Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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sábado, 10 de septiembre de 2011

El envejecimiento del cerebro humano es muy distinto al del chimpancé

A medida que la gente envejece, su cerebro se encoge. Esta alteración del cerebro promueve diversos problemas de salud y enfermedades mentales. Inesperadamente, se ha descubierto que en los parientes vivos más cercanos de los humanos (los chimpancés) ese encogimiento es mucho menor, lo que convierte en un fenómeno único al extremo encogimiento del cerebro humano que se produce con el envejecimiento normal.

Este asombroso hallazgo lo ha hecho el equipo del antropólogo Chet Sherwood (de la Universidad George Washington, en Washington D.C.), que incluye a científicos de otras siete universidades estadounidenses.

Este grupo de antropólogos, neurocientíficos, psicólogos, biólogos y veterinarios usó resonancia magnética por imágenes (MRI) para medir el espacio ocupado por varias estructuras cerebrales en chimpancés y humanos adultos, incluyendo el lóbulo frontal y el hipocampo, un área del cerebro asociada a la memoria de corto plazo y a la de largo plazo.

Los investigadores descubrieron que los chimpancés no muestran una reducción significativa del tamaño, o atrofia, de su cerebro y del de otras estructuras internas a medida que envejecen.

Ya se sabía que los monos macacos, separados de los humanos por 30 millones de años de evolución independiente, no muestran, cuando envejecen, una atrofia cerebral generalizada como la humana. Pero muchos científicos creían que los chimpancés, separados de los humanos por sólo entre 6 y 8 millones de años de evolución independiente, mostrarían un patrón de envejecimiento cerebral mucho más parecido al humano.

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Un chimpancé. (Foto: © 2011 Jupiter Images Corporation) 
 
Sherwood y sus colegas sugieren que una explicación a este fenómeno podría ser que a medida que el Ser Humano desarrolló la capacidad de vivir más años que el chimpancé, el resultado fue un alto grado de degeneración cerebral a medida que se envejece. En consecuencia, los humanos somos únicos entre los animales al ser susceptibles a ciertas neuropatologías, tales como la enfermedad de Alzheimer, en las últimas etapas de la vida. Incluso sin la aparición de una enfermedad propiamente dicha, el envejecimiento normal y sano en los humanos se caracteriza por diversos grados de deterioro neuronal y cognitivo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Una proteína vinculada al envejecimiento mejora la memoria y el aprendizaje


grande-2244481-3133560 Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), descubrió que las proteínas llamadas sirtuinas, capaces de retrasar el envejecimiento en muchas especies de animales, son sumamente eficaces también para mejorar la memoria y la capacidad intelectual, según se informó en un reciente comunicado. Sobre estas bases, los investigadores creen que se podrán elaborar nuevos medicamentos para ayudar a los pacientes a superar el Alzheimer, el Parkinson y la enfermedad de Huntington.


El equipo de profesionales, liderado por Li-Huei Tsai, profesor de Neurociencia e investigador del Instituto Médico Howard Hughes, sostiene que las sirtuinas actúan sobre las funciones del cerebro, incluyendo el aprendizaje y la memoria, porque mantienen la plasticidad sináptica. Los resultados de esta investigación se han publicado en Nature.


“Cuando uno revisa la literatura, las sirtuinas siempre están asociadas con la longevidad, las vías metabólicas, la restricción calórica, la estabilidad del genoma y así sucesivamente. Nunca se ha demostrado que desempeñe un papel fundamental sobre el cerebro”, ratifica Tsai.


El concepto de plasticidad neuronal se refiere a la capacidad del sistema nervioso de remodelar los contactos entre neuronas y la eficiencia de las sinapsis. Según el estudio, la plasticidad neuronal puede explicar ciertos tipos de condicionamientos y la capacidad del aprendizaje. Una medicina capaz de realzar la plasticidad cerebral podría beneficiar a los pacientes con trastornos neurológicos.


Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cientos de millones de personas en todo el mundo sufren algún trastorno neurológico. A saber: 50 millones tienen epilepsia; 62 millones padecen enfermedades cerebrovasculares; 326 millones sufren migraña; y 24 millones tienen la enfermedad de Alzheimer u otras demencias.

Proteínas contra la neurodegeneración


En estudios anteriores, el profesor Tsai y sus colegas de laboratorio lograron descubrir que las sirtuinas protegían a las neuronas contra la neurodegeneración causada por trastornos como el Alzheimer. Estos trastornos cognitivos se deben a un aumento en los procesos de muerte celular, que reducen el número de neuronas y genera cambios en la conducta del individuo.


El estudio también descubrió que las proteínas mejoraban el aprendizaje y la memoria, pero, sin embargo, se pensaba que era un subproducto de la protección de las neuronas. A su vez, las sirtuinas han demostrado ser una proteína excepcional por su potencial de vida útil y por su perfecta correspondencia con el resveratrol, un compuesto que se cree que es el Santo Grial de la investigación para el rejuvenecimiento.


Más recientemente, el último análisis de Tsai, financiado por los Institutos Nacionales de Salud, la Fundación Simmon, la Fundación Suiza de Ciencia Nacional (SNSF, por sus siglas en inglés) y el Instituto Médico de Howard Hughes, demuestra que las proteínas favorecen el aprendizaje y la memoria a través de una nueva vía, sin relación alguna con su capacidad para proteger a las neuronas.
Los especialistas demostraron que las sirtuinas mejoran la plasticidad sináptica mediante la manipulación de fragmentos diminutos de material genético conocido como microARN, compuesto que desempeña un papel decisivo en la regulación de la expresión génica.


Sobre estas bases, se demostró que las sirtuinas bloquean la actividad de un microARN llamado miR-134, deteniendo la producción de CREB, una proteína imprescindible para la plasticidad. Cuando el miR-134 se inhibe, el CREB puede ayudar al cerebro a guiar su actividad sináptica.

Un paso más adelante


Por otro lado, un proyecto sobre mamíferos ha demostrado que el gen SIRT1 es capaz de proteger contra el estrés oxidativo, causado por un desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad del organismo para eliminar el exceso. Se considera a este gen como un regulador esencial de una vía conservada que mejora la supervivencia celular en situaciones de estrés, como por ejemplo, ante la falta de alimentos.


Según los autores de esta investigación, como la activación de las sirtuinas puede mejorar directamente la función cognitiva, el SIRT1 es un buen objetivo terapéutico que puede tener resultados médicos muy beneficiosos.


Sin embargo, Raúl Mostoslavsky, profesor de medicina en Harvard Medical School, aunque admite que la activación de SIRT1 podría beneficiar a los pacientes con enfermedades neurodegenerativas, señala que hay que ser cautelosos, “ya que SIRT1 tiene efectos múltiples en las células y en los tejidos. Por lo tanto dirigirnos específicamente a esta función del cerebro será un trabajo un tanto difícil”.

Las proteínas sirtuinas no son las únicas que actúan sobre el cerebro. Según un reciente informe publicado por esta misma revista, el profesor Andrew Tobin de la Universidad de Leicester (Reino Unido), determinó que el “receptor muscarínico M3" también cumple un papel fundamental en el aprendizaje y en la memoria.


Según sus palabras: “Uno de los síntomas más importantes de la enfermedad de Alzheimer es la pérdida de memoria. En nuestra investigación, hemos identificado uno de los procesos clave para la memoria y el aprendizaje. Además, los fármacos que se diseñaron con la proteína identificada en nuestro estudio podrían ser beneficiosos para tratar dicha enfermedad".

domingo, 4 de julio de 2010

Longevidad y Diferencias de Edad Entre Cónyuges

Foto: MPILa vida en pareja es más beneficiosa para los hombres que para las mujeres, al menos para quienes desean tener una larga vida. Estudios anteriores han mostrado que los hombres con esposas bastante más jóvenes que ellos viven hasta una edad más avanzada que los hombres casados con mujeres de su misma edad.
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Aunque se había asumido que las mujeres casadas con hombres más jóvenes que ellas también deberían vivir hasta una edad más avanzada que las mujeres casadas con hombres de su misma edad, un nuevo estudio ha mostrado que no es así. En vez de ello, cuanto mayor es la diferencia de edad con respecto a la del marido, menor es la expectativa de vida de la mujer. Sucede tanto si la diferencia es por ser ella más joven que su marido como por ser mayor que él.

El riesgo de mortalidad de un marido que tiene entre 7 y 9 años más que su mujer se reduce en un 11 por ciento, en comparación con parejas en las que ambos cónyuges tienen la misma edad. Por el contrario, un hombre muere más temprano cuando es más joven que su esposa.

Durante años, los científicos han pensado que estos datos se aplicaban a ambos sexos. Asumieron que se producía un efecto de "selección de salud": En la mayoría de los casos, quienes logran cónyuges más jóvenes lo pueden hacer porque están mejor conservados por estar más sanos o porque tienen mayor poder económico lo cual también les permite cuidar mejor su salud. Y debido a su mejor salud tienen, obviamente, una expectativa de vida mayor. También se pensaba que un cónyuge más joven tiene efectos positivos de tipo psicológico y social en un cónyuge más viejo, y puede proporcionar a éste mejores cuidados en la vejez, ayudándole por tanto a prolongar su vida.

"Ahora, estas teorías deben ser reconsideradas", sostiene Sven Drefahl, del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica (MPIDR) en Rostock, Alemania. "Parece que todavía no están claras las razones de las diferencias en la mortalidad a causa de la diferencia de edad de los cónyuges"
Usando datos de casi dos millones de parejas danesas, Drefahl fue capaz de eliminar las deficiencias estadísticas de investigaciones anteriores, y mostró que la mejor opción para una mujer es casarse con un hombre de exactamente su misma edad; un esposo mayor acorta su vida, y uno menor lo hace aún más.

Según los resultados del estudio de Drefahl, la mujer que se casa con un marido de 7 a 9 años menor que ella, incrementa su riesgo de mortalidad en un 20 por ciento. Por ello, la "selección de salud" no puede explicar la diferencia en el riesgo de mortalidad de las mujeres. Aunque muchos estudios sobre selección de pareja muestran que las mujeres prefieren mayormente a un hombre de su misma edad, la mayoría de ellas termina con un marido más viejo. En Estados Unidos, al casarse el novio es como promedio 2,3 años más viejo que la novia. "No es que las mujeres no puedan encontrar cónyuges más jóvenes; la mayoría simplemente no lo desea", explica Sven Drefahl.

Pero, ¿por qué un marido joven acorta la vida de una esposa mayor que él? Según Drefahl, una de las pocas explicaciones posibles es que las parejas con maridos más jóvenes que las esposas violan la norma social de que el marido debe ser mayor que la esposa y por tanto sufren a causa de las "sanciones" sociales que reciben. Dado que casarse con un esposo más joven se sale de lo que se considera como normal, estas parejas podrían ser consideradas como ajenas a los círculos sociales y recibir por ello menos apoyo social. Esto podría conducir a una vida menos placentera y más estresante, reduciendo así la salud y, finalmente, incrementando la mortalidad.

Aunque el nuevo estudio del MPIDR muestra que las mujeres tienen mayor desventaja cuando no son de la misma edad que sus maridos, no es cierto que casarse sea desfavorable en general. Estar casado eleva la expectativa de vida tanto del hombre como de la mujer por encima de los solteros. Además, las mujeres suelen vivir más que los hombres; mundialmente su expectativa de vida supera a la de los hombres en varios años.

Información adicional en:



lunes, 3 de mayo de 2010

La Personalidad Puede Influir Sobre el Envejecimiento del Cerebro


3 de Mayo de 2010. Foto: WUSTLUn equipo de psicólogos de la Universidad de Washington en San Luis ha descubierto que la personalidad y el envejecimiento cerebral podrían estar relacionados.


Estudiando escaneos mediante Resonancia Magnética por imágenes de 79 voluntarios con edades de entre 44 y 88 años, quienes también habían proporcionado datos demográficos y sobre su personalidad, los investigadores constataron que los sujetos con un nivel alto de rasgos de neuroticismo tenían en las regiones cerebrales frontal y temporal medial volúmenes de materia gris menores que los de las personas sin ese problema y que además, a diferencia de las primeras, eran concienzudas en diversas facetas.

"Éste es un primer paso hacia el objetivo de determinar cómo la personalidad podría afectar al envejecimiento del cerebro", explica la psicóloga Denise Head. "Nuestros datos muestran claramente una asociación entre la personalidad y el volumen cerebral, particularmente en regiones cerebrales asociadas con el procesamiento emocional y social. Esto se podría interpretar como que la personalidad puede influir en la velocidad del envejecimiento cerebral".

Ella también advierte que los resultados pueden estar sujetos a una interpretación inversa, es decir que quizá son realmente los cambios cerebrales durante el envejecimiento los que influyen sobre la personalidad.
En la actualidad, aún no se puede esclarecer esto por completo, pero el equipo de Head hará exámenes de seguimiento a los voluntarios para detectar futuros cambios estructurales.

Head, Jonathan Jackson y David A. Balota, pusieron a prueba la hipótesis de que las personas con un alto nivel de neuroticismo mostrarían al envejecer un menor volumen cerebral, en tanto que los sujetos muy concienzudos, así como los muy extravertidos, tendrían un mayor volumen cerebral. Los resultados de la extraversión no fueron claros, pero los datos sí validaron las otras dos predicciones.

Uno de los primeros cambios que sufre una persona aquejada por la enfermedad de Alzheimer podría estar en la personalidad. Cada vez hay más estudios que sugieren que la gente tiende a volverse más neurótica y menos concienzuda en la etapa inicial de la enfermedad de Alzheimer.

Se sabe que existen procesos degenerativos en marcha antes del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Los autores del nuevo estudio quieren averiguar si ciertos cambios sutiles de personalidad podrían ser específicos del surgimiento de un cuadro clínico, y si sería posible predecir quién padecerá de demencia basándose en cambios de su personalidad.

Información adicional en:

jueves, 29 de abril de 2010

La personalidad influye en el envejecimiento del cerebro

El volumen de la materia gris es menor en las personas neuróticas y mayor en las escrupulosas, revela un estudio

Un equipo de psicólogos de la Washington University en St. Louis, Estados Unidos, ha descubierto que existe una relación entre la personalidad de las personas mayores y el volumen de ciertas áreas de su cerebro, vinculadas a la emoción y al procesamiento de la información social. Un rasgo concreto de la personalidad es la que más afectaría al cerebro: la neurosis, fuente de estrés y de angustia. Según los investigadores, los resultados obtenidos de este estudio, en el que se analizó el cerebro de casi 80 personas, permitirán comprender mejor el origen de ciertas enfermedades, como la demencia o el Alzheimer. Por Yaiza Martínez.


La amígdala, que forma parte de la región temporal media del  cerebro y está relacionada con el procesamiento de las emociones, era  mayor en los individuos escrupulosos y menor en los neuróticos. Fuente:  Washington University.
Un equipo de psicólogos de la Washington University en St. Louis, Estados Unidos, ha descubierto que existe una relación entre la personalidad de las personas mayores y el estado del cerebro en la vejez.

Según explican los científicos en un artículo publicado por la revista Neurobiology of Aging, en general, durante el envejecimiento, se produce una reducción en los volúmenes de ciertas regiones del cerebro, particularmente en las áreas temporal media y prefrontal.

Sin embargo, estas reducciones o cambios no se producen por igual en todas las personas, ya que, según los resultados obtenidos, la integridad neuroanatómica puede modificarse en menor o mayor medida en función de ciertos rasgos de la personalidad individual.

Tres rasgos de la personalidad analizados

Los científicos estudiaron, en concreto, tres características de la personalidad y su relación con los cambios cerebrales derivados del envejecimiento: la neurosis, la escrupulosidad y la extraversión.

Para hacerlo, registraron imágenes de los cerebros de 79 voluntarios de edades comprendidas entre los 44 y los 88 años, mediante una tecnología conocida como escáner de resonancia magnética (IRM).

La IRM utiliza el fenómeno de la resonancia magnética para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro. Esta información es procesada posteriormente por ordenadores, y transformada en imágenes del interior cerebral.

La corteza orbitofrontal, que forma parte de la región prefrontal y  está implicada en los procesamientos socio/emocionales, mostró  asociaciones similares con la personaldiad. Fuente: Universidad de  Washington.
Antes de ser sometidos al escáner, los participantes aportaron asimismo datos sobre su personalidad.

La combinación de información permitió establecer que los individuos más neuróticos presentaban volúmenes más pequeños de materia gris en las áreas temporal media y frontal del cerebro que los individuos menos neuróticos. Un patrón opuesto fue constatado en el caso de la escrupulosidad.

En lo que se refiere a la extraversión, el estudio no pudo establecer ninguna relación determinante entre esta característica de la personalidad y el estado del cerebro de los voluntarios.

Influencia en dos direcciones

Según declaraciones de una de las autoras de la investigación, la psicólogo Denise Head, aparecidas en un comunicado de la Washington University, los resultados obtenidos son un primer paso hacia la comprensión de cómo la personalidad puede afectar al envejecimiento del cerebro.

Head afirma que estos datos demuestran claramente que existe una relación entre personalidad y volumen cerebral, particularmente en las regiones del cerebro asociadas al procesamiento de la información social y de las emociones.

Asimismo, la investigadora añade que los resultados sugieren que la personalidad influye en el grado de envejecimiento del cerebro humano y, también, que la forma en que el cerebro envejece puede afectar a la personalidad de cada individuo.

Los investigadores planean llevar a cabo estudios futuros para hacer un seguimiento de los cambios estructurales que vaya sufriendo el cerebro de los participantes en la presente investigación, con el fin de profundizar en este proceso y su vínculo con la personalidad.

Estrés nocivo

Los científicos explican que numerosas investigaciones previas sobre animales no humanos habían demostrado que el estrés crónico está vinculado a ciertos efectos nocivos en el cerebro.

A partir de estas investigaciones, Head y sus colaboradores establecieron la hipótesis sobre la que basaron su estudio: ciertos rasgos negativos de la personalidad humana también podrían afectar a nuestro cerebro, en concreto, durante su proceso de envejecimiento.

Así, asumieron que la neurosis, que es un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica caracterizado por un nivel elevado de angustia y la aparición de conductas repetitivas para tratar de disminuir el nivel de estrés, debía resultar nociva para el volumen estructural cerebral.

La investigación se centró en las regiones temporal media y prefrontal del cerebro porque es en éstas donde se producen los mayores cambios durante el envejecimiento, y también porque éstas son las áreas cerebrales en las que se asientan ciertas capacidades cognitivas, como la atención, las emociones y la memoria.


Conocer la causa de ciertas enfermedades

Los investigadores basaron su estudio en cerebros sanos y en proceso de envejecimiento porque consideran que el conocimiento en este terreno puede resultar útil para el desarrollo de futuras herramientas de diagnóstico de la demencia, un trastorno que consiste en la pérdida progresiva de las funciones cognitivas, debido a daños o desórdenes cerebrales más allá de los atribuibles al envejecimiento normal.

Por otro lado, uno de los síntomas primeros de la enfermedad del Alzheimer es la aparición de cambios en la personalidad de las personas que la padecen. Algunas investigaciones realizadas han constatado que, de hecho, en los estadios iniciales de esta enfermedad, la gente tiende a volverse más neurótica y menos escrupulosa.

Según los investigadores, resulta crucial por tanto conocer la relación entre personalidad y estado del cerebro durante el envejecimiento en personas sanas, para establecer lo que sucede en el cerebro de personas con ciertas patologías y también para poder generar diagnósticos precoces.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Para elevar la inteligencia, nada mejor que hacer ejercicios físicos

Según científicos suecos, el deporte eleva el pensamiento lógico y la comprensión verbal. Los jóvenes con buena resistencia cardiorrespiratoria mejoran sus capacidad cognitiva.

Científicos suecos, liderados por María Alberg, del Instituto de Neurociencias y Fisiología, llevaron a cabo un estudio que constata por primera vez que los jóvenes con buena forma física puntúan más alto en los test de inteligencia.

"La habilidad del cerebro para minimizar los efectos de las lesiones a través de cambios estructurales o funcionales se llama plasticidad cerebral. El ejercicio físico y por extensión la resistencia cardiorrespiratoria es un factor que afecta de forma importante a dicha plasticidad", recordó Michael Nilsson, uno de los autores del trabajo publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

De hecho, y tal como relata este especialista, los ensayos llevados a cabo con "roedores han constatado que el ejercicio físico mejora la memoria y la cognición. Nuestro trabajo es el primero con jóvenes que revela una asociación positiva entre la resistencia cardiorrespiratoria y la mejora de las habilidades cognitivas en una muestra larga de varones", publicó El Mundo.

Un total de 1.221.727 suecos nacidos entre 1950 y 1976 que se alistaron al servicio militar han participado en la investigación. En todos ellos se evaluó su resistencia cardiorrespiratoria y su fuerza muscular a los 15 años, mientras cursaban los estudios, así como a los 18, en el momento de iniciar el servicio militar. Todos realizaron, asimismo, una serie de test de inteligencia: global, lógica, verbal, vioespacial y técnica.

Los datos muestran claramente que aquéllos con mejor forma física fueron los que puntuaron más alto en los tests de inteligencia, sobre todo en los de pensamiento lógico y comprensión verbal. "Estar en forma significa que también tienes un buen corazón y mejor capacidad pulmonar y que el cerebro recibe oxígeno suficiente. Esto puede ser una de las razones por las que puede existir una clara relación entre ejercicio y aptitud, pero una mayor inteligencia no se relaciona con la fuerza muscular", aclaró el doctor Nilsson.

Otro hallazgo interesante es que "mejorar la actividad física entre los 15 y los 18 años eleva las habilidades cognitivas cuando se alcanza la mayoría de edad", agrega.

Estudios llevados a cabo "con niños han demostrado que el ejercicio aeróbico vigoroso mejora la cognición algo que no logra la actividad física moderada, lo que también confirma una asociación entre deporte y mejora de la inteligencia", reza el trabajo.

Durante la investigación, los autores indagaron además si la resistencia cardiorrespiratoria durante la juventud influía en el estatus socioeconómico posterior y en el nivel educativo. Y, de nuevo, la práctica de deporte demostró aportar beneficios en ambos campos. De hecho, los que estaban en mejor forma tenían niveles más elevados de estudios y trabajos mejor remunerados que los no aficionados al deporte.

lunes, 19 de octubre de 2009

Pra mantener la mente joven, permanezca optimista y activo


Image Para evitar el declive mental relacionado con la edad avanzada, participe en actividades que estimulen el intelecto, mantenga una perspectiva optimista y tenga una vida social activa. Esos son los hallazgos de lo que los investigadores afirman es la reseña de estudios sobre el envejecimiento y el cerebro de mayor tamaño jamás llevada a cabo.

La reseña, que abarcó tres décadas y cubrió más de 400 estudios, encontró que permanecer física, mental y socialmente activos tiene un impacto sustancial en si los adultos mayores experimentan declives en la memoria y la cognición, lo que incluye la capacidad de aprender y resolver problemas.

"La manera en que la gente pasa su vida realmente afecta la manera en que envejece su cognición", aseguró el coautor del estudio, Robert S. Wilson, profesor de ciencias neurológicas y de la conducta del Centro médico de la Universidad de Rush en Chicago. "Los estudios de observación sugieren que en la gente que está más activa de forma intelectual, socialmente integrada, físicamente activa y que está más o menos libre de emociones negativas como la depresión y la ansiedad, todo esto parece estar relacionado con un mejor envejecimiento cognitivo".

A medida que la población de EE. UU. envejece, poder mantener el declive mental a raya incluso un poco más podría tener implicaciones significativas de salud pública.

Hace cien años, apenas alrededor del cuatro por ciento de la población de los EE. UU. tenía más de 65 años. En 2000, ese grupo alcanzó más del doce por ciento. Se calcula que para 2030 un veinte por ciento de la población tendrá más de 65 años de edad.

Además de esto, Wilson advirtió que se espera que la prevalencia de enfermedad de Alzheimer se cuadruplique durante los próximos 40 años.

"Esto representará una inmensa carga de gente de edad avanzada con discapacidad cognitiva", señaló Wilson. "Si podemos desarrollar estrategias que retrasen el inicio de esta enfermedad en seis meses, o un año o dos, podemos reducir el sufrimiento humano y el costo de la atención de manera sustancial".

El estudio, que aparecerá en la revista Psychological Science in the Public Interest, fue hecho público el 24 de junio en Washington, D.C.

Identificó varios aspectos del estilo de vida de una persona que pueden tener un impacto importante sobre la función mental, entre ellos el ejercicio, permanecer socialmente integrado, participar en actividades que estimulen la mente, y mantener una actitud optimista, agradable y orientada a las metas.

Aunque el ejercicio tuvo un potente impacto sobre la salud mental, el tipo de ejercicio marcaba una diferencia.

En estudios que preguntaban a la gente mayor qué tanta actividad física hacían, los que informaron hacer más ejercicio tenían un funcionamiento mental ligeramente mejor que el de los más sedentarios, pero el efecto no era dramático.

Sin embargo, la gente que participó en estudios que los asignaba a un programa de ejercicio aeróbico regular experimento mejoras sustanciales en el funcionamiento mental.

Entre los adultos mayores, es probable que incluso los que hacen relativamente más ejercicio que sus pares no hagan demasiado, apuntó Wilson.

"Por sí mismos, la mayoría de los adultos mayores de este país no hará tanto ejercicio", aseguró Wilson. "Cualquier ejercicio es bueno, pero hacer realmente un programa regular de ejercicio aeróbico es mejor".

Caminar, el ejercicio más comúnmente citado, puede formar parte de un programa de ejercicio aeróbico, pero el paso debe tener suficiente viveza para acelerar el ritmo cardíaco.

Investigaciones recientes han evaluado si productos o programas específicos, como videojuegos, mejoran el funcionamiento cognitivo entre los adultos mayores. Aunque no se ha comprobado de forma científica que ningún producto del mercado mejore las capacidades de memoria y pensamiento, Wilson opina que éstos podrían estar disponibles pronto.

Pero no hay que salir a comprar algo para participar en actividades que estimulen el intelecto, aseguró el Dr. Gary Kennedy, director de psiquiatría geriátrica del Centro médico Montefiore en la ciudad de Nueva York.

Hacer un crucigrama, jugar ajedrez o aprender un nuevo idioma pueden ser la receta. La investigación muestra que participar en actividades novedosas, desafiantes y que conlleven una conexión personal puede tener un impacto duradero sobre el funcionamiento mental.

"La realidad es que a medida que envejecemos los procesos cognitivos se hacen más lento", señaló Kennedy. "Tal vez tarde más, y quizás tenga que practicar más tiempo para aprender algo nuevo, pero la esperanza es tener la salud y el tiempo para hacerlo".

Aunque antes se consideraba el declive cognitivo como parte inescapables del envejecimiento, la percepción pública comienza a cambiar, con el respaldo de estudios recientes.

"Los cerebros de la mayoría de personas están bajo ataque en la edad avanzada, y las cosas del estilo de vida no parecen detener esa patología", señaló Wilson. "Pero el estilo de vida sí parece ayudar al cerebro a tolerar esa patología. Ayuda a sacar más de lo que queda, y a adaptarse a los cambios del cerebro, y parece hacer una gran diferencia".

En un editorial acompañante, Jonathan W. King y Richard Suzman, del Instituto Nacional del Envejecimiento de EE. UU., dijo que los hallazgos del estudio revelan un panorama "bastante optimista".

"Tal vez sea factible diseñar intervenciones que, cuando se combinen con cambios adecuados en el estilo de vida, posiblemente puedan al menos ralentizar el índice de declive cognitivo", escribieron. HealthDay, traducido por Hispanicare

lunes, 5 de octubre de 2009

Otorgan el premio Nobel de Medicina a tres estadounidenses

Los tres biólogos fueron galardonados por sus trabajos sobre la telomerasa.

Estocolmo, Suecia.- El 100 premio Nobel de Medicina fue otorgado este lunes a tres estadounidenses -Elizabeth Blackburn (también de nacionalidad australiana), Carol W. Greider y Jack W. Szostak- por sus investigaciones sobre una enzima que protege a las células del envejecimiento.

Los tres biólogos fueron galardonados por sus trabajos sobre la telomerasa, una enzima que "protege a los cromosomas contra el envejecimiento", y que podría asociarse al mito de la inmortalidad.

Los telomeros, estructuras de ADN situadas en la extremidad de los cromosomas, controlan el principio del envejecimiento de las células y preservan la estabilidad del patrimonio genético, el genoma.

Los tres laureados, que enseñan en Estados Unidos, ganaron el premio por sus investigaciones que demuestran cómo los telomeros y la enzima telomerasa "protegen a los cromosomas del envejecimiento", indicó el comité Nobel.

En entrevista a la radio pública sueca, Carol Greider, que muy temprano por la mañana se dedicaba a tareas domésticas cuando supo que había obtenido el Nóbel, dijo que "estaba encantada".

"Creo que el reconocimiento de investigaciones científicas fundamentales, impulsadas por la curiosidad, es algo muy, muy bueno", añadió.

Por su parte, Elizabeth Blackburn explicó a la radio: "Hemos ido en busca de esa enzima (...). Me alegré mucho (cuando la descubrimos) y me di cuenta de que era algo muy interesante, que era un resultado muy importante, una sensación que no se tiene a menudo".

Jack Szostak, en fin, espera celebrar "muy pronto una gran fiesta".

Blackburn, nacida en 1948 en Tasmania (Australia), profesora en la universidad de California en San Francisco, y Jack Szostak, nacido en 1952 en Londres, ya demostraron en una investigación publicada en 1982 la manera en que el ADN -el código genético de la vida- de los telomeros protegía a los cromosomas. Se trata de una conclusión "excepcional", según el comité Nobel.

Dos años después, el día de Navidad de 1984, la misma Blackburn y su joven alumna de entonces 23 años, Carol Greider, descubrieron y dieron nombre a la telomerasa, una enzima a veces llamada "enzima de inmortalidad".

La telomerasa, objeto de investigación en el marco de la lucha contra el envejecimiento, está también presente en las células cancerígenas, que tienen una capacidad ilimitada de multiplicación, lo que sugiere que la enzima también tiene efectos negativos.

"Los descubrimientos de Blackburn, Greider y Szostak agregan una nueva dimensión a nuestra comprensión de las células, aclaran los mecanismos de la enfermedad y estimulan el desarrollo de nuevas terapias posibles", afirma un comunicado del comité Nobel.

Por estos trabajos, el trío ya había recibido en 2006 el premio Lasker, uno de los más prestigiosos galardones científicos, considerado frecuentemente como un "pre-Nobel".

Carol Greider enseña desde 1997 en la universidad de Johns Hopkins en Baltimore (noreste de Estados Unidos). Jack Szostak, que vivió su niñez y juventud en Canadá, es profesor en Harvard desde 1979 y también en el Hospital general de Massachusetts en Boston (noreste).

El año pasado, el Nobel había recompensado al alemán Harald zur Hausen y a los franceses Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier por sus trabajos separados sobre los virus responsables del cáncer del útero y sobre el sida.

En los próximos días deben anunciarse los premios Nobel de Física, Química, Literatura, de la Paz y de Economía, que clausurará la temporada el 12 de octubre. En cada categoría, el premio va acompañado de una recompensa de 10 millones de coronas suecas (1.434.000 dólares o 980.000 euros) que puede eventualmente ser compartida por un máximo de tres galardonados.

El de Medicina es tradicionalmente el primero de los premios Nobel que se entregan cada año. Los galardones a los logros en los campos de la ciencia, la literatura y la paz fueron otorgados por primera vez en 1901, de acuerdo al legado del inventor de la dinamita y empresario, Alfred Nobel.

La entrega de los premios debe tener lugar como cada año el 10 de diciembre en Estocolmo (Medicina, Física, Quimica, Literatura, Economía) y en Oslo el de la Paz.

Los desafíos del cerebro

A medida que transcurren los años, si la mente no trabaja se producen problemas que pueden ser irreversibles.

Los desafíos del cerebro

Cuando se llega a cierta edad, sobre todo la vejez, un tema frecuente entre los adultos mayores es el de la pérdida de memoria o de velocidad en el procesamiento de información.

El deterioro cognitivo en términos comunes significa la disminución progresiva hasta la pérdida total de la memoria, atención y hasta de la toma de decisiones.

Según el doctor Raúl Luciano Arizaga, Presidente del Departamento de Demencia de la Federación Mundial de Neurología (WFS), las causas más frecuentes son "la enfermedad cerebrovascular y los procesos neurodegenerativos".

Pero, para no asustarse, generalmente el deterioro cognitivo no es parte del envejecimiento normal, sino que es consecuencia de muchos años de exposición a factores riesgosos.

Los principales factores de riesgo que pueden afectar a las personas se dividen en dos ramas: los genéricos y los no genéricos. Por el lado del primero son los pertenecientes al origen hereditario, mientras que en los otros resaltan la hipertensión, colesterol, tabaquismo, alcoholismo y diabetes.

"La vejez no necesariamente está acompañada de deterioro cognitivo e intelectual, ya que si bien un gran número de personas mayores lo presentan, también cantidad de ellas no lo hacen", detalla el doctor Daniel Martínez, a cargo e la clínica de memoria de la INECO.

Además, normalmente, la evolución es lenta y gradual, y los cambios deficitarios se distinguen en el transcurso de semanas o meses y según Arizaga, "la máxima expresión del deterioro cognitivo es la demencia".

Algunos consejos que no hay que dejar pasar por alto son el estar atento a alguna falla en la memoria, dificultad para encontrar palabras que se quieren decir, olvidos de nombres de personas cercanas, desorientación y hasta dificultad para realizar tareas que antes se desarrollaban fácilmente.

En caso de que se presente algún síntoma de este tipo lo recomendable es consultar a un especialista de inmediato, ya que existen tratamientos farmacológicos y de estimulación que pueden modificar la progresión del deterioro mental.

El doctor Facundo Manes (director del INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro) remarca que "la persona puede quedar deprimida o con baja autoestima por los problemas cognitivos, que impiden un rendimiento laboral, social y familiar como el que tenían previamente".