Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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lunes, 7 de junio de 2010

AL DORMIR, SOÑAR CON LO ESTUDIADO ES SEÑAL DE UN APRENDIZAJE MAS SOLIDO

Psicología

Un experimento ofrece pruebas adicionales de que se debería incluir el dormir lo suficiente (y soñando) en las estrategias para lograr hábitos de estudio eficaces. El equipo de investigación que llevó a cabo el experimento ha comprobado que las personas que al dormir sueñan con la tarea que acaban de aprender, tienen un mejor rendimiento después de despertarse que quienes no duermen o que quienes duermen pero no sueñan con la tarea.

A los voluntarios del estudio se les pidió que se sentaran frente a la pantalla de un ordenador y memorizaran el trazado de un laberinto tridimensional de modo que pudieran encontrar el camino que llevaba hasta un árbol cuando fueran dejados cinco horas después en una ubicación aleatoria dentro del espacio virtual.

Las personas a las que se les permitió dormir y además tuvieron constancia de haber soñado con la tarea, encontraron el árbol en menos tiempo.

Sin embargo, tal como advierte Robert Stickgold de la Escuela de Medicina de la Universidad Harvard, el contenido de los sueños en sí mismo no parece ser de gran ayuda, pues no constituyó un repaso mental de datos verídicos y útiles.

En un par de casos, los que soñaron rememoraron en sus sueños sólo la música del laberinto virtual. Un individuo soñó que había personas en puestos de control dentro del laberinto, aunque el real no tenía personas ni puestos de control. No faltaron sueños más fantasiosos, incluyendo recreaciones del laberinto como cavernas llenas de murciélagos.

Los autores del estudio piensan que los sueños son un indicador de que el cerebro está trabajando sobre el mismo problema en diversos ámbitos. Los sueños podrían reflejar el intento del cerebro de encontrar asociaciones para los recuerdos que puedan hacerlos más útiles en el futuro.

En otras palabras, no es que los sueños conduzcan hacia una mejor memorización, sino que son una señal de que otras partes del cerebro están trabajando duro para recordar cómo avanzar por el laberinto virtual. Los sueños son básicamente un efecto secundario de ese proceso de memorización.

Scitech News

sábado, 5 de junio de 2010

Dormir... tal vez soñar

- Texto escrito por Victoria Puig,

neurocientífica e investigadora del Picower Institute (MIT) -

'To sleep… perchance to dream' ('dormir... tal vez soñar') es un sugerente verso que Shakespeare incluyó en el famoso monólogo 'Ser o no ser' de Hamlet... y el título del simposio al que asistí la semana pasada en la Boston University. Llevaba mucho tiempo esperando este simposio, porque ha reunido a los mejores especialistas en el estudio del sueño. El por qué dormimos y soñamos son preguntas que nos hemos hecho desde los albores de la humanidad, y que han motivado el trabajo de innumerables científicos, entre los cuales me incluyo.

En las últimas décadas hemos descubierto muchas cosas sobre el sueño, pero aunque tenemos mucha información proveniente de experimentos realizados en animales y personas, las grandes preguntas están aún por contestar: ¿Por qué necesitamos dormir? ¿Por qué soñamos? Durante el ciclo vigilia-sueño estamos sometidos a distintos estados de conciencia y, por tanto, el estudio del sueño puede darnos pistas importantes sobre cómo se genera y se mantiene la consciencia. En este simposio los investigadores nos han explicado qué ocurre durante las distintas etapas del sueño y mientras soñamos. Parece que lo que ocurre es tan importante para procesos cognitivos como la memoria y el aprendizaje que el cerebro decide desconectarse del mundo 8 horas al día.


La consciencia de los sueños

Nuestro nivel de consciencia, así como el de la mayoría de mamíferos y pájaros, varía dramáticamente cada día. Cuando estamos despiertos percibimos estímulos del mundo exterior, sentimos emociones y somos conscientes de nosotros mismos. Cuando dormimos sin soñar estas percepciones y emociones están disminuidas sobremanera. Sin embargo, cuando soñamos ocurre algo muy curioso: percibimos cosas, sentimos y hasta somos conscientes de nosotros mismos –parecido a cuando estamos despiertos- pero todo está generado por nuestro cerebro. En realidad nuestro cerebro nos engaña haciéndonos creer que estamos despiertos, incluso cuando sabemos que lo que ocurre en el extravagante sueño no puede ser cierto. Los científicos creen que mientras dormimos el cerebro procesa toda la información relevante adquirida durante el día, y para ello tiene que simular el contexto físico y emocional de las experiencias vividas.

Los científicos han definido 4 fases distintas de sueño, que van desde el sueño más ligero (fase I) al más profundo (fase IV). Las fases de sueño profundo (III y IV) ocurren en la primera mitad de la noche, mientras que las fases de sueño ligero (I y II) predominan en la segunda mitad. El patrón temporal de las distintas fases del sueño (ver figura de abajo) es altamente replicable entre personas.

Además, el sueño se ha clasificado de forma distinta en sueño REM (de rapid eye movement, durante el cual movemos los ojos con los párpados cerrados), y no REM (NREM). El sueño REM se da siempre en la fase I, y constituye el 20-25% del tiempo que dormimos. El NREM se da en las fases II, III y IV durante el 75-80% de tiempo restante. Sabemos que podemos soñar en cualquiera de las 4 fases, pero que los sueños son más largos y abstractos durante el sueño REM. Por lo tanto, la mayoría de los sueños extraños que tenemos se dan hacia el final de la noche.

El sueño REM está marcado con líneas azules.

La importancia de los sueños

Robert Stickgold (Beth Israel y Harvard, USA) lleva décadas estudiando el sueño en personas. En su charla comentó que no sabemos todavía por qué existen las distintas etapas del sueño ni por qué durante el sueño REM movemos los ojos. Su teoría: los cerebros de especies complejas como los mamíferos deben procesar una miríada de experiencias cada noche, por lo que evolutivamente se han generado distintas fases de sueño especializadas en procesar cosas distintas.

Los experimentos que se realizan en su laboratorio consisten típicamente en entrenar a personas a memorizar o aprender cosas (por ejemplo, memorizar listas de palabras o aprender una secuencia de números en el teclado del ordenador), para analizar sus habilidades horas después. La clave de los experimentos es que a algunas personas las entrenan por la mañana y les hacen las pruebas por la noche, y a otras las entrenan por la noche y las examinan por la mañana. Los resultados que obtienen son de los más replicables y sólidos en este campo de investigación: no importa lo que se tenga que recordar o aprender, los participantes que han dormido después del entrenamiento siempre lo hacen mejor. Y eso incluye también el echarse una siesta durante el día. Corolario: si debéis recordar algo para algún evento importante (examen, reunión, presentación) la mejor estrategia es dormir después de preparlo. Funcionará mejor cuanto más importante sea el evento y más implicado estés emocionalmente, ya que el laboratorio de Stickgold ha demostrado que el sueño juega un papel importante a la hora de consolidar la memoria emocional.

Además, se ha demostrado que durante el sueño podemos agudizar nuestras capacidades mentales. Un fascinante estudio publicado en 2004 mostró que personas que habían dormido durante la noche resolvían problemas de lógica más rápidamente que las que no habían dormido. Lo hacían mejor porque encontraban trucos que les permitían llegar a la solución del problema mucho antes. Creo que este estudio refleja un fenómeno que pasa a menudo, te despiertas pensando en cosas en las que no habías caído antes relacionadas con algo que te ha pasado recientemente. Parece que el cerebro inconsciente sabe que tenemos cosas que resolver y trabaja mientras dormimos. Sin duda, muy útil.

El contenido de los sueños

El laboratorio de Erin Wamsley (Beth Israel y Harvard, USA) ha realizado el primer estudio sistemático del contenido de los sueños, analizado lo que sueñan centenares de personas durante la noche. En su laboratorio los participantes realizan juegos de entretenimiento durante varias horas al día, en los que acaban implicándose mucho emocionalmente. Por la noche los despiertan como 10 veces para que expliquen con detalle lo que estaban soñado (qué experimento más pesado!). Parece que el juego más infalible es el tetris, que es muy adictivo para algunas personas.

Las conclusiones son claras y, para mí, interesantísimas: 1) un alto porcentaje de los participantes sueña con estar jugando al tetris en las primeras horas de la noche; 2) a lo largo de la noche los recuerdos del juego se van mezclando con otras experiencias y por tanto los sueños son más y más abstractos (al final de la noche los sueños no tienen nada que ver con el tetris); 3) las personas más obsesionadas con el juego tienen más sueños durante la noche; y 4) los participantes que más sueñan con el juego lo hacen mejor al día siguiente. Este último punto es importante, demuestra que durante los sueños se produce un aprendizaje. Se ha sugerido que quizá por eso los niños necesiten dormir tanto.

Con la edad la cantidad de horas de sueño varía. La proporción entre el sueño REM y NREM también.

La química de los sueños

Steffen Gais (Ludwig Maximilian University, Alemania) nos explicó la importancia del neurotransmisor acetilcolina para el sueño. Durante la noche los niveles de acetilcolina disminuyen muchísimo en el cerebro. El laboratorio de Gais entrena a participantes en una batería de tareas cognitivas para luego aumentar la concentración cerebral de acetilcolina durante la noche (les dan una pastilla antes de irse a dormir). Al día siguiente examinan cómo los cambios en los niveles de acetilcolina han afectado a las habilidades cognitivas. Las conclusiones son que los participantes recuerdan peor las cosas... pero mejoran el aprendizaje de movimientos. Estos resultados sugieren que existen distintos mecanismos regulatorios durante el sueño dependiendo de lo que se tiene que procesar. Es decir, demasiada acetilcolina es perjudicial para algunas cosas pero beneficiosa para otras.

¿Qué sueñan las ratas?

Los investigadores Bruce McNaughton (Lethbridge University, Canadá) y Matt Wilson (MIT, USA) nos explicaron qué sueñan las ratas después de haber corrido por un laberinto buscando comida. Bueno, para ser más exactos, nos explicaron qué ocurre a nivel neuronal en el cerebro de ratas que duermen después del entrenamiento. No tienen forma de saber si las ratas estaban soñando o no. Nos hablaron de secuencias de activación de neuronas y de cambios en oscilaciones cerebrales. Lo que explicaron me pareció lo suficientemente interesante como para contároslo en otro post. Los investigadores reconocieron que va a ser difícil descifrar las bases neuronales de los sueños, por la dificultad de realizar registros de neuronas en personas que pasan por las distintas fases del sueño. Yo creo que en algún momento se podrán realizar estos registros, y que probablemente nos darán pistas importantísimas sobre por qué dormimos, por qué soñamos y qué pasa a nivel neuronal durante los distintos estados de conciencia.

Los lectores a los que les haya interesado este largo post soñarán quizá con su contenido en algún momento de la noche, lo cual será muy interesante: soñar sobre cómo soñamos... Felices y productivos sueños a todos.

Vicky Puig

viernes, 14 de mayo de 2010

Si duermes menos de 6 horas al día: muerte prematura

Cada vez más, los estudios relativos al sueño confirman que dormir es mucho más importante para lo que se pensaba. Y no sólo para consolidar la memoria, o para ir descansado por la vida, o para evitar riesgos laborales.

Investigadores de la Universidad de Warwick (Reino Unido), en colaboración con la Facultad de Medicina Federico II, en Italia, han descubierto que las personas que duermen menos de seis horas cada noche son un 12 por ciento más propensas a fallecer de muerte prematura que aquellos que descansan cada noche entre las seis y ocho horas recomendadas.

La investigación analizó la relación entre el nivel de duración habitual del sueño y la mortalidad revisando 16 estudios prospectivos de Reino Unido, Estados Unidos, Europa y Asia Oriental. Este estudio incluyó a más de 1,3 millones de pacientes, que fueron seguidas durante 25 años, periodo en el que se registraron más de 100.000 muertes en este grupo.

Los resultados de una encuesta llevada a cabo por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), además, ofrece una perspectiva sombría: casi la mitad de los españoles tiene problemas ocasionales para dormir y casi una cuarta parte de ellos sufre insomnio de manera crónica.

Supongo que estaréis pensando, bueno, de ésta no pasa, a partir de ahora voy a dormir a pierna suelta. Pues cuidado, si observáis que estáis durmiendo demasiado… también puede ser peligroso. Dormir más de 9 horas cada noche no incrementa el riesgo de muerte, pero puede ser un significativo marcador de una potencial enfermedad mortal.

Según el profesor Francesco Cappuccio, líder del Programa de Sueño, Salud y Sociedad de la Universidad de Warwick y médico adjunto de los Hospitales Universitarios Coventry y la Warwickshire NHS Trust, dice que, “mientras que dormir poco representa una causa de poca salud, dormir demasiado podría ser un indicador de esta falta de salud“.

Los productos que más utilizan quienes tienen trastornos del sueño están basados en plantas medicinales, como por ejemplo, la amapola de California, la pasiflora o la valeriana, que en conjunto son consumidas por el 22% de las personas insomnes. Los psicofármacos son utilizados por el 16 % de la población, y de ellos un 12 % lo hace sin tener ningún trastorno de ansiedad, depresivo ni mental.

Vía | La Vanguardia

miércoles, 6 de enero de 2010

DORMIR POCO Y TOMAR DECISIONES EN SITUACIONES DE EMERGENCIA

Es bien sabido que dormir poco merma las facultades mentales de las personas. En un nuevo estudio se ha analizado detalladamente hasta qué punto la privación del sueño perjudica a una habilidad crucial de la mente humana, la de tomar decisiones instantáneas y correctas en una situación de emergencia.

Esta habilidad resulta crucial en bomberos, policías, soldados y otros profesionales, quienes, por las características de su trabajo, a veces tienen que afrontar grandes cargas de trabajo sin poder dormir lo que deberían. La merma de esa capacidad de decisión rápida, basada en el, así definido, proceso mental de Información-Integración, puede tener como consecuencia errores trágicos.

Los psicólogos Todd Maddox y David Schnyer, de la Universidad de Texas en Austin, han comprobado que una privación moderada del sueño hace que algunas personas dejen de usar el proceso de Información-Integración y utilicen en su lugar el proceso basado en reglas, más explícito y controlado, pero de menor eficacia ante situaciones de emergencia.

Los investigadores examinaron los efectos, durante dos días, de la privación del sueño sobre una clase de tareas para las que es crucial el proceso de Información-Integración, en 49 cadetes de la Academia Militar de West Point. Los participantes llevaron a cabo su actividad en dos ocasiones, separadas por un periodo de 24 horas, durmiendo o no entre ambas sesiones. De los cadetes, 21 fueron destinados al grupo al que se le privó del sueño, y los 28 restantes, que durmieron lo necesario, constituyeron el grupo de control.

Se constató que una privación moderada del sueño es capaz de conducir, al cabo de poco tiempo, al citado cese del proceso de Información-Integración.

La eficiencia al realizar el trabajo asignado mejoró en el grupo de control en un 4,3 por ciento desde el final del día 1 al principio del día 2. La precisión aumentó desde un 74 por ciento a un 78,3 por ciento. En el mismo intervalo, el grupo privado de sueño registró un descenso del 2,4 por ciento en la eficiencia al realizar el trabajo asignado, y la precisión disminuyó desde el 73,1 por ciento al 70,7 por ciento. Este declive fue mucho mayor para los participantes que dejaron de usar el proceso de Información-Integración y pasaron a utilizar el proceso basado en reglas.

Por otra parte, Maddox y Schnyer constataron, con sorpresa, que los efectos adversos de la privación del sueño sobre el procesamiento de información varían bastante entre las personas.

Schnyer cree que lo descubierto en este estudio será de utilidad en el ámbito del entrenamiento de personal para servicios de emergencia y profesiones de alto riesgo, sobre todo para los militares.

Scitech News

lunes, 28 de septiembre de 2009

LA RAZON FUNDAMENTAL POR LA QUE DORMIMOS

¿Por qué necesitamos dormir? ¿Cuál es la razón de que este proceso sea tan fundamental para muchas especies? Existen varias teorías sobre la función del sueño, entre ellas la de que se necesita ese estado para realizar debidamente tareas de mantenimiento del cerebro (incluyendo la consolidación de recuerdos y la poda de los menos importantes), la de que el sueño es idóneo para revertir los daños causados por el estrés oxidante mientras estamos despiertos, y la de que el sueño estimula la longevidad. Ninguna de esas teorías está bien fundamentada, y muchas se excluyen mutuamente. Sin embargo, un nuevo análisis aporta una visión diferente sobre el sentido evolutivo de dormir.

Normalmente, el sueño se ha visto como algo negativo para la supervivencia, porque mientras un animal duerme puede ser vulnerable a los depredadores y se ve impedido de desarrollar las conductas que garantizarían su supervivencia. Estas conductas incluyen la alimentación, la procreación, el cuidado de los miembros de su familia, la observación del entorno para detectar peligros, y la búsqueda de presas.

Por eso se ha creído que el sueño obedece a alguna función fisiológica o neurológica aún no identificada, que no puede desempeñarse cuando los animales están despiertos.

El laboratorio de Jerome Siegel, profesor de psiquiatría y director del Centro de Investigación del Sueño en el Instituto Semel para la Neurociencia y la Conducta Humanas en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), ha llevado a cabo una investigación sobre la duración del periodo de sueño de una gran variedad de animales. El equipo ha llegado a la conclusión de que el sueño por sí mismo es notablemente adaptable, y se parece mucho a los estados inactivos observados en numerosas especies, incluyendo vegetales y microorganismos simples, los cuales, en muchos casos, ni siquiera poseen sistema nervioso. Esto constituye un desafío a la idea de que dormir es sólo cosa del cerebro.

La hibernación es un ejemplo de actividad que regula la conducta para sobrevivir. Al hibernar, un animal logra una eficaz reducción del consumo de energía y, por tanto, su necesidad de alimentos. Esto le permite permanecer refugiado en madrigueras subterráneas, a salvo de los depredadores.

A diferencia de la hibernación o el letargo, el sueño es rápidamente reversible, es decir, los animales pueden despertar de inmediato y recobrar las capacidades propias del estado de vigilia. Este beneficio de la reactivación rápida es una adaptación exclusiva que les permite responder con relativa velocidad ante bastantes señales sensoriales captadas mientras duermen.

Los humanos también encajamos en este análisis. Lo más significativo del sueño no es la vulnerabilidad o la falta de respuesta que produce ante ciertos estímulos, sino su capacidad para reducir el metabolismo corporal y cerebral, y, sin embargo, garantizar todavía ese alto nivel de respuesta ante el entorno.

Un ejemplo citado muy a menudo, es el de cómo los padres logran despertarse con los primeros quejidos de su niño pequeño, y, sin embargo, son capaces de dormir con los ruidos de una tormenta. Éste es un buen ejemplo que demuestra la habilidad del cerebro humano, mientras duerme, para procesar continuamente bastantes señales sensoriales y activar un despertar completo ante un estímulo significativo, en unos pocos cientos de milisegundos.

En los humanos, el cerebro constituye, como promedio, sólo el 2 por ciento del peso total corporal, pero consume el 20 por ciento de la energía gastada durante una jornada de vigilia con actividad física discreta. Por tanto, el ahorro de energía derivado del dormir tiene una gran relevancia adaptativa. Además de conservar energía, el sueño también trae beneficios para la supervivencia del ser humano, como son, por ejemplo, la reducción del riesgo de accidentes, una menor necesidad de consumir recursos, y menos probabilidades de ser detectado por los depredadores si el individuo está bien escondido de estos, o en un lugar fuera de su alcance.

Scitech News

sábado, 26 de septiembre de 2009

La pérdida de sueño está vinculada con un aumento de las placas en Alzheimer

La deprivación crónica de sueño en modelo de ratón con enfermedad de Alzheimer provoca que las placas beta amiloides aparezcan antes y más a menudo, según ha descubierto un equipo de la Universidad de Washington, en Estados Unidos. Hoy publican en Science los resultados del trabajo, en el que también han determinado que la orexina, una proteína que regula el ciclo del sueño, está directamente relacionada con alteración en el número y temporalidad de las placas.

David M. Holtzman, coordinador del Departamento de Neurología en la Facultad de Medicina del citado centro, cree que la orexina o los compuestos con los que ésta interactúa podrían convertirse en nuevas dianas farmacológicas. Además, opinan que los resultados obtenidos también sugieren que los tratamientos para trastornos del sueño deberían tener prioridad no sólo por sus efectos, sino también por el impacto potencial, a largo plazo, en la salud cerebral.

Según el día y la noche
Gracias a la microdiálisis in vivo, los autores han medido los niveles de placas beta amiloides en el cerebro de ratones modificados genéticamente para padecer Alzheimer. Estos niveles aumentaban y decrecían según los periodos de sueño y vigilia: por la noche eran mayores (los ratones están despiertos en este momento), mientras que por el día, cuando duermen, decrecían.