió creciendo posteriormente hasta alcanzar los mayores valores en dos especies del Cuaternario: El Homo neanderthalensis y nosotros: Los Homo sapiens, con valores cercanos a los 1300 cc.
El tamaño absoluto del encéfalo no es una buena medida de la inteligencia, ya que su volumen depende del tamaño del cuerpo. Los humanos tenemos un cerebro con una masa alrededor de los 1250-1350 gramos. Pero no somos los mamíferos con el mayor encéfalo, son mayores los del elefante africano (5.600 g) o las ballenas (6.800 g). El encéfalo cumple las tareas de la coordinación del funcionamiento resto del cuerpo, y por lo tanto debe ser grande en las especies de gran tamaño corporal. La encefalización es el tamaño relativo del cerebro respecto al tamaño corporal. El único método para comparar el encéfalo de especies de tamaños diferentes es el de calcular el peso encefálico que debería tener según su peso corporal (valor esperado) y comparar dicho peso con su peso encefálico real (valor encontrado). El índice entre valor esperado y el valor real se conoce como índice de encefalización (igual a 1 significa que corresponde con su tamaño corporal. Si > 1 los encéfalos son mayores de lo esperado. Los humanos tenemos un encéfalo 7 veces superior que un mamífero de su tamaño, pero comparado con un primate haplorrino1 de su tamaño tiene un cerebro 2,9 veces superior ("El hombre en el grupo de los primates". http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/hipermorfosis.html)
Los cerebros de los chimpancés y gorilas tienen una alta tasa de crecimiento antes del nacimiento, pero está se frena ostensiblemente después del nacimiento. Sin embargo, los humanos se diferencian de sus primos porque en su evolución lograron obtener un rápido crecimiento del cerebro antes del nacimiento y dos años después de este. Los humanos retenemos la tasa de crecimiento neuronal. Nosotros añadimos cerca de 250,000 neuronas por minuto en el desarrollo postnatal temprano. Esta fue la clave.
La proporción entre el peso del cerebro y el peso del cuerpo es similar para los grandes simios y los humanos recién nacidos. Precisamente los simios y humanos se parecen más entre si cuando son bebes. Sin embargo cuando los humanos son adultos la proporción es 3.5 que la de los simios. A medida que un humano crece la relación entre el peso del cerebro y del cuerpo está literalmente por fuera de patrón (Fig.3). A nivel celular se puede notar que se forman cerca de 30,000 sinapsis por segundo por centímetro cuadrado durante los primeros pocos años de vida (las sinapsis son las conexiones entre neuronas)

En la figura 3 se nota que los humanos se alejan del patrón cuando uno compara la encefalización humana con la de otros simios. La tasa cerebro/cuerpo humana (El índice de encefalización) es cerca de 3.5 mayor que la de otros simios. La retención de la tasa de crecimiento neuronal en nuestra evolución hace de los bebes humanos "fetos extrauterinos" por los primeros años de nuestra vida. Nuestra gestación actual sería de 21 meses si siguiéramos el patrón de madurez de los simios. Es decir, naceríamos del tamaño que tienen los niños de un año de edad. Tal parto sería imposible para una madre humana. Es de notar que el parto a las 40 semanas de gestación es de por si muy laborioso por las modificaciones de la pelvis humana a la postura bípeda (la postura bípeda evolucionó antes que la retención de la tasa de crecimiento neuronal). El nacimiento de un bebe humano es resultado de la anchura de la pelvis, la madurez de los pulmones, e indudablemente la circunferencia de la cabeza. La extraordinaria producción de neuronas en forma continua que creó la evolución tuvo importantes y radicales consecuencias para los humanos, tales como:
Generar nuevos módulos (sitios dirigidos) que pueden adquirir nuevas funciones.
Almacenar nuevas memorias para ser usadas en pensar y pronosticar nuevos escenarios
Aprender por la interconexión entre ellas mismas y con las neuronas generadas prenatalmente.
Este período de desarrollo postnatal tiene mucho que ver con la maduración de los circuitos neuronales determinados por el diámetro del axón y la mielinización
La niñez: Una nueva etapa en el ciclo de vida humano
El mantenimiento de la tasa de crecimiento rápido de neuronas trajo como consecuencia el desarrollo de la niñez. Este período va desde los tres a los siete años. El período de la niñez está caracterizado por la dentición inmadura, un pequeño sistema digestivo, y un rápido crecimiento del cerebro que demanda una alta dieta calórica. Este es un período de tiempo cuando los humanos deben ser llevados y alimentados por los adultos. Durante este tiempo, el cerebro se desarrolla más rápido que cualquier otra porción del cuerpo (Figura 4), y se desarrolla mucho más rápido que el sistema digestivo requerido para alimentarlo. Los enormes requerimientos calóricos para el desarrollo del cerebro debería demandar un prolongado período en el cual el infante debería tener que ser alimentado por adultos
El período de la niñez podría permitir que el cerebro se desarrolle en un ambiente enriquecido. Como B. Childs concluyó: "La exposición extendida de un sistema nervioso madurando gradualmente a las experiencias de un ambiente variable, junto con la resilencia mental a continuar a aprender en todos los años es la receta para la agilidad adaptativa que ha capacitado a los seres humanos para vivir en todas las latitudes y así explotar todos los recursos de la Tierra para la construcción de civilizaciones y para ser estéticamente creativo.". Otros científicos, como B. Bogin argumenta que esto es actualmente un producto colateral de la infancia y no su intención. El valor selectivo de la niñez debería ser mejorar la posibilidad de supervivencia de cada infante hasta la madurez. Esto explicaría porque los humanos tienen un prolongado desarrollo y una baja fertilidad, lo cual hizo la rama de los Homo unos simios únicos, adaptables, creativos y muy cabezones. Muchos estudiosos argumentan que nosotros llegamos a ser humanos a través de nuestras interacciones tempranas con un ambiente rico en sonidos, texturas, olores e imágenes. Esta breve reflexión sobre nuestro proceso evolutivo de hipermorfosis lleva un importante mensaje: "Cuidar de una infancia feliz, con educación y buena nutrición es la clave para el óptimo desarrollo de los individuos y de toda la sociedad."

lunes, 25 de enero de 2010

La hipermorfosis y encefalización

La hipermorfosis jugó papel importante en la evolución de órganos como la cornamenta del alce irlandés o el cerebro humano y la mente, que no tiene más de 500.000 años. AL principio el homo tiene tamaños cerebrales superiores a los 600 cc, considerablemente mayores que los grandes antropoides, los de Australopithecus y los de Paranthropus. Pero hace tres millones y medio de años, su capacidad tenía unos 300-400 cm3, una capacidad similar a la de los chimpancés actuales. Cerca de un millón y medio de años atrás tal capacidad craneal se había duplicado, y siguió creciendo posteriormente hasta alcanzar los mayores valores en dos especies del Cuaternario: El Homo neanderthalensis y nosotros: Los Homo sapiens, con valores cercanos a los 1300 cc.
El tamaño absoluto del encéfalo no es una buena medida de la inteligencia, ya que su volumen depende del tamaño del cuerpo. Los humanos tenemos un cerebro con una masa alrededor de los 1250-1350 gramos. Pero no somos los mamíferos con el mayor encéfalo, son mayores los del elefante africano (5.600 g) o las ballenas (6.800 g). El encéfalo cumple las tareas de la coordinación del funcionamiento resto del cuerpo, y por lo tanto debe ser grande en las especies de gran tamaño corporal. La encefalización es el tamaño relativo del cerebro respecto al tamaño corporal. El único método para comparar el encéfalo de especies de tamaños diferentes es el de calcular el peso encefálico que debería tener según su peso corporal (valor esperado) y comparar dicho peso con su peso encefálico real (valor encontrado). El índice entre valor esperado y el valor real se conoce como índice de encefalización (igual a 1 significa que corresponde con su tamaño corporal. Si > 1 los encéfalos son mayores de lo esperado. Los humanos tenemos un encéfalo 7 veces superior que un mamífero de su tamaño, pero comparado con un primate haplorrino1 de su tamaño tiene un cerebro 2,9 veces superior ("El hombre en el grupo de los primates". http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/hipermorfosis.html)
Los cerebros de los chimpancés y gorilas tienen una alta tasa de crecimiento antes del nacimiento, pero está se frena ostensiblemente después del nacimiento. Sin embargo, los humanos se diferencian de sus primos porque en su evolución lograron obtener un rápido crecimiento del cerebro antes del nacimiento y dos años después de este. Los humanos retenemos la tasa de crecimiento neuronal. Nosotros añadimos cerca de 250,000 neuronas por minuto en el desarrollo postnatal temprano. Esta fue la clave.
La proporción entre el peso del cerebro y el peso del cuerpo es similar para los grandes simios y los humanos recién nacidos. Precisamente los simios y humanos se parecen más entre si cuando son bebes. Sin embargo cuando los humanos son adultos la proporción es 3.5 que la de los simios. A medida que un humano crece la relación entre el peso del cerebro y del cuerpo está literalmente por fuera de patrón (Fig.3). A nivel celular se puede notar que se forman cerca de 30,000 sinapsis por segundo por centímetro cuadrado durante los primeros pocos años de vida (las sinapsis son las conexiones entre neuronas)

En la figura 3 se nota que los humanos se alejan del patrón cuando uno compara la encefalización humana con la de otros simios. La tasa cerebro/cuerpo humana (El índice de encefalización) es cerca de 3.5 mayor que la de otros simios. La retención de la tasa de crecimiento neuronal en nuestra evolución hace de los bebes humanos "fetos extrauterinos" por los primeros años de nuestra vida. Nuestra gestación actual sería de 21 meses si siguiéramos el patrón de madurez de los simios. Es decir, naceríamos del tamaño que tienen los niños de un año de edad. Tal parto sería imposible para una madre humana. Es de notar que el parto a las 40 semanas de gestación es de por si muy laborioso por las modificaciones de la pelvis humana a la postura bípeda (la postura bípeda evolucionó antes que la retención de la tasa de crecimiento neuronal). El nacimiento de un bebe humano es resultado de la anchura de la pelvis, la madurez de los pulmones, e indudablemente la circunferencia de la cabeza. La extraordinaria producción de neuronas en forma continua que creó la evolución tuvo importantes y radicales consecuencias para los humanos, tales como:
Generar nuevos módulos (sitios dirigidos) que pueden adquirir nuevas funciones.
Almacenar nuevas memorias para ser usadas en pensar y pronosticar nuevos escenarios
Aprender por la interconexión entre ellas mismas y con las neuronas generadas prenatalmente.
Este período de desarrollo postnatal tiene mucho que ver con la maduración de los circuitos neuronales determinados por el diámetro del axón y la mielinización
La niñez: Una nueva etapa en el ciclo de vida humano
El mantenimiento de la tasa de crecimiento rápido de neuronas trajo como consecuencia el desarrollo de la niñez. Este período va desde los tres a los siete años. El período de la niñez está caracterizado por la dentición inmadura, un pequeño sistema digestivo, y un rápido crecimiento del cerebro que demanda una alta dieta calórica. Este es un período de tiempo cuando los humanos deben ser llevados y alimentados por los adultos. Durante este tiempo, el cerebro se desarrolla más rápido que cualquier otra porción del cuerpo (Figura 4), y se desarrolla mucho más rápido que el sistema digestivo requerido para alimentarlo. Los enormes requerimientos calóricos para el desarrollo del cerebro debería demandar un prolongado período en el cual el infante debería tener que ser alimentado por adultos
El período de la niñez podría permitir que el cerebro se desarrolle en un ambiente enriquecido. Como B. Childs concluyó: "La exposición extendida de un sistema nervioso madurando gradualmente a las experiencias de un ambiente variable, junto con la resilencia mental a continuar a aprender en todos los años es la receta para la agilidad adaptativa que ha capacitado a los seres humanos para vivir en todas las latitudes y así explotar todos los recursos de la Tierra para la construcción de civilizaciones y para ser estéticamente creativo.". Otros científicos, como B. Bogin argumenta que esto es actualmente un producto colateral de la infancia y no su intención. El valor selectivo de la niñez debería ser mejorar la posibilidad de supervivencia de cada infante hasta la madurez. Esto explicaría porque los humanos tienen un prolongado desarrollo y una baja fertilidad, lo cual hizo la rama de los Homo unos simios únicos, adaptables, creativos y muy cabezones. Muchos estudiosos argumentan que nosotros llegamos a ser humanos a través de nuestras interacciones tempranas con un ambiente rico en sonidos, texturas, olores e imágenes. Esta breve reflexión sobre nuestro proceso evolutivo de hipermorfosis lleva un importante mensaje: "Cuidar de una infancia feliz, con educación y buena nutrición es la clave para el óptimo desarrollo de los individuos y de toda la sociedad."

martes, 5 de enero de 2010

Nuevo hallazgo sobre el cerebro humano



Investigadores en Europa han llegado a la conclusión que dar los primeros pasos va conectado con el desarrollo del cerebro.

Es por eso que por lo menos un humano necesita un año para poder comenzar a caminar.

El cerebro es el conductor de las extremidades del ser humano; y el desarrollo motor del hombre depende de este.

Además, según los especialistas, es difícil aprender a caminar en dos extremidades.

Científicos de la Universidad de Lund en Suecia han demostrado que el desarrollo del cerebro en un bebé es equivalente a la capacidad para caminar; que ambos van de la mano y que, a veces, es similar a como ocurre en otros mamíferos como los pequeños roedores y los elefantes.

Sin embargo, antes se pensaba algo diferente:
que los humanos no estaban relacionados con otros mamíferos en cuanto al cerebro se refiere.

El estudio fue publicado por la revista PNAS y demuestra que, contrariamente a lo convencional, utiliza la concepción y no el nacimiento como el punto de partida del desarrollo motor, en su comparación entre diferentes mamíferos.Los humanos tienen más células en el cerebro y el tamaño de éste es más grande que otras especies de mamíferos.

Pero, con respecto a caminar, el desarrollo del cerebro aparece ser similar."Nuestro estudio demuestra que la diferencia es cuantitativa y no cualitativa", dijo Martín Garwicz, uno de los investigadores.

Uno de los hallazgos más importantes de este estudio es que es realmente es posible predecir con gran precisión cuando los bebés humanos empiezan a caminar."Nuestro estudio arroja nueva luz sobre las teorías de, por ejemplo, la biología evolutiva y del desarrollo", dijo Garwicz.

"Por otra parte, nuestros resultados demuestran similitudes entre los genomas de diferentes mamíferos.

Estas similitudes quizás no sorprenden tanto, lo que sí es el producto final -humanos y ratas- puede ser muy diferente, pero nuestro estudio sugiere que los bloques de construcción y los principios de cómo estos elementos interactúan entre sí durante el desarrollo podría ser el mismo".

El estudio se originó en un intento de desmitificar las concepciones del desarrollo motor de comportamientos entre dos especies lejanamente relacionadas.

Las similitudes en términos relativos, los cursos de tiempo de desarrollo entre las dos especies, fueron tan sorprendentes, que los científicos empezaron a preguntarse si la regularidad aplica a otros mamíferos y, en última instancia, también a los seres humanos.

El grupo comparó 24 especies que, en conjunto, representan la mayoría de los mamíferos existentes a pie.

Algunos, como los grandes simios, están estrechamente relacionados con los humanos; mientras que otros, como los roedores, los animales con pezuñas, y los elefantes, se apartaban del camino evolutivo unos 90-100 millones de años.

Aunque hay diferencias en el cerebro entre varias especies y el tamaño del cuerpo, el tiempo de gestación, y la madurez del cerebro al nacer, la comparación muestra que los bebes de casi todas las especies comienzan a caminar al punto que se consigue un desarrollo cerebral.

Quizás los seres humanos puedan ser únicos, pero no en cuanto a comenzar a caminar se refiere. Esto ocurre cuando el sistema nervioso ha alcanzado un determinado nivel de madurez, sin importar si se trata de un elefante, un potro, o un bebé humano.

Cerebellar development and the physiology of adaptive motor control

Principal investigator: Garwicz, Martin, Professor, PhD

Department: Department of Experimental Medical Science

E-mail: Martin.Garwicz@med.lu.se

Phone: +4646-2227755

Integrative neuroscience is concerned with relationships between activity in biological neuronal networks and perceptions, thoughts and feelings, intentions and behaviour of an organism. The present project is concerned with postnatal motor development, with the ultimate goal to understand how movement skills are learnt and expressed by the cerebellum. By virtue of its capacity to coordinate muscle activity the cerebellum is crucial for our ability to move harmoniously. It has established adaptive capacity and plastic neuronal mechanisms that implement this adaptivity in well−documented ways.

In our previous studies neuronal networks of the paravermal cerebellum have been dissected physiologically and anatomically at a high level of resolution. Equally importantly, the functional relationships between these cerebellar networks and fundamental spinal reflex pathways have been characterised. The latter analysis has provided essential clues to what kind of information the cerebellum receives from the motor apparatus and the spinal cord. These two factors combined make the intermediate cerebellum a unique model system for the study of general central nervous mechanisms, such as adaptation and synaptic plasticity. These phenomena can now be studied in a global context, with well−defined relationships to the behavioural level of analysis. Our aim is to clarify relationships between adaptive motor behaviour and the neural plasticity underlying it and thus to pinpoint cerebellar correlates of the dramatic postnatal development of motor competence. Behavioural analysis will be combined with morphological and physiological mapping. The functional connectivity of the climbing fibre system and influences of afferent signals from the motor apparatus on the functional interplay between climbing fibre and mossy fibre − parallel fibre systems will be analysed.

Besides providing new insights into cerebellar development, general principles concerning how the central nervous system makes use of sensory signals in developmental programming and re−programming of motor functions may prove instrumental for a rational design of motor (re)habilitation programs, especially for children.

Publications

Martin Garwicz, Maria Christensson, and Elia Psouni
A unifying model for timing of walking onset in humans and other mammals
PNAS 2009; doi:10.1073/pnas.0905777106:
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Christensson M, Broman J, Garwicz M
Time course of cerebellar morphological development in postnatal ferrets: ontogenetic and comparative perspectives
Journal of Comparative Neurology 2007; 501(6):916−930
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Christensson M, Garwicz M
Ontogenesis of within−session locomotor habituation in the open field
Neuroreport 2005; 16(12):1319−23
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Christensson M, Garwicz M
Time course of postnatal development in ferrets: ontogenetic and comparative perspectives
Behavioural Brain Research 2005; 158:231−42
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Apps R, Garwicz M
Anatomical and physiological foundations of cerebellar information processing
Nature Reviews Neuroscience 2005; 6:297−311
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martes, 3 de noviembre de 2009

Elogio de la mentira, o de la honestidad como aberración: un experimento psicológico



De nuevo, una pequeña joya de la investigación científica. En este caso ha corrido a cargo de Joshua Greene, profesor de psicología de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard, que ha conseguido establecer lo siguiente: las personas honestas (en su acepción de personas probas, rectas u honradas) no necesitan ningún esfuerzo volitivo para tener comportamientos... honestos (Neuroimaging suggests truthfulness requires no act of will for honest people). La investigación se ha llevado a cabo mediante técnicas de imagen por resonancia magnética funcional (fMRI en sus siglas en inglés), un procedimiento que permite detectar la actividad en zonas cerebrales localizadas gracias a la medición del flujo sanguíneo y la mayor o menor concentración de deoxihemoglobina en tales zonas.

El experimento ha consistido en someter a un grupo de personas a situaciones en las que mentir les podría resultar económicamente ventajoso. El estudio muestra que las personas que mentían en tales situaciones evidenciaban una mayor actividad, reflejada por las técnicas de fMRI, en determinadas zonas de la corteza cerebral asociadas con el control y la atención. Por contra, las personas honradas, que no mentían, no manifestaban signos de actividad en tales zonas cerebrales. El comunicado original de la Universidad de Harvard se limita a concluir que los procesos cognitivos asociados con la honestidad dependen más de la ausencia de tentaciones que de una resistencia activa frente a éstas, es decir, que los comportamientos honrados son cognitivamente más cómodos... al menos para las personas honradas, puesto que el mismo estudio afirma que un comportamiento honesto en personas deshonestas sí supone una mayor actividad cognitiva en las zonas cerebrales asociadas con el control y la atención.

En definitiva: según este estudio, la gente honesta no necesita hacer ningún esfuerzo volitivo para tener comportamientos honestos, en tanto que la gente deshonesta siempre desarrolla esfuerzos volitivos, tanto cuando se comporta honestamente como cuando no. Hasta aquí, el estudio es poco más que un dispositivo experimental para demostrar una tautología -que, como se sabe, es una verdad autoevidente y por ello indemostrable- la de que "las personas honestas son las que se comportan de forma honesta". La investigación, según parece, no nos lleva mucho más allá en el conocimiento de los arcanos de la naturaleza humana, aunque existe cierta confusión entre la definición operativa de honestidad -la que se ciñe exclusivamente al comportamiento de los individuos en el dispositivo experimental- y una clasificación esencialista, pues también se habla de personas 'honestas' de una forma más general, como si se tratase de una categoría previa que el experimento no viene sino a confirmar. (Por cierto, ¿tanto dinero tiene la Universidad de Harvard como para financiar proyectos de este tipo?)

La página web Tendencias 21, adscrita a la Cátedra de Ciencia y Tecnología de la Universidad Pontificia de Comillas, titula, sin embargo, la noticia sobre este estudio de una forma bastante llamativa: Un estudio del cerebro demuestra que el hombre es naturalmente honesto. Es evidente que este estudio no demuestra tal afirmación de ninguna manera, aunque es posible que la orientación confesional de la Universidad de Comillas haya tenido algo que ver en la presentación de semejante titular. Según esta manera de ver las cosas, el hombre sería naturalmente honesto por no suponerle tal comportamiento ningún esfuerzo cognitivo o volitivo. Pero esto es tanto como decir que el hombre es naturalmente ignorante, perezoso, sucio o amante de la contemplación -en definitiva, un completo idiota- por la misma razón.

En resumidas cuentas, la inercia cognitivo-volitiva no parece explicar gran cosa acerca de nuestra forma de ser. Justamente se tiende a definir al ser humano como un animal práxico, esto es, definible por lo que hace y por cómo lo hace, no por lo que no hace. El experimento comentado más arriba, y sobre todo la particular interpretación hecha por la web Tendencias 21, apuntan a una interpretación de esencias más que de actitudes (la gente honrada es la que se comporta de forma honrada y además esto es lo natural en el ser humano). La aplicación de las sofisticadas técnicas de neuroimagen por resonancia magnética no es -creo- sino una coartada metodológica para tildar de científica una investigación que no supera el rango de lo anecdótico: todo el mundo sabe que la verdad se dice, mientras que la mentira se inventa (lo que, evidentemente, supone un esfuerzo cognitivo).

Mentir es imaginar, elaborar y presentar ante los demás una realidad falsa; mentir es una actividad constructiva, un ejercicio cerebral de primer orden. Estoy hablando, claro, de la mentira en tanto actividad intelectual, y no me refiero a los dispositivos biológicos de ocultación, camuflaje o disimulo (un camaleón no miente cuando cambia la coloración de su piel). Justamente, el descubrimiento de que bonobos y chimpancés son capaces de mentir los ha hecho, ante nuestros ojos, más 'humanos'. Incluso en lo que se considera como la más alta distinción intelectual de la mente humana -la interpretación racional de la realidad- existe un trasfondo de mentira y de impostura. Alargando un poco a Descartes: miento, luego pienso, luego existo.

Por eso, en mi opinión, el estudio del profesor Greene no va más allá de la constatación de una trivialidad por resonancia magnética funcional; y es que parece que todo lo relacionado con las neurociencias es hoy por hoy como el saco del Tío Calambre, que de tanto que hay dentro nadie pasa hambre (y menos que nadie los psicólogos).

Así, mentir puede ser un ejercicio intelectualmente muy saludable, una gimnasia cognitiva que nunca viene mal y que forma parte de la naturaleza humana (sea lo que sea lo que quiera decirse con esta palabra). Conviene no olvidar, sin embargo, la advertencia del gran pensador cubano Dinio:

"no mientas la veldad".

miércoles, 19 de agosto de 2009

La Arqueología de Primates Despega


Foto: Tetsuro Matsuzawa, Kyoto UniversityUno de los pocos arqueólogos del mundo que estudia la cultura material de los parientes vivientes más cercanos al Ser humano, los simios, se ha embarcado, junto con otros de sus colegas, en la creación de una nueva disciplina dedicada a la historia del uso de herramientas por parte de todas las especies de primates, con el propósito de lograr con ello un mejor conocimiento de la evolución humana.

Julio Mercader, experto en arqueología tropical del departamento de arqueología de la Universidad de Calgary, en Canadá, y 17 especialistas más de otras universidades, incluidas la de Cambridge, la Rutgers, la de Kioto, y otras de España, Italia y Francia, argumentan que los descubrimientos recientes sobre el uso de herramientas por una gran variedad de primates salvajes, así como evidencias arqueológicas del uso por chimpancés de herramientas de piedra durante miles de años, están forzando a los expertos a replantearse las líneas divisorias establecidas entre los humanos y otras especies de primates, y a cuestionar además la creencia de que el uso de herramientas es un rasgo exclusivo del género Homo.

Estos investigadores abogan por un nuevo campo interdisciplinario en la paleontología de los primates, para examinar el uso de herramientas por parte de éstos en un contexto evolutivo a largo plazo.
Mercader subraya que se necesita la colaboración sistemática entre los diversos programas de investigación para profundizar en los asuntos de mayor alcance en la evolución humana y la primatología. “Por ejemplo, pocos arqueólogos han visto a un primate salvaje haciendo uso de una herramienta, mientras que pocos primatólogos han participado en las excavaciones arqueológicas”, explica Mercader.

Mercader fue el principal autor de dos trabajos publicados con anterioridad en las revistas Science y PNAS. Él y sus colaboradores constituyen un equipo que trabaja para hacer despegar como disciplina científica la arqueología del chimpancé.

Él es el arqueólogo que en 2007 desveló las primeras evidencias prehistóricas de la tecnología de los chimpancés para romper cáscaras de frutos secos. La antigüedad de esta tecnología se remonta a por lo menos 4.300 años atrás, y las evidencias fueron halladas en las selvas de Costa de Marfil, África Occidental. Lo descubierto proporciona pruebas de la existencia en la historia de los chimpancés de una larga edad de piedra, surgida probablemente sin ninguna influencia humana.

“No queda claro si los homínidos inventaron este tipo de tecnología rupestre, o si tanto los humanos como los simios la heredaron de un ancestro común”, explica Mercader. “Solíamos pensar que la cultura y, por encima de todo, la tecnología, era dominio exclusivo de los humanos, pero no es así".

Información adicional en:



viernes, 24 de julio de 2009

Un Cráneo de 54 Millones de Años Revela la Evolución Cerebral Temprana de Primates

24 de Julio de 2009.

Foto: Eric Zamora/University of FloridaUnos investigadores de las universidades de Florida y Winnipeg han desarrollado la primera imagen detallada del cerebro de un primate primitivo, revelando sorprendentemente que los primos de nuestros primeros ancestros primates dependían más del olfato que de la vista.

El análisis de un cráneo bien conservado de 54 millones de años contradice algunas suposiciones comunes sobre la estructura del cerebro en los primeros primates y su evolución. El estudio también reduce las posibles causas que hicieron que los cerebros de los primates evolucionaran hacia tamaños mayores.

El cráneo pertenece a un grupo de primates conocidos como plesiadapiformes, los cuales evolucionaron en los 10 millones de años que siguieron a la extinción de los dinosaurios. El cráneo de cerca de 4 centímetros de largo fue descubierto totalmente intacto, lo que permitió a los investigadores hacer el primer molde virtual del cerebro de un primate primitivo.

La autora principal del estudio es Mary Silcox, antropóloga de la Universidad de Winnipeg e investigadora en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Florida.

La mayoría de las explicaciones sobre la evolución del cerebro de los primates se basan en datos provenientes de los primates actuales. Ahora resulta que muchas de estas inferencias sobre cómo era el cerebro de los primeros primates son incorrectas.


El animal, Ignacius graybullianus, representa una rama lateral del árbol genealógico de los primates. Podemos pensar en él como un primo del linaje principal del que finalmente surgimos nosotros.

El Ignacius se alimentaba de modo similar a los primates modernos y también vivía en los árboles, aunque no saltaba de árbol en árbol como los rápidos primates modernos.

En muchos otros aspectos, el comportamiento del Ignacius era similar al de los primates modernos, pero su cerebro sólo alcanzaba entre la mitad y dos tercios del tamaño del cerebro del menor de éstos.

La evolución hacia un cerebro más grande se produjo durante un estallido evolutivo que se desató 10 millones de años después de la extinción de los dinosaurios. En ese punto, las partes del cerebro dedicadas al procesamiento de información visual se volvieron mucho más prominentes y los bulbos olfatorios se hicieron proporcionalmente menores.

Información adicional en:

lunes, 13 de julio de 2009

Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas

"Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas"

Actúan en contra de sus propios objetivos, afirma el economista y sociólogo "Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas"
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PARIS.? ¿Y si el accidente del Airbus de Air France que desapareció en el Atlántico el 1° de junio se hubiera debido a una decisión absurda tomada por los pilotos, por la empresa o por algún centro de control a cargo de ese vuelo?

Especialista en la "decisión absurda", el francés Christian Morel se hizo esa pregunta hace algunos días desde las páginas del diario Le Monde. Licenciado en Economía, doctor en Ciencias Políticas y sociólogo, Morel analiza desde hace más de 30 años la actitud recurrente del ser humano de tomar la decisión equivocada (en forma individual o colectiva) y de "actuar con constancia en un sentido exactamente contrario al objetivo buscado", según dijo a La Nacion en su casa de las afueras de París.

Autor de un éxito planetario que lleva justamente ese título (Les décisions absurdes, 2002), que acaba de ser publicado en español por Modus Laborandi, ese hombre afable y aparentemente imperturbable de 62 años, se confiesa un "apasionado por la sociología y por los lazos complejos que mantienen las ideas y la acción".

Porque "el ritmo de una carrera universitaria" siempre le pareció "desesperantemente lento", Morel escogió la vida empresaria, pero sin alejarse de los medios académicos. La mayor parte de su actividad se desarrolló en el sector de recursos humanos de Dunlop, Alcatel y de Renault.

-¿Cómo se llega a tomar una decisión absurda?

-Se pueden distinguir tres grandes situaciones que llevan a tomar una decisión absurda: los errores de razonamiento, los mecanismos colectivos y la pérdida de sentido. La decisión absurda no es únicamente una decisión no pertinente, sino que se caracteriza por una persistencia en el error: se produce cuando un individuo o un grupo actúa en forma durable contra el objetivo buscado. Incluso entre los científicos se cometen errores rudimentarios. La verdad es que el hombre no razona siempre en forma deductiva y analítica. Por otro lado, la vida moderna obliga a ir cada vez más rápido mientras nuestro ritmo de racionalidad tiene límites.

-¿Cuáles pueden ser las consecuencias de un error de razonamiento?

-En mi libro, utilizo el ejemplo del transbordador espacial Challenger, que estalló en el aire en diciembre de 1986. La investigación probó que el accidente fue provocado por unas juntas que no resistieron al frío. La temperatura en cabo Cañaveral había caído a menos de cero. Las juntas del cohete propulsor dejaron escapar un gas y los tanques de combustible se prendieron fuego. Los ingenieros estaban convencidos de que en Florida jamás haría frío, de modo que analizaron los riesgos que representaban esas juntas en función de esa idea errónea. Sin embargo, ya en un lanzamiento anterior, las juntas no habían resistido. Pese a esa evidencia, los expertos estimaron que ese fenómeno no podría repetirse, aun en un invierno muy riguroso.

-En otras palabras, ¿se trata de errores de representación?

-Así es. Los errores de representación que terminan provocando decisiones absurdas son muy comunes. Se diferencian de los errores de atención, de transgresión o de simple desconocimiento técnico. La misma persona u organización capaz de utilizar un esquema cognitivo rudimentario también puede demostrar competencias científicas sorprendentes. Yo creo que las situaciones de estrés favorecen los modos de razonamiento infantil, perceptivos e intuitivos, que parecen economizar más energía que un razonamiento analítico.

-¿Por qué los entes colectivos también suelen ser productores de decisiones absurdas?

-El ejemplo típico es un accidente de un avión de British Midland Airways que viajaba entre Londres y Belfast en 1989, en el que se incendió uno de los dos reactores. Debido a un error de interpretación y a una mala comunicación entre el piloto y el copiloto, los dos hombres terminaron parando el motor que funcionaba, en lugar del otro. Si el piloto hubiera estado solo, con toda seguridad hubiera verificado mejor la situación antes de decidir. En determinadas situaciones, el grupo aumenta la capacidad de cometer errores. El problema es que, en la mayoría de los casos, el hombre debe trabajar en grupo.

-¿El error colectivo se produce por una suerte de desresponsabilización?

-No necesariamente. Hay otros mecanismos que intervienen. Yo utilizo en mi libro el caso de una familia que vivía en un rancho de Texas. Un día de mucho calor, todos pasaban un buen momento a la sombra de la galería, cuando uno de ellos propuso un paseo a una ciudad distante a 150 kilómetros. Subieron a un auto sin aire acondicionado, atravesaron una parte del desierto y terminaron comiendo mal en un fast food. De regreso, terminaron por darse cuenta de que ninguno de ellos tenía ganas de hacer ese paseo. Sin embargo, la decisión había sido tomada colectivamente. En realidad, cada uno de ellos imaginó que los otros querían ir y nadie se animó a romper la armonía del grupo. El hombre necesita la aceptación del grupo. A nadie le gusta sentirse marginado...

-Para explicar este fenómeno, usted identifica tres papeles principales en toda organización moderna: el dirigente, el experto y el cándido.

?En un modelo de organización jerárquico, el que toma la decisión absurda es el dirigente apoyado por el experto. En el caso de un error mayor, el experto duda en alertar al dirigente, mientras que éste interpreta ese silencio como una confirmación de su buena decisión. En el modelo descentralizado, por el contrario, el cándido produce una solución absurda, mientras que el dirigente y el experto permanecen relativamente pasivos.

?En el artículo de Le Monde, usted se pregunta qué hacía el Airbus de Air France en zona de tormenta. ¿Cree que fue una decisión absurda del piloto?

-No, sólo me pregunto qué hacía ese avión en medio de esa tormenta. Yo no sé cuáles son las consignas de Air France al respecto, pero, según una investigación realizada en 1999 por el Massachussetts Institute of Technology [MIT], las tripulaciones tienen más tendencia a penetrar en células de mal tiempo apenas tienen un atraso de 15 minutos sobre el horario previsto.

-¿Cuál es el mejor método para tomar decisiones?

-Ningún sistema podrá impedir las decisiones absurdas. Pero, como regla general, se puede decir que lo fundamental para disminuir el margen de error reside en la circulación de la información, una formación permanente y una cultura de la no culpabilización, sino del aprendizaje a través del error. Esa es la regla que rige en sectores altamente complejos, como los submarinos nucleares, los portaaviones y la aeronáutica comercial. En estos casos, los organismos de investigación jamás darán a conocer el nombre del que cometió un error, sino que tratarán de comprender lo que sucedió y hacer circular la información para que no vuelva a suceder.

-¿Cuál es la característica del dirigente que sabe decidir?

-Sabe escuchar y dialogar. Prefiere hablar del error cometido antes que aplicar sanciones. Da importancia a todas las experiencias, ya sean buenas o malas.

Medicina
Cáncer, ¿El Precio de Ser Más Inteligentes Que los Chimpancés?
13 de Julio de 2009.

Foto: GITLos cerebros cognitivamente superiores de los humanos, ¿tienen parte de la culpa de nuestras mayores tasas de cáncer? Esta pregunta ha acosado desde hace tiempo a John McDonald, jefe de la Escuela de Biología del Instituto Tecnológico de Georgia e investigador jefe en el Instituto para la lucha contra el Cáncer Ovárico. Ahora, después de un estudio inicial, parece que McDonald está cerca de poder dar una respuesta definitiva a esa pregunta.
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"Siempre me intrigó el hecho de que los chimpancés parecen tener menores tasas de cáncer que los humanos", explica McDonald. "Así que analizamos nuevamente algunos estudios anteriores sobre expresión de genes que incluían datos que no fueron utilizados en los análisis originales".

McDonald, Gaurav Arora y Nalini Polivarapu compararon los patrones de expresión de genes en humanos con los de los chimpancés, en cinco tipos de tejidos: cerebro, testículos, hígado, riñones y corazón.


Hallaron diferencias distintivas en la forma en que opera la apoptosis, o muerte celular programada. Los resultados del análisis sugieren que los humanos no "autodestruimos" las células tan eficazmente como lo hacen los chimpancés. La apoptosis es uno de los mecanismos básicos que utiliza el cuerpo para destruir las células cancerosas.

Los autores del estudio consideran que esta diferencia puede haber evolucionado como una forma de incrementar el tamaño del cerebro y las habilidades cognitivas asociadas al mismo en los humanos, pero el costo pudo ser una mayor propensión al cáncer.

Como todas las hipótesis evolutivas, ésta no puede ser comprobada de forma absoluta. Sin embargo, el laboratorio de McDonald ha obtenido recientemente evidencias directas experimentales que encajan con la hipótesis de que la función de la apoptosis es más eficiente en los chimpancés que en los humanos.

Información adicional en:



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Msc.Johnny Cartín Quesada
Antropólogo y Científico Cognoscitivo
johnny.cartin@ucr.ac.cr
minadatos@gmail.com
http://minadatos.blogspot.com/
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tel(506)88796729