Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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domingo, 3 de julio de 2011

Leer y conversar con los hijos pequeños fomenta su desarrollo lingüístico

Miércoles, 22 de Junio de 2011 08:56 Hasta ahora, gran parte de las investigaciones realizadas con escolares, en las que se ha medido el nivel de su currículo educativo, han sugerido que los niños que viven en núcleos familiares sin recursos económicos están peor preparados para comenzar las clases en el colegio que otros niños que residen en hogares donde los progenitores cuentan con ingresos medios o altos. Tras cinco años de estudio, Eileen T. Rodríguez, investigadora del Mathematica Policy Research y autora principal de esta investigación que realizó durante su estancia en la Universidad de Nueva York, ha dado a conocer las conclusiones de su estudio, informa en un comunicado de prensa la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF, del inglés Nacional Science Foundation), organismo que ha financiado la investigación.

En dicho comunicado, Rodríguez señala que las experiencias de aprendizaje en el hogar, como leer, conversar, dibujar u otras actividades educativas realizadas entre padres e hijos, pueden contribuir a que niños con bajos recursos presten más atención al ir a la escuela, así como ayudar a que los pequeños adquieran las competencias de cada curso escolar.

"Nuestros hallazgos indican que, desde el primer año de vida, las experiencias de aprendizaje son importantes para el desarrollo del vocabulario de los niños. Esto, a su vez, proporciona una base para el éxito escolar en el futuro”, afirma la investigadora.

El entorno familiar, crucial en el aprendizaje


El estudio examinó los ambientes de aprendizaje de más de 1.850 niños y sus madres, en su mayoría en hogares con bajos ingresos, es decir, hogares en o por debajo del umbral de la pobreza. Para recabar los datos necesarios, los investigadores visitaron las casas de los participantes en el estudio a lo largo de varios años, cuando los niños tenían uno, dos, tres y cinco años de edad.

"Estos datos son difíciles de obtener, pero añaden una dimensión necesaria a nuestra comprensión del aprendizaje y de todos los factores que influyen en este proceso, antes de que el niño acude por primera vez al colegio”, afirma Amber Story, psicóloga social y directora adjunta de la Division de Ciencias del Comportamiento y el Conocimiento de la Fundación Nacional de Ciencias. Asimismo, añade Story: “esta investigación proporciona una visión importante de cómo los niños aprenden y se desarrollan en ambientes naturales a través del tiempo".

Por otro lado, este estudio señala la importancia de la preparación previa de los niños con bajos recursos antes de acudir a la escuela, sobre todo en el aprendizaje de la lectura.

Según Rodríguez, “el aprendizaje en el hogar durante los primeros años puede cerrar la brecha de la preparación escolar entre niños con altos y bajos recursos". Además, afirma que “como padre o madre, nunca es demasiado pronto para incluir a los hijo en el aprendizaje".

Por ello, "el grado en que los padres leen y hablan con sus hijos, al mismo tiempo que les proporcionan libros de lectura infantil y juguetes cuando tiene poco más de un año puede tener efectos duraderos sobre las competencias lingüísticas del niño años más tarde”.

Los investigadores recopilaron información de diversa índole, centrada sobre todo en la frecuencia con la que los niños participaban en actividades de alfabetización, como la lectura compartida de libros; la calidad de los compromisos de las madres con sus hijos, es decir, cuántas veces hablaban de forma adulta con sus niños; y la disponibilidad de materiales de aprendizaje en casa, como libros infantiles, juegos didácticos, etc.

A partir de estos datos, los autores del estudio midieron, teniendo en cuenta el ambiente de aprendizaje de cada niño en edades diferente, el número de palabras comprendidas y el conocimiento de las letras y las palabras que tenían a los cinco años.

"La calidad de los entornos de los niños a través del tiempo es muy variable," asegura Rodríguez, quien afirma haber encontrado “diferencias en los ambientes de aprendizaje de los niños”.

Por ejemplo, los niños de familias con escasos recursos económicos que durante cuatro años vivieron en estos entornos presentaban mayores problemas relacionados con el lenguaje y la alfabetización que los niños de familias con altos ingresos.

Factores sociales influyentes

A lo largo de estos cinco años de trabajo, los investigadores también encontraron que las características de los niños y las familias, incluyendo la capacidad cognitiva de los niños en la infancia, la raza y el origen étnico de las madres, el nivel de educación, el tipo de empleo y los ingresos familiares del hogar, son indicadores clave para la predicción de cómo se desarrollará el aprendizaje temprano de los pequeños.

Por este motivo, Rodríguez se muestra partidaria de ofrecer apoyo directo e indirecto para ayudar a las familias a proporcionar a sus hijos una mejor experiencia de aprendizaje desde casa. Por un lado, la investigadora propone hacer esfuerzos para promover los comportamientos de alfabetización y, como apoyo indirecto, proporcionar ciertos tipos de asistencia, como educación a las madres.

Para que surta efecto: “los esfuerzos deben llevarse a cabo pronto, durante el primer año de vida de los niños. Estas intervenciones tempranas en las familias tratarían de involucrar a los niños en actividades rutinarias como la alfabetización, interactuar con ellos mediante tareas de apoyo, así como ofrecerles la oportunidad de aprender acerca de sus mundos a través de materiales educativos", concluye la autora del estudio. www.tendencias21.net

lunes, 17 de enero de 2011

IMITAR EL ACENTO DE ALGUIEN HACE MAS FACIL ENTENDER LO QUE DICE

Psicología
Lunes, 17 de Enero de 2011 08:48

Cuando conversan dos personas, a menudo existe una cierta tendencia, que pasa desapercibida para ambos, a imitarse mutuamente en la forma de hablar, y eso puede incluir incluso cambiar el acento para adecuarse al de la otra persona. Un estudio reciente sugiere que imitar a alguien que habla con un acento propio de otra región u otro país puede ayudar al imitador a entender mejor al imitado.

El estudio lo ha realizado el equipo de Patti Adank, de la Universidad de Manchester, y Peter Hagoort y Harold Bekkering de la Universidad Radboud en Nijmegen, en los Países Bajos.

La gente no sólo tiende a imitar el acento de las personas con las que habla. Algunos estudios muestran que los individuos que participan en una conversación tienen tendencia a imitarse mutuamente en cuanto a la postura corporal, por ejemplo en la forma en que cruzan los brazos. Los autores del nuevo estudio diseñaron un experimento para comprobar el efecto de imitar un acento sobre la comprensión subsiguiente por parte del imitador de las frases pronunciadas con ese acento.

En el experimento, primeramente se comprobó cuán bien unos voluntarios holandeses entendían frases pronunciadas en holandés con un acento que no les resultaba familiar. Para asegurar que ninguno de los oyentes pudiera estar familiarizado con el acento, éste fue inventado para el estudio.

Cada participante escuchó 100 frases en el acento que no les era familiar. Pero antes, a todos se les dieron instrucciones diferentes sobre cómo responder a las frases. A algunos se les dijo que repitieran la frase, imitando el acento. A otros se les dijo que sólo escucharan, que escuchasen y repitieran las frases en su propio acento, o que escuchasen y transcribieran la frase de modo literal tal como la habían oído. Finalmente, se comprobó cuán bien los participantes comprendieron las frases pronunciadas con el acento desconocido.

Las personas que habían imitado el acento comprendieron mucho mejor las frases que las demás. Por supuesto, tal como reconoce Adank, llevar esta estrategia a la práctica no es fácil, ya que la persona cuyo acento se imita podría interpretar la imitación como una burla. Pero, en cualquier caso, lo que sugiere el nuevo estudio es que cuando el cerebro modifica sutil e inconscientemente el habla para que suene más similar a la de las otras personas, está poniendo en marcha una estrategia útil.

Scitech News

lunes, 6 de diciembre de 2010

AL HABLAR EN UN SEGUNDO IDIOMA PENSAMOS DISTINTO, EN MAS DE UN SENTIDO

Psicología
Jueves, 02 de Diciembre de 2010 11:59

La lengua que hablamos puede influir no sólo en nuestros pensamientos, sino también en nuestras preferencias implícitas. Esa es la conclusión a la que se ha llegado en un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Harvard, quienes descubrieron en sus experimentos que las opiniones de las personas bilingües de diferentes grupos étnicos se veían afectadas por el idioma en que se hacía un test para evaluar sus prejuicios y predilecciones.

"A Carlomagno se le atribuye la frase de que hablar otro idioma es poseer otra alma", señala Oludamini Ogunnaike, del equipo de investigación. "Este estudio sugiere que el lenguaje es mucho más que un medio para expresar pensamientos y sentimientos. Nuestro trabajo sugiere que el lenguaje crea y da forma a nuestras ideas y sentimientos".

Las actitudes implícitas, con sus asociaciones positivas o negativas, que las personas pueden poseer inconscientemente, han servido para predecir el comportamiento hacia los miembros de distintos grupos sociales. Las investigaciones recientes han demostrado que estas actitudes son muy maleables y susceptibles a factores como el clima, la cultura popular, o, ahora también, el idioma que la persona hable.

Ogunnaike, Mahzarin R. Banaji, y Yarrow Dunham, ahora en la Universidad de California en Merced, utilizaron el conocido Test de Asociación Implícita, donde los participantes clasifican rápidamente las palabras que aparecen en una pantalla o se reproducen a través de auriculares. En la prueba se permite a los participantes sólo una fracción de segundo para clasificar palabras y, por tanto, no tienen tiempo suficiente como para pensar detenidamente en sus respuestas.

Los investigadores aplicaron este examen en dos escenarios diferentes: en Marruecos, a los bilingües que hablan árabe y francés, y en Estados Unidos a los latinos que hablan inglés y español.

En Marruecos, los participantes que hicieron el Test de Asociación Implícita en árabe mostraron mayor preferencia por otros marroquíes. Cuando hicieron el examen en francés, esa diferencia desapareció. Del mismo modo, en Estados Unidos, los participantes que hicieron la prueba en español mostraron una mayor preferencia por otros hispanos. Pero, al hacerla en inglés, esa preferencia desapareció.

"Fue muy impactante ver cómo una persona podía completar la misma prueba, tras un intervalo breve de tiempo, y mostrar resultados tan diferentes”, confiesa Ogunnaike. "Es como preguntarle en inglés a un amigo si le gustan los helados, y al cabo de un rato volvérselo a preguntar en francés y recibir una respuesta diferente. "

lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Cómo sabemos que ciertas combinaciones de letras tienen un significado concreto?

La lectura y la escritura son procesos complejos, con la participación de varias áreas diferentes del cerebro.

Los investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., han identificado una parte específica del cerebro, llamado circunvolución fusiforme [una parte del lóbulo temporal], necesario para el funcionamiento normal, la comprensión rápida de significados de un texto escrito, así como la ortografía correcta de las palabras. Sus resultados se publicarán en la edición de Febrero de 2010 de Cortex.

El Dr. Kyrana Tsapkini, del Departamento de Neurología de la Escuela de Medicina, y la Dra. Brenda Rapp, del Departamento de Ciencias Cognitivas, ambos de la Universidad Johns Hopkins, estudiaron las capacidades de lectura comprensiva y ortografía de un paciente que había sufrido la extirpación quirúrgica de parte de su cerebro debido a un tumor.

Las lectura comprensiva y ortografía del paciente, habían sido superiores a la media conseguida antes de la cirugía. Probaron al paciente y a un grupo de participantes de control con 17 tareas experimentales, que evaluaron la comprensión y producción del lenguaje escrito, el lenguaje hablado, así como el tratamiento visual de otras categorías, como caras y objetos.

Los resultados del estudio revelaron que el paciente era capaz de comprender el significado del lenguaje hablado tan rápido como los demás participantes, y que fue igualmente capaz de procesar objetos y rostros de una manera normal. Sin embargo, mostró importantes retrasos en la comprensión del significado del texto escrito; también tuvo dificultades con la ortografía correcta al escribir un texto dictado, lo que sugiere que estas habilidades requieren el uso del área del cerebro que había sido eliminado.

Según los autores, los resultados proporcionan una evidencia clara de que hay estructuras concretas dentro de esta parte del cerebro, la mitad izquierda de la circunvolución fusiforme, que están "especializados y son necesarios para el tratamiento ortográfico normal".

viernes, 11 de diciembre de 2009

El Cerebro Humano Reacciona a las Voces Humanas en Unas Dos Décimas de Segundo


Foto: BBSRCUn equipo de investigadores, financiado por el Consejo de Investigaciones en Biotecnología y Ciencias Biológicas (BBSRC) del Reino Unido, ha encontrado que el cerebro humano puede reconocer en algo menos de dos décimas de segundo el sonido de la voz humana. La investigación podría ayudar a los científicos a entender mejor enfermedades como el autismo.


El estudio, llevado a cabo en la Universidad de Glasgow, ha desvelado que el cerebro reconoce las voces en un período de tiempo similar al que emplea en reconocer rostros, aproximadamente 170 milisegundos, contados a partir de la exposición.

Ian Charest dirigió el estudio con la ayuda de Pascal Belin.

Debido a que las interacciones sociales humanas dependen mucho de las expresiones faciales y orales, el cerebro probablemente ha desarrollado la capacidad de procesarlas muy rápida y eficientemente. Como en la comunicación social las caras y las voces por lo general están asociadas, tiene sentido que el cerebro las procese en un período de tiempo similar.

Los investigadores realizaron un experimento con 32 voluntarios en el cual medían mediante electroencefalografía (EEG) las señales eléctricas generadas por el cerebro a medida que los voluntarios escuchaban una serie de sonidos que incluían cantos de aves, sonidos ambientales y voces humanas.

Lo descubierto con este estudio también puede ayudar a conocer mejor ciertas enfermedades como el autismo, y contribuir a desarrollar herramientas de diagnóstico más eficaces.

Los individuos autistas tienen dificultades para las interacciones sociales y se observa en ellos una actividad cerebral anómala después de que son expuestos a caras o a voces.

Información adicional en:

lunes, 9 de noviembre de 2009

Aseguran que los bebés empiezan a aprender su idioma desde el útero

|Los científicos pensaban que la lengua materna influía en la producción de sonidos más tarde. Un estudio publicado hoy sostiene que el llanto es fundamental para desarrollar el habla y que los recién nacidos prefieren copiar melodías típicas del lenguaje que oyeron durante el último trimestre del embarazo.

La primera palabra. Uno de los grandes "eventos" en la vida del ser humano. Pero abandonar los simpáticos balbuceos y poder expresar lo que se quiere es un proceso mucho más largo de lo que se creía. O al menos eso sostiene un estudio realizado por científicos de Alemania y Francia que aseguran que las bases del habla se adquieren a partir del tercer trimestre del embarazo. Allí, en pleno útero.

Rodeado de líquido amniótico, el bebé no sólo reconoce y prefiere la voz de su madre sino que es capaz de percibir las emociones de los mensajes gracias a las diferentes entonaciones y las distintas "melodías" que se generan al hablar, descubrieron los científicos que publicaron su trabajo en la revista Current Biology.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el llanto es fundamental para el desarrollo del lenguaje. "El descubrimiento más notable es que los neonatos no sólo son capaces de producir diferentes melodías de llanto sino que además prefieren producir el tipo de melodías que son típicas del idioma que oyeron durante su vida fetal, dentro del último trimestre de gestación", explicó Kathleen Wermke de la Universidad de Würzburg en Alemania. "Contrariamente a lo que sostienen las interpretaciones ortodoxas, estos datos ponen de relieve la importancia del llanto de los bebes como base para el desarrollo del lenguaje".

El equipo de Wermke registró y analizó el llanto de 60 recién nacidos sanos, 30 de familias francesas y 30, de alemanes. Todos tenían entre tres y cinco días de vida. Los resultados de los estudios revelaron claras diferencias en la forma que los bebés lloran, basadas en su lengua materna.

Específicamente, los chiquitos franceses lloraban con una curva melódica ascendente, mientras que los alemanes lo hacían con un tono descendente, patrones que se repiten como diferencias características en los dos idiomas, explicó Wermke.

Los investigadores recordaron que los fetos son capaces de memorizar sonidos del mundo exterior una vez que han llegado al último trimestre de gestación, y tienen particular sensibilidad por la curva melódica de la música y del lenguaje. Y agregaron que, tras nacer, la preferencia por el lenguaje que escucharon en el útero y su capacidad para distinguir entre diferentes lenguas y cambios de tono se basa fundamentalmente en la melodía.

Aunque estudios anteriores habían demostrado que la exposición prenatal a la lengua materna influía en la percepción de los bebés, los científicos pensaban que el idioma de los padres afectaba la producción de sonidos mucho más tarde. Con estas nuevas evidencias, los investigadores ahora creen que no es así.

Sabiendo que los bebes pueden imitar sonidos vocálicos de los adultos que los rodean, pero recién a partir de las doce semanas de vida (antes no es posible físicamente), los científicos alemanes y franceses fueron por más y llegaron a un conclusión.

Imitar la curva melódica, en cambio, "se basa en mecanismos respiratorio-laríngeos bien coordinados y no está limitada por la inmadurez articulatoria", señalaron. "Los recién nacidos probablemente están muy motivados a imitar el comportamiento de la madre para atraerla y así propiciar el apego. Como la curva melódica quizá es el único aspecto del habla materna que los recién nacidos son capaces de imitar, esto podría explicar por qué encontramos esta imitación a edad tan temprana".

El estudio se realizó gracias al trabajo interdisciplinario de varias instituciones de estos dos países. Por Alemania participaron la propia Wermke, Birgit Mampe de la Universidad de Würzburg y Angela D. Friederici del Instituto de Neurociencias y Conocimiento Humano Max-Planck de Leipzig. El aporte francés llegó de la mano de Anne Christophe de la Escuela Normal Superior del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de París, un profesorado de investigadores.

domingo, 1 de noviembre de 2009

HUELLA INDELEBLE DE IDIOMAS APRENDIDOS EN LA INFANCIA Y LUEGO OLVIDADOS

Muchos de nosotros aprendemos un idioma extranjero cuando somos jóvenes, pero en algunos casos, la exposición a ese idioma es breve y nunca conseguimos oírlo o practicarlo posteriormente. Nuestra impresión subjetiva es a menudo que un idioma abandonado y olvidado se desvanece por completo de nuestra memoria. ¿Pero realmente se aplica eso de "úselo o piérdalo" a los idiomas extranjeros? Aunque parezca que no recordamos nada en absoluto de un idioma abandonado y olvidado, una nueva investigación sugiere que este idioma "olvidado" puede estar más profundamente grabado en nuestra mente de lo que creemos.

Los psicólogos Jeffrey Bowers, Sven L. Mattys, y Suzanne Gage de la Universidad de Bristol, reclutaron a voluntarios cuya lengua nativa era el inglés, pero que habían aprendido hindi o zulú cuando eran niños y vivían en el extranjero. Los investigadores se concentraron en el hindi y el zulú porque estos idiomas contienen ciertos fonemas que son difíciles de reconocer para las personas cuyo idioma nativo es el inglés. Un fonema es el sonido más pequeño de un idioma; un grupo de fonemas forma una palabra.

Los científicos pidieron a los voluntarios que cumplimentaran un test de vocabulario general para comprobar si esas personas recordaban alguna palabra del idioma abandonado. Entonces entrenaron a los participantes para distinguir entre pares de fonemas que comenzaban palabras del hindi o el zulú.

Lo que sucedió fue que, incluso cuando los voluntarios mostraban no recordar el segundo idioma en la prueba de vocabulario, eran capaces de aprender de nuevo y con rapidez los fonemas pronunciados en el idioma abandonado, así como identificarlos correctamente.

El hallazgo sugiere que exponer a los niños a idiomas extranjeros, incluso cuando no sigan practicándolos, puede tener un efecto positivo duradero sobre la percepción del habla de tales idiomas. Incluso si es olvidado el idioma (o al menos pueda parecerlo), después de muchos años de desuso, los vestigios de la temprana exposición a ese idioma pueden manifestarse como una mejor capacidad para aprenderlo de nuevo.

Scitech News

lunes, 28 de septiembre de 2009

LAS PERSONAS BILINGÜES NO PUEDEN "DESCONECTAR" SU SEGUNDO IDIOMA

Con un amplio porcentaje de la población mundial hablando más de un idioma, no es ninguna sorpresa que los psicólogos estén interesados en su efecto sobre el funcionamiento de los procesos cognitivos. Por ejemplo, ¿cómo cambia el cerebro humano de una lengua a la otra? ¿Podemos activar sin esfuerzo un idioma de manera uniforme y dejar de lado nuestros conocimientos sobre otros?

Según un estudio reciente, parece que los seres humanos no somos capaces de "desconectar" del todo una lengua, ni siquiera aunque no sea la nativa. Los psicólogos Eva Van Assche, Wouter Duyck, Robert Hartsuiker y Kevin Diependaele de la Universidad de Gante, en Bélgica, han descubierto que los conocimientos sobre una segunda lengua tienen en realidad un impacto ininterrumpido sobre la lectura en el idioma nativo.

Los investigadores seleccionaron a 45 estudiantes de la citada universidad cuyo idioma nativo era el holandés (oficial en esa zona de Bélgica) y la lengua secundaria era el inglés. Los psicólogos pidieron a los estudiantes que leyeran algunas frases que contenían palabras de control (palabras claras en su lengua nativa) y palabras "emparentadas" (palabras que tienen un significado y forma similar en ambos idiomas, a menudo descendientes de un mismo idioma antiguo); por ejemplo, la palabra inglesa "cold" (cuyo significado principal es frío) es pariente de la palabra alemana "kalt" (con ese mismo significado principal), ya que ambas descienden del inglés medieval.

Mientras los estudiantes leyeron las frases, sus movimientos oculares fueron grabados. Eso incluyó medir los lugares en que fijaban sus ojos, es decir, dónde en la frase sus ojos se detenían brevemente. Los investigadores constataron que los estudiantes miraban menos tiempo a las palabras emparentadas que a las de control.

Según los psicólogos, la coincidencia de las dos lenguas es la que acelera la activación cerebral de las palabras emparentadas. Así que, aunque los participantes no necesitaban usar su segunda lengua para leer en su idioma nativo, eran incapaces de “apagarla”. Parece ser, entonces, que la segunda lengua no sólo está siempre activa, sino que tiene un impacto directo sobre la lectura en cualquier otro idioma, aún cuando el lector sea más competente en una lengua que en la otra.

Scitech News

lunes, 7 de septiembre de 2009

¿Cómo procesa palabras nuevas el cerebro?


Un grupo de científicos finlandeses está estudiando si existe alguna diferencia entre la manera en que el cerebro procesa las palabras recién aprendidas y las ya conocidas. Esta investigación, además de revelar de qué forma el cerebro procesa el lenguaje a distintos niveles, podría tener implicaciones importantes en la enseñanza de lenguas.

El trabajo referido forma parte del Programa de Investigación sobre Neurociencias (NEURO), que está en marcha desde 2006 hasta 2009 y en el que participan de manera conjunta la Academia de Finlandia, el Instituto de Neurociencias, Salud Mental y Adicciones de Canadá (INMHA, que es parte de los Institutos de Investigación Sanitaria de Canadá) y la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China (NSFC).

El objetivo de este programa es promover una investigación multidisciplinaria en relación con las neurociencias y favorecer la cooperación y la comunicación entre las comunidades científicas de los países participantes.

El vocabulario de una persona se amplía constantemente con el paso del tiempo, a medida que se añaden nuevas palabras a su lenguaje. Por ejemplo, la palabra "blog" no existía hace diez años, y sin embargo pocas personas serían capaces de recordar cuándo la oyeron o leyeron por primera vez y aprendieron su significado.

Los científicos, procedentes de la Universidad Tecnológica de Helsinki y la Universidad Åbo Akademi de Turku, ya han descubierto que el cerebro humano se vale de las mismas redes neuronales para procesar tanto los vocablos nuevos (como blog) como otros que ya se conocían.

A esta conclusión llegaron tras enseñar a diez adultos los nombres y/o la utilidad de ciento cincuenta utensilios primitivos. Antes del estudio, estos adultos nunca habían oído esas palabras. Se realizaron mediciones del funcionamiento de sus cerebros por medio de magnetoencefalogramas mientras pronunciaban los nombres de dichos utensilios por primera vez y también cuando ya les eran conocidos. En el transcurso del experimento, también se pidió a los individuos que enunciaran otros objetos conocidos.

Las exploraciones cerebrales revelaron que se activaban las mismas redes neuronales (en el lóbulo temporal izquierdo y frontal) para procesar tanto los nombres de los objetos conocidos como los de los utensilios primitivos.

"Cuando un individuo acababa de aprender el nombre de un utensilio, el hecho de pronunciar su nombre inducía una activación tan intensa o mayor que cuando se visualizaba un objeto conocido", explicó la profesora Riitta Salmelin, del Laboratorio de Bajas Temperaturas de la Universidad Tecnológica de Helsinki.

Este estudio ha sacado a relucir que el cerebro procesa los significados de las nuevas palabras de manera distinta a como procesa los nombres nuevos. Asimismo, los individuos analizados aprendieron las definiciones nuevas incluso con más rapidez que los nombres nuevos. Los hallazgos de este trabajo se han publicado en la revista Human Brain Mapping.

Actualmente los científicos se dedican a estudiar la manera en que el cerebro memoriza las palabras recién aprendidas. "También estamos realizando otra serie de experimentos cuya finalidad es averiguar cómo nuestro cerebro aprende estructuras fonéticas y a reconocer combinaciones de letras características de determinado idioma", añadió la profesora Salmelin.

Por último, a estos científicos también les interesa esclarecer el papel de la gramática en el aprendizaje lingüístico. Por ello se están fijando en cómo el cerebro aprende a utilizar el vocabulario y la estructura gramatical de un minilenguaje experimental.

Para más información: Programa de Investigación sobre Neurociencias (NEURO) de la Academia de Finlandia. Fuente: Cordis

sábado, 29 de agosto de 2009

El responsable de los trastornos del lenguaje podría estar en un sólo gen





EL KIAA0319 DEL CROMOSOMA 6
El responsable de una mala lectura y habla podría estar en un sólo gen
Múltiples genes candidatos podrían ser los causantes de los trastornos del lenguaje, algunos de los cuales además contribuyen en los problemas de los niños al leer y hablar. La investigación publicada en Journal of Neurodevelopmental Disorders, da un paso más en los problemas que sufren los niños para desarrollar estas tres habilidades.


Redacción - Viernes, 28 de Agosto de 2009 - Actualizado a las 17:14h.

llave conceptual:
1. "Nos hemos dado cuenta que el lenguaje es realmente la plataforma para que la lectura emerga y prospere"

La habilidad lingüística supone un correcto uso del vocabulario y de la gramática, mientras que la capacidad de habla supone la producción de sonido con exactitud. Ambas aptitudes contribuyen en la destreza en la lectura de los niños. Un efecto dominó para el buen funcionamiento de estas habilidades que ahora, tras la investigación dirigida por Mabel Rice de la Universidad de Kansas, en colaboración Shelly Smith, del centro médico de la Universidad de Nebraska, ambas en Estados Unidos, y Javier Gayán de Neocodex en Sevilla, podrían también estar relacionados en un mismo gen.

Anteriores estudios realizados con niños con trastornos específicos del lenguaje y sus familiares, habían demostrado que el gen KIAA0319 del cromosoma 6 estaba relacionado con las variables en las habilidades lingüísticas, al igual que en la capacidad de habla y lectura. Los niños que participaron en este estudio no presentaban pérdida de audición, déficit intelectual general o autismo. En el estudio dirigido por Rice, participaron 322 personas, incluido este grupo ya estudiado. Al finalizar la investigación comprobaron que un gen candidato podía influir en las tres aptitudes. "Nos hemos dado cuenta que el lenguaje es realmente la plataforma para que la lectura emerga y prospere. Sin un sólido sistema de éste, es mucho más complicado que realicen una buena lectura", explicó Rice. "Todavía no entendemos los mecanismos biológicos, pero es importante que se haya identificado el primer gen que podría estar involucrado en estas tres dimensiones de desarrollo".

viernes, 21 de agosto de 2009

EN PERSONAS BILINGÜES, CADA IDIOMA OCUPA UNA PARTE DISTINTA DEL CEREBRO

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Haifa aporta datos esclarecedores sobre cómo se representan los dos idiomas en el cerebro de una persona bilingüe. Un estudio detallado sobre un caso ha demostrado que cada uno de los dos lenguajes está representado en una zona diferente del cerebro.

El asunto de cómo se representan en el cerebro humano los diferentes lenguajes aún permanece sin aclarar y, lo que es más, todavía se desconoce si en esa representación influye el que el segundo idioma sea similar o muy distinto en estructura al primero. En muchos estudios se han encontrado evidencias de que todos los lenguajes que adquirimos en el curso de nuestra vida son representados en un área del cerebro. Sin embargo, otros estudios han encontrado evidencias de que la representación de la lengua materna está disociada de la del segundo lenguaje, adquirido posteriormente.

Hay varias formas de clarificar esta cuestión, pero la mejor manera de examinar las representaciones en el cerebro de dos lenguajes es estudiar los efectos de lesiones cerebrales sobre la lengua materna y sobre el segundo lenguaje de una persona bilingüe. El estudio de tales casos es muy importante, ya que es raro encontrar personas que hablen fluidamente dos lenguajes diferentes, y que hayan sufrido un daño permanente que haya afectado de manera selectiva a uno de los dos idiomas. Además, la mayoría de las evidencias en este campo derivan de las observaciones clínicas de lesiones cerebrales en pacientes que hablan el inglés y alguna de las lenguas indoeuropeas, y pocos estudios se han realizado en individuos que hablan otros idiomas, especialmente lenguas semíticas como el hebreo y el árabe, antes de este nuevo estudio.

Raphiq Ibrahim, del Departamento de Discapacidades del Aprendizaje, ha concluido su estudio sobre un paciente bilingüe de 41 años cuya lengua materna es el árabe, y que tenía un buen dominio del hebreo como segunda lengua, con un nivel de calidad muy cercano al de su lengua materna. El individuo cuenta con titulación universitaria y usaba el hebreo frecuentemente en su vida profesional.

El sujeto sufrió una lesión cerebral que le provocó un trastorno del lenguaje que persistió después de completar el programa de rehabilitación. Durante la rehabilitación, se registró un elevado nivel de recuperación en el empleo del lenguaje árabe, y menor para el uso del hebreo. Después de la rehabilitación, las habilidades lingüísticas del paciente fueron comprobadas a través de varias pruebas estandarizadas con las que se examinaron diversos niveles de habilidades lingüísticas en ambos idiomas, junto con otras pruebas cognitivas. La mayoría de estos tests revelaron que la merma en las habilidades del paciente con el idioma hebreo fue significativamente mayor que la sufrida por sus habilidades lingüísticas arábicas.

Según Ibrahim, incluso si esta merma selectiva de habilidad lingüística no se considera evidencia suficiente para desarrollar un modelo estructural con el que representar los lenguajes en el cerebro, sí constituye al menos un paso importante en esta dirección, sobre todo considerando que afecta a lenguajes que no habían sido estudiados con anterioridad en el cerebro, y que son similares fonética, morfológica y sintácticamente.

Scitech News

lunes, 17 de agosto de 2009

Diez misterios del ser humano


LONDRES (New Scientist).? Pertenecemos a una especie notablemente extravagante. A pesar de todos nuestros esfuerzos, algunas de nuestras más extrañas flaquezas todavía resultan inexplicables. Pero a medida que la ciencia investiga más profundamente estas excentricidades ?como, por ejemplo, ruborizarse, soñar o ser supersticioso?, se vuelve más claro que conductas y atributos que parecen frívolos suelen responder al núcleo central de lo que nos define como seres humanos.

Ruborizarse. ¿Por qué los humanos desarrollan una respuesta como ésta, que nos pone en desventaja social, al obligarnos a revelar que hemos engañado o hemos mentido? Una posibilidad es que el rubor fuera, en un principio, una manera de demostrarles a los miembros dominantes del grupo que nos subordinábamos a su autoridad.

Tal vez, más tarde, cuando nuestras interacciones sociales se hicieron cada vez más complejas, este fenómeno empezó a asociarse con emociones más elevadas de autocensura, como la culpa, la vergüenza y la incomodidad. Esto parecería poner en desventaja a los individuos, pero el hecho de ruborizarse, en realidad, vuelve a una persona más atractiva o socialmente deseable.

Tras advertir que las mujeres se sonrojan más que los hombres, el neurocientífico V. S. Ramachandran, de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, sugiere que el sonrojo puede haberse desarrollado como una manera de que las mujeres demuestren su sinceridad a los hombres y puedan así conseguir su ayuda para la crianza de la prole.

"El sonrojo te dice que no puedo serte infiel. Si me preguntas si soy infiel, no puedo mentirte? el sonrojo me delata", razona Ramachandran.

La risa. "¿Tiene una gomita?" No, no es una broma, pero fue suficiente para hacer reír a una persona en un centro comercial. Es uno de los más de 2000 casos de risa natural registrados por el psicólogo Robert Provine, de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, durante los diez años que insumió su estudio.

El hallazgo más notable de esa investigación: la risa es producida con mayor frecuencia por comentarios banales que por chistes divertidos.

Provine cree que la risa empezó en nuestros ancestros prehumanos como una respuesta psicológica a las cosquillas. Los simios modernos aún conservan su risa ancestral (pant-pant) cuando se les hace cosquillas en medio de un juego, y esa risa evolucionó hasta convertirse en el ja ja de los humanos. Más tarde, argumenta Provine, cuando nuestros cerebros se hicieron más grandes, la risa adquirió una poderosa función social: crear lazos entre las personas.

De hecho, Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, Inglaterra, ha descubierto que la risa aumenta el nivel de endorfinas, el opiáceo natural de nuestro cuerpo que, según se cree, contribuye a fortalecer las relaciones sociales.

El vello púbico. Mientras que la mayoría de los primates tienen alrededor de los genitales vello más fino que el del resto de su cuerpo, los humanos adultos lucen una mata de vello púbico impresionantemente grueso. Robin Weiss, de la Universidad de Londres, Inglaterra, señaló que el vello púbico se hizo más grueso que el del resto de nuestros cuerpos en algún momento de nuestra evolución.

No existe una explicación aceptable, pero se han sugerido muchas potenciales ventajas. Tal vez la más popular sea que como el vello más grueso se concentra en regiones en las que tenemos glándulas sudoríparas apócrinas (odoríferas) así como exócrinas (de enfriamiento), podría servir para difundir olores que indican la madurez sexual. También puede funcionar como signo visual de adultez.

Una espesa mata de vello no sólo protege los genitales durante el acto sexual y en otros momentos ?reduciendo el roce al caminar, por ejemplo?, sino que también contribuye a mantener nuestras zonas más sensibles cálidas, preservándolas de las corrientes de aire frío.

La adolescencia. Ninguna otra especie tiene adolescentes. ¿Por qué entonces los humanos se pasan alrededor de una década de sufrimiento ocultos bajo sus capuchas? David Bainbridge, de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, dice que hay dos pistas importantes. La primera es el momento en que surgió la adolescencia.

La evidencia de crecimiento en los huesos y dientes de los hominidos fosilizados indica que la adolescencia emergió en un período entre los 800 y 300 mil años atrás. Esto, señala, antecede en "un período fascinantemente breve" al gran salto de tamaño del cerebro humano, cuando el cerebro de nuestros antepasados experimentó su última gran expansión hasta alcanzar su tamaño actual.

La segunda pista procede de la neurobiología y el estudio por imágenes del cerebro, que revelan que durante la adolescencia se produce una reorganización general del cerebro.

Para Bainbridge, la adolescencia no es tanto el período en que se concreta la madurez sexual sino aquel en el que se desarrolla una mente capaz de negociar el paisaje psicológico y social que diferencia tanto la vida humana de la del resto de los animales.

"Sin adolescencia nunca nos hubiéramos convertido en humanos plenos", afirma Bainbridge.

Los sueños. Para empezar, los sueños son esenciales para procesar las emociones. "Los sueños modulan las emociones, las mantienen dentro de cierto rango", dice Patrick McNamara, de la Universidad de Boston, Estados Unidos. Nuevas investigaciones han descubierto que dormir consolida los recuerdos emocionales, y que cuanto mayor sea la cantidad de movimientos oculares rápidos (REM, según sus siglas en inglés), mayor será el procesado de esa clase de recuerdos.

Una idea es que los sueños REM nos permiten revivir poderosos recuerdos emocionales, pero sin el torrente de hormonas desencadenado por el estrés que acompañó a la experiencia original.

El nivel REM del sueño también ayuda a otras clases de memoria y contribuye a la resolución de problemas. Las personas son más capaces de recordar listas de palabras relacionadas y las conexiones que existen entre ellas después de una noche de sueño que después del mismo período de vigilia durante el día.

El altruismo. Algunos actos de aparente altruismo suelen ser con frecuencia tan sólo reciprocidad: si tú me rascas la espalda, yo rascaré la tuya. Todo esto tiene sentido en el plano evolutivo, dado que invertir tiempo y energía ayudando a alguien sin ninguna reciprocidad nos pone en clara desventaja en el plano de la supervivencia.

El único problema es que en los últimos años se han acumulado pruebas de que las personas a veces actúan por genuino altruismo. En situaciones de juego experimental, muchas personas aceptan compartir dinero con un desconocido a pesar de que no serán retribuidas de ninguna manera.

Según Robert Trivers, de la Universidad Rutgers, Estados Unidos, el altruismo puro es un error. Argumenta que la selección natural favoreció a los humanos que eran altruistas porque en los grupos pequeños y estrechamente unidos en los que vivían nuestros antecesores, los altruistas podían esperar reciprocidad. Sin embargo, en nuestro mundo globalizado, donde muchas veces interactuamos con personas que no conocemos y que tal vez nunca volvamos a ver, nuestras tendencias altruistas no tienen sentido, porque difícilmente serán correspondidas por un gesto de reciprocidad.

El arte. Explicar el peculiar impulso humano de crear obras de arte en términos de supervivencia evolutiva es un verdadero desafío. Darwin sugirió que el arte se origina en la selección sexual, y Geofrey Miller, de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque, Estados Unidos, ha acordado con esa idea. Cree que el arte es como la cola del pavo real? un costoso despliegue de privilegio evolutivo.

Los estudios de Miller revelan que tanto la inteligencia general como el rasgo de personalidad de permanecer abierto a nuevas experiencias son correlativos con la creatividad artística. También descubrió que cuando las mujeres se encuentran en el período mensual de mayor fertilidad, prefieren a los hombres creativos antes que a los hombres ricos.

"Podría haberse originado para cumplir con alguna otra función -agrega Miller-, y más tarde adquirió la función sexual."

Los psicólogos evolutivos creen que el impulso de expresar nuestras experiencias estéticas podría haber aparecido para inducirnos a aprender cosas sobre diferentes aspectos del mundo? aquellos para los que nuestro cerebro no estaba congénitamente equipado para aprehender.

En una vena similar, Brian Boyd, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, cree que el arte es una forma de juego intelectual que nos permite explorar nuevos horizontes en un entorno seguro.

La superstición. A Barak Obama le gusta jugar al básquet en la mañana de un día de elecciones. Tiger Woods usa siempre una remera roja si compite en un día sábado. Casi todos tenemos nuestras propias supersticiones, aun cuando sabemos racionalmente que no pueden funcionar. Sin embargo, la superstición no es algo completamente descabellado.

Nuestros cerebros están diseñados para detectar la estructura y el orden en nuestro entorno, dice Bruce Hood, de la Universidad de Bristol, Inglaterra. También somos deterministas causales: suponemos que los acontecimientos son resultados de acontecimientos anteriores. Esta combinación de captar pautas y de inferir causas nos deja expuestos a las creencias supersticiosas.

"Pero existen muy buenas razones que justifican que hayamos desarrollado esa capacidad", agrega Hoods. Identificar y responder a algunas inciertas relaciones de causa y efecto puede ser una habilidad crucial para la supervivencia. Nuestros ancestros no habrían durado mucho si hubieran supuesto que una ondulación de la maleza era provocada por el viento, cuando existía siquiera una pequeña posibilidad de que se tratara de un león.

Y vale cometer errores y actuar en falso para esclarecer estas relaciones. Kevin Foster, de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, empleó modelos matemáticos para demostrar que siempre que el costo de una superstición es menor que el costo de pasar por alto una verdadera asociación de vida o muerte, la evolución favorecerá la existencia de las creencias supersticiosas.

lunes, 3 de agosto de 2009

El saber (idiomas) sí ocupa lugar

Por qué es tan complicado aprender un idioma de adulto, siendo en cambio tan sencillo asimilarlo poco después de nacer.

Daniel Mediavilla

En la imaginación popular, el aprendizaje es un proceso de acumulación progresiva de conocimientos. Sin embargo, los últimos hallazgos de las ciencias cognitivas indican que aprender implica estrechar la capacidad para percibir el mundo. Esta idea se amplía en un artículo publicado en PNAS. El estudio, dirigido por el investigador de la Universidad de Barcelona Ferran Pons, ha comprobado que los bebés entre los 6 y los 11 meses de edad reducen su sensibilidad hacia los idiomas extranjeros conforme aprenden su lengua materna.

Al nacer, los humanos tienen capacidad para absorber cualquier idioma, pero poco a poco esa capacidad se centra en la percepción de los códigos de su lengua materna. De esa manera, la sensibilidad para distinguir los sonidos y las diferencias fonéticas de otros idiomas se desvanece poco a poco. "Nos especializamos para centrarnos en lo que tiene más importancia para nosotros y perdemos capacidades que no nos interesan", explica Pons.

El nuevo estudio muestra por primera vez que estos cambios en la capacidad de aprendizaje no afectan por separado al lenguaje auditivo o al visual. "El mundo en el que se encuentran los bebés no es únicamente visual o auditivo, ellos no escuchan sin mirar ni miran sin escuchar", apunta el investigador. "Este estudio muestra que la pérdida en la capacidad lingüística es global", añade.

Para comprobar cuándo se producía este proceso de reorganización de la percepción del lenguaje, los investigadores pusieron a prueba a un grupo de niños de familias hispanohablantes (24 de 6 meses y 24 de 11 meses) y a un grupo de familias angloparlantes (24 de 6 meses y 16 de 11 meses) e hicieron que asociaran sonidos que se producen al hablar inglés con los correspondientes gestos.

Los investigadores pudieron observar cómo los bebés de seis meses, angloparlantes o hispanohablantes, tenían una respuesta universal ante los estímulos lingüísticos en inglés. Sin embargo, los niños de 11 meses que ya se habían adaptado al uso del castellano perdían la capacidad de percibir la interconexión entre los fonemas ingleses y sus gestos correspondientes.

Como explica Pons, este fenómeno de la especialización perceptiva no es exclusivo del aprendizaje lingüístico. «También nos pasa con las razas. Con los chinos, por ejemplo, decimos que todos son iguales porque de pequeños nos acostumbramos a buscar las diferencias físicas en unos determinados rasgos que son útiles en el caso de nuestra raza pero pueden no serlo con los asiáticos», señala el investigador. «A ellos les pasa algo parecido con nosotros», continúa.

El fenómeno descrito por los autores del artículo de PNAS explica también por qué es tan complicado aprender un idioma de adulto, siendo en cambio tan sencillo asimilarlo poco después de nacer.

(Fuente Público /elcastellano.org)

viernes, 17 de julio de 2009

El lenguaje predice el riesgo de demencia

La gente que tiene una capacidad superior de lenguaje durante la juventud podría tener menos probabilidades de desarrollar Alzheimer más tarde en la vida, afirma una investigación.

Monjas

El estudio analizó los cerebrosde 38 monjas.

El equipo de científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, estudió los cerebros de 38 monjas católicas después de morir.

Descubrieron que aquéllas que habían tenido buenas capacidades de lenguaje durante su juventud tuvieron menos probabilidades de sufrir problemas de memoria, incluso si sus cerebros mostraban los signos característicos del daño que causa la demencia.

Los detalles del estudio aparecen publicados en Neurology (Neurología), la revista de la Academia Estadounidense de Neurología.

A pesar del daño cerebral

"Una característica misteriosa de la enfermedad de Alzheimer es la forma como ésta afecta a la gente de forma diferente" afirma el doctor Juan Troncoso, quien dirigió el estudio.

"Una persona que muestra placas y nudos fibrilares severos -los signos típicos de la enfermedad de Alzheimer en su cerebro- podría no mostrar los síntomas que afectan su memoria.

"Pero otra persona con esas mismas placas y nudos en la misma zona de su cerebro podría terminar con un caso confirmado de enfermedad de Alzheimer.

"Nosotros analizamos cómo las capacidades de lenguaje pueden afectar la aparición de esos síntomas", explica el investigador.

Nuestro hallazgo muestra que una prueba de capacidad intelectual a principios de los 20 años de la persona podría predecir la probabilidad de permanecer cognitivamente normal cinco o seis décadas más tarde,

Dr. Juan Troncoso

En efecto, estudios en el pasado llevadas a cabo con cerebros de personas que han muerto con Alzheimer, han vinculado a la enfermedad con el depósito de placas de proteína, llamadas placas amiloideas y estructuras de fibras nerviosas entrelazadas en el cerebro.

Pero hasta ahora los científicos no sabían porqué estos signos de daños producían síntomas de demencia en unas personas pero no en otras.

El doctor Troncoso y su equipo enfocaron su estudio en monjas que formaban parte de un estudio clínico continuo.

Dividieron a las 38 mujeres en las que tenían problemas de memoria y signos de daños causados por demencia en el cerebro, y en las que no tenían dificultades de memoria aunque tuvieran signos de daños por demencia en el cerebro.

Los científicos también analizaron los ensayos que 14 de las mujeres habían escrito cuando entraron al convento a fines de su adolescencia o principios de sus 20 años y estudiaron la complejidad del lenguaje y gramática en éstos.

El análisis mostró que la capacidad de lenguaje era 20% más alta en las mujeres sin problemas de memoria que en aquellas con signos de dificultades en la memoria.

Los resultados en gramática no mostraron ninguna diferencia entre los dos grupos.

"A pesar del pequeño número de participantes en esta parte del estudio, los resultados son fascinantes" afirma el doctor Troncoso.

"Nuestro hallazgo muestra que una prueba de capacidad intelectual a principios de los 20 años de la persona podría predecir la probabilidad de permanecer cognitivamente normal cinco o seis décadas más tarde, incluso con la presencia de una gran cantidad de patología de la enfermedad de Alzheimer" dice el científico.

Crecimiento de neuronas

El estudio también descubrió que las neuronas eran más grandes en las mujeres que conservaron una memoria normal, a pesar de mostrar signos de la enfermedad en sus cerebros.

Anciano

La demencia afecta a personas de todas las profesiones y condiciones sociales.

Según los científicos esto revela que el crecimiento de las neuronas podría ser la primera respuesta del organismo ante la aparición de la demencia, y esto podría ayudar a prevenir los problemas de memoria.

"Quizás las capacidades mentales a los 20 años son un indicio de un cerebro que estará mejor preparado para enfrentar las enfermedades más tarde en la vida" dice el doctor Troncoso.

Otros expertos afirman que el estudio es importante, pero será necesario llevar a cabo más estudios para confirmarlo.

Porque hasta ahora se ha demostrado que la demencia afecta a la gente de todas las profesiones y condiciones sociales.

"La demencia no es una parte natural del envejecimiento" dice la doctora Susanne Sorenses, de la organización Alzheimer Society.

"Es interesante que las monjas en este estudio con mejores capacidades de lenguaje en su juventud evitaron los problemas de memoria más tarde en su vida.

"Sin embargo, la investigación fue llevada a cabo en un grupo muy pequeño y selecto y sería difícil decir a estas alturas que las capacidades del lenguaje relamente pueden predecir la demencia", expresa la experta.