Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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domingo, 3 de julio de 2011

Leer y conversar con los hijos pequeños fomenta su desarrollo lingüístico

Miércoles, 22 de Junio de 2011 08:56 Hasta ahora, gran parte de las investigaciones realizadas con escolares, en las que se ha medido el nivel de su currículo educativo, han sugerido que los niños que viven en núcleos familiares sin recursos económicos están peor preparados para comenzar las clases en el colegio que otros niños que residen en hogares donde los progenitores cuentan con ingresos medios o altos. Tras cinco años de estudio, Eileen T. Rodríguez, investigadora del Mathematica Policy Research y autora principal de esta investigación que realizó durante su estancia en la Universidad de Nueva York, ha dado a conocer las conclusiones de su estudio, informa en un comunicado de prensa la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF, del inglés Nacional Science Foundation), organismo que ha financiado la investigación.

En dicho comunicado, Rodríguez señala que las experiencias de aprendizaje en el hogar, como leer, conversar, dibujar u otras actividades educativas realizadas entre padres e hijos, pueden contribuir a que niños con bajos recursos presten más atención al ir a la escuela, así como ayudar a que los pequeños adquieran las competencias de cada curso escolar.

"Nuestros hallazgos indican que, desde el primer año de vida, las experiencias de aprendizaje son importantes para el desarrollo del vocabulario de los niños. Esto, a su vez, proporciona una base para el éxito escolar en el futuro”, afirma la investigadora.

El entorno familiar, crucial en el aprendizaje


El estudio examinó los ambientes de aprendizaje de más de 1.850 niños y sus madres, en su mayoría en hogares con bajos ingresos, es decir, hogares en o por debajo del umbral de la pobreza. Para recabar los datos necesarios, los investigadores visitaron las casas de los participantes en el estudio a lo largo de varios años, cuando los niños tenían uno, dos, tres y cinco años de edad.

"Estos datos son difíciles de obtener, pero añaden una dimensión necesaria a nuestra comprensión del aprendizaje y de todos los factores que influyen en este proceso, antes de que el niño acude por primera vez al colegio”, afirma Amber Story, psicóloga social y directora adjunta de la Division de Ciencias del Comportamiento y el Conocimiento de la Fundación Nacional de Ciencias. Asimismo, añade Story: “esta investigación proporciona una visión importante de cómo los niños aprenden y se desarrollan en ambientes naturales a través del tiempo".

Por otro lado, este estudio señala la importancia de la preparación previa de los niños con bajos recursos antes de acudir a la escuela, sobre todo en el aprendizaje de la lectura.

Según Rodríguez, “el aprendizaje en el hogar durante los primeros años puede cerrar la brecha de la preparación escolar entre niños con altos y bajos recursos". Además, afirma que “como padre o madre, nunca es demasiado pronto para incluir a los hijo en el aprendizaje".

Por ello, "el grado en que los padres leen y hablan con sus hijos, al mismo tiempo que les proporcionan libros de lectura infantil y juguetes cuando tiene poco más de un año puede tener efectos duraderos sobre las competencias lingüísticas del niño años más tarde”.

Los investigadores recopilaron información de diversa índole, centrada sobre todo en la frecuencia con la que los niños participaban en actividades de alfabetización, como la lectura compartida de libros; la calidad de los compromisos de las madres con sus hijos, es decir, cuántas veces hablaban de forma adulta con sus niños; y la disponibilidad de materiales de aprendizaje en casa, como libros infantiles, juegos didácticos, etc.

A partir de estos datos, los autores del estudio midieron, teniendo en cuenta el ambiente de aprendizaje de cada niño en edades diferente, el número de palabras comprendidas y el conocimiento de las letras y las palabras que tenían a los cinco años.

"La calidad de los entornos de los niños a través del tiempo es muy variable," asegura Rodríguez, quien afirma haber encontrado “diferencias en los ambientes de aprendizaje de los niños”.

Por ejemplo, los niños de familias con escasos recursos económicos que durante cuatro años vivieron en estos entornos presentaban mayores problemas relacionados con el lenguaje y la alfabetización que los niños de familias con altos ingresos.

Factores sociales influyentes

A lo largo de estos cinco años de trabajo, los investigadores también encontraron que las características de los niños y las familias, incluyendo la capacidad cognitiva de los niños en la infancia, la raza y el origen étnico de las madres, el nivel de educación, el tipo de empleo y los ingresos familiares del hogar, son indicadores clave para la predicción de cómo se desarrollará el aprendizaje temprano de los pequeños.

Por este motivo, Rodríguez se muestra partidaria de ofrecer apoyo directo e indirecto para ayudar a las familias a proporcionar a sus hijos una mejor experiencia de aprendizaje desde casa. Por un lado, la investigadora propone hacer esfuerzos para promover los comportamientos de alfabetización y, como apoyo indirecto, proporcionar ciertos tipos de asistencia, como educación a las madres.

Para que surta efecto: “los esfuerzos deben llevarse a cabo pronto, durante el primer año de vida de los niños. Estas intervenciones tempranas en las familias tratarían de involucrar a los niños en actividades rutinarias como la alfabetización, interactuar con ellos mediante tareas de apoyo, así como ofrecerles la oportunidad de aprender acerca de sus mundos a través de materiales educativos", concluye la autora del estudio. www.tendencias21.net

miércoles, 18 de agosto de 2010

LAS REGIONES MAS "HUMANAS" DE NUESTROS CEREBROS SON LAS QUE CRECEN MAS EN LA INFANCIA

Neurología
Lunes, 16 de Agosto de 2010 08:24

Unos científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis han descubierto que las regiones del cerebro humano que más crecen durante la infancia coinciden casi completamente con las regiones cerebrales en las que el cerebro humano más difiere del de los monos.

Foto: WUSTL

Los científicos realizaron el estudio para ayudar a evaluar los efectos a largo plazo que tiene un nacimiento prematuro sobre el desarrollo del cerebro. Entre estos efectos se pueden incluir mayores riesgos de padecer trastornos del aprendizaje, déficits de atención, problemas de la conducta y deterioros cognitivos.

"La cantidad de nacimientos prematuros se ha elevado en años recientes, y ahora el 12 por ciento de todos los bebés en Estados Unidos nace de esta forma", explica la Dra. Terrie Inder, profesora de pediatría. "Hasta ahora, sin embargo, nuestra capacidad para estudiar cómo un nacimiento prematuro afecta al desarrollo del cerebro era muy limitada, porque teníamos muy poca información sobre cómo es el desarrollo normal del cerebro".

Entre las preguntas que Inder y sus colegas esperan responder figura la de hasta qué punto el cerebro se puede adaptar a los problemas en el desarrollo impuestos por un nacimiento prematuro. Los investigadores también están ayudando a desarrollar estrategias clínicas para estimular esas adaptaciones y normalizar el desarrollo.

El equipo de investigación, que incluye asimismo a Jason Hill y David Van Essen, descubrió que la corteza cerebral, el área arrugada sobre la superficie del cerebro que es responsable de las funciones mentales de alto nivel, crece de forma no uniforme. Cada región se expande a medida que el cerebro madura, pero de un cuarto a un tercio de la corteza se expande aproximadamente el doble de lo que lo hacen otras áreas corticales durante el desarrollo normal.

Al comparar humanos y monos macacos, es evidente que muchas de estas regiones cerebrales humanas de gran crecimiento son el resultado de cambios evolutivos recientes que volvieron el cerebro humano mucho más grande que el de los demás primates.

Estas regiones de gran crecimiento son áreas asociadas a funciones mentales avanzadas como el lenguaje, el razonamiento, y lo que Van Essen llama "las habilidades únicas que nos hacen humanos".

Scitech News

lunes, 2 de agosto de 2010

LA INESPERADA CAPACIDAD MENTAL DE LOS BEBES CON LOS NUMEROS, EL ESPACIO Y EL TIEMPO

Neurología
Lunes, 26 de Julio de 2010 16:30

Se ha descubierto que, incluso antes de aprender a hablar, los bebés organizan la información concerniente a números, espacio y tiempo de modos más complejos de lo que anteriormente se creía.

Foto: Carol Clark

El equipo de investigación que ha llevado a cabo el estudio, dirigido por la psicóloga Stella Lourenco de la Universidad Emory, ha comprobado que los bebés de 9 meses de edad ya perciben las relaciones de "mayor que" o "menor que" en la cantidad, tamaño y duración de las cosas. Y lo realmente asombroso es que sólo necesitan tener experiencia con uno de estos conceptos cuantitativos para predecir cómo deberían ser las otras cantidades.

Para el estudio, Lourenco colaboró con el neurocientífico Matthew Longo del University College de Londres.

Lo descubierto en esta investigación indica que desde los primeros meses de vida los humanos usamos la información sobre la cantidad para organizar nuestra experiencia del mundo. La información sobre la cantidad parece ser una herramienta poderosa para realizar predicciones sobre cómo deberían comportarse los objetos.

Lourenco se centró en el desarrollo de la percepción espacial, y cómo ésta interactúa con otras dimensiones cognitivas, como el procesamiento numérico y la percepción del tiempo. Las investigaciones anteriores sugieren que estos dominios cognitivos distintos están muy conectados a escala neuronal. Los experimentos muestran, por ejemplo, que la mente de los adultos asocia números más pequeños con el lado izquierdo del espacio, y números más grandes con el derecho.

Otros experimentos muestran que cuando se pide a los adultos que seleccionen rápidamente el mayor de dos números, la tarea resulta mucho más difícil si el número mayor es representado como físicamente menor que el número menor.

Scitech News

lunes, 29 de marzo de 2010

A los siete meses los bebés ya distinguen emociones a través de la voz

Según un estudio el cerebro de los bebés a los siete meses demuestra una sensibilidad ante la voz humana y las emociones comunicadas a través de la voz que es muy similar a la observada en el cerebro de los adultos. El estudio podría proporcionar información sobre los trastornos como el autismo.

Los científicos del Centro de Desarrollo Cerebral y Cognitivo de la Universidad de Londres, dirigidos por Tobias Grossmann, han realizadoun estudio en el que se prueban los orígenes del procesamiento de la voz en el cerrebro humano.

El equipo ha observado que los niños de siete meses muestran respuestas similares a las de los adultos en la corteza temporal como resultado de la voz humana en comparación con sonidos no vocálicos, lo que sugiere que la sensibilidad a la voz surge entre los cuatro y los siete meses de edad.

Los investigadores, que realizaron su estudio en el laboratorio de Angela D. Friederici en el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas Humanas y del Cerebro en Alemania,utilizaron espectroscopia cercana al infrarrojo para investigar cuándo durante el desarrollo las regiones de la corteza temporal se volvían sensibles a la voz humana. Estas regiones corticales específicas han tienen un importante papel en el procesamiento del lenguaje hablado en los adultos.

Otra cuestión importante a la que se dirige el estudio es si la actividad en las regiones cerebrales sensibles a la voz en los bebés está modulada por la prosodia emocional, la estructura rítmica emocional que puede reflejar los sentimientos de quien habla y que ayuda a transmitir el contexto del lenguaje. En humanos, la sensibilidad a la prosodia emocional es crucial para la comunicación social.

Los investigadores observaron que una región sensible a la voz en la corteza temporal derecha mostraba una mayor actividad cuando los bebés de siete meses escuchaban palabras con prosodia emocional (enfado o felicidad). Se cree que tal modulación de la actividad cerebral por las señales emocionales es un mecanismo fundamental del cerebro para priorizar el procesamiento de estímulos significativos en el entorno.


lunes, 25 de enero de 2010

Neurociencias: Primeros cuatro años de vida determina desarrollo futuro de los niños.


Las neurociencias han demostrado que dos billones de neuronas se crean en los primeros meses de vida, pero sólo con la adecuada estimulación cognitiva, afectiva y el acceso a distintas experiencias es posible que los niños y niñas logren su pleno desarrollo.

El rendimiento académico, las posibilidades de caer en la delincuencia o de ser adicto a la nicotina; son solo algunos de los aspectos que se ven determinados por los primeros cuatro años de vida. Cada día las neurociencias entregan más evidencias de que la primera infancia es una de las etapas más decisivas en la vida de un ser humano, ya que en ella se sientan las bases de las capacidades cognitivas, sociales y afectivas centrales que prepararan a un niño o una niña para la vida en sociedad.

En la última década los avances científicos han permitido una mayor comprensión de los procesos de desarrollo cerebral y del sistema nervioso y sensorial, evidenciándose la importancia vital de la vida intrauterina y de los primeros años en la maduración biológica que permite a los individuos llegar a ser personas integradas en una sociedad. Por ejemplo, en los primeros meses de vida se desarrollan más de cien billones de neuronas las cuales en una delicada obra de ingeniería deben unirse para dar forma definitiva al cerebro y establecer las conexiones que permitirán los pensamientos, sentimientos, emociones, expresiones, acciones desde allí hasta su adultez.

Así es como, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que las condiciones ambientales en la primera infancia, son el determinante más poderoso de las competencias básicas con las que un ser humano se adaptará al mundo. De hecho, asevera que el desarrollo temprano continúa influyendo en la salud de las personas, en distintas formas, a lo largo de todo el ciclo vital.

Como ya lo señalaba Hyman “….en la danza de la vida, los genes y el ambiente son socios inseparables. Los genes esbozan el esquema básico del cerebro, luego la estimulación del medioambiente, ya sea la luz que llega a la retina o el sonido de la voz en el nervio auditivo, enciende y apaga los genes afinando estructuras cerebrales, antes y después del nacimiento.”



Condiciones que no se repiten



Las investigaciones han demostrado que existe una edad óptima para los distintos tipos de estímulos sensoriales y motores, pasada la cual, no vuelven a darse de la misma manera. Es así como la cantidad, calidad, intensidad y diversidad de las experiencias sensoriales y motoras determina en gran medida la gama de estímulos que el niño será capaz de reconocer y apreciar.

De este modo, un niño que no recibe la estimulación necesaria queda con un rezago o retraso en el desarrollo que –de no ser tratado- será determinante para el resto de su infancia y vida adulta. Las cifras son bastante elocuentes: Según Verónica Silva, Secretaria Ejecutiva del programa Chile Crece Contigo, en Chile 3 de cada 10 niños llegan a la Educación Preescolar con algún nivel de rezago. Por ello “es fundamental detectar tempranamente ese rezago y generar las instancias para que todos los niños y niñas reciban la estimulación adecuada”.

Pero no sólo se trata de la estimulación cognitiva. “Nada de esto sirve si no es apoyada su parte afectiva y social, si son queridos y contenidos de forma que aprendan a confiar en el mundo”, señala Pilar Fort, investigadora y experta de la organización norteamericana Zero to Three que promueve el adecuado cuidado y estimulación de niños pequeños.

Por el contrario, la adversidad y las relaciones deterioradas también impactan en el desarrollo del cerebro. De esta forma, cuando el niño o la niña no reciben relaciones de protección y cuidados adecuados, aumenta el nivel de hormonas asociadas al estrés generando mayor riesgo de enfermedades físicas y mentales que dura hasta su vida adulta. También se ha demostrado que de los castigos no se extraen aprendizajes, al contrario es con los resultados positivos que se activan las redes neuronales en el cerebro, plasmando el aprendizaje correcto. Por esto es importante que los padres y cuidadores de niños en lugar de retarlos cuando hacen algo mal, les muestren la forma correcta de hacerlo. “Los aprendizajes hay que enseñarlos a través del ensayo reiterativo”, grafica Marcela Peña, investigadora en Neurociencias de la U. de Chile.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la calidad del cuidado materno produce efectivos cognitivos y emocionales de largo plazo. Lo importante de esto es que las habilidades de crianza pueden mejorarse y que existe un amplio interés de los padres por entregar una buena formación a sus hijos.

Por esto es que en todo el mundo se están fomentando programas de protección integral a los niños menores de 4 años. Con el fin de ayudarlos a desarrollar toda su capacidad y que tengan las condiciones para vivir una vida plena. Esto planes incluyen a la familia, su entorno, condiciones de vida y por supuesto, la detección temprana de cualquier trastorno o problema de salud. Inglaterra lleva la delantera con 10 años de experiencia. En Chile el Programa Chile Crece Contigo apunta a los mismos objetivos. Pero su intención no es sólo abarcar a la población de menores recursos. Se trata de un programa integral que busca llegar también a quienes se atienden en el sector privado de salud y educación preescolar. De esta forma se encuentra desarrollando los convenios que les permitan acceder a estos conocimientos, metodologías y aprendizajes.

lunes, 5 de octubre de 2009

Los limites son indispensables

Recuperar la autoridad es el mayor desafío que enfrentan hoy los padres de los adolescentes.

Vivimos un tiempo cada vez más difícil en lo que concierne a la dificultad con que tropiezan los padres de familia para ponerles a sus hijos adolescentes determinados límites en el plano de la conducta, con el fin natural de protegerlos y de velar por su seguridad y bienestar. Existe hoy entre los padres la fundada sensación de que sus hijos afrontan cotidianamente toda clase de riesgos, sobre todo en sus salidas nocturnas. Sienten que la noche los expone a los estragos de la droga o del alcohol, a los accidentes automovilísticos, a los secuestros, a los robos y, en suma, a los múltiples e imprevisibles desbordes de violencia o de perversión que los acechan tanto en los lugares de diversión más concurridos como en la patética y ocasional soledad de alguna calle transitada por malvivientes o violadores.

Los encuestadores que han investigado el tema coinciden en señalar que, en muchos casos, los padres de familia enfrentan no sólo esos miedos y esas amenazas externas, sino también sus propios fantasmas o miedos interiores, que les impiden ejercer la autoridad necesaria ante sus hijos.


“Cuando un padre o una madre discute con sus hijos, siempre le resulta más fácil decir que sí y le es mucho más difícil decir que no”, aseguró una conocida psicóloga y encuestadora social, cuya opinión apareció registrada en un extenso informe periodístico publicado recientemente. Y agregó: “Para los padres de familia, decirle que sí a un adolescente es siempre más fácil y más tentador, pues ahorra tiempo en discusiones y justificaciones desgastantes”. No obstante, los padres consultados reconocen, en su mayoría, que han tomado conciencia, a la larga, de que deben aprender a decir que no, en determinados casos, en el diálogo con los hijos adolescentes aun cuando ello les demande un gran esfuerzo moral.

Los padres admiten que el peor enemigo que deben afrontar y derrotar es ese fantasma interior que los lleva a decir que sí cuando discuten con sus hijos. En las distintas encuestas, extendidas principalmente a familias de clase media de la Capital Federal, se señala que sólo el 4% de los padres de chicos de entre 13 y 18 años se siente con la autoridad necesaria para prohibir la salida nocturna de sus hijos en los casos en que resulta evidente que esa salida implica un riesgo inocultable. Sin embargo, los informes consignan que nueve de cada diez padres de familia se sienten al mismo tiempo llenos de miedo y experimentan una honda mortificación y una fuerte sensación de inseguridad cuando sus hijos adolescentes salen por la noche.

Las investigaciones revelan, por otro lado, que entre los chicos entrevistados constituyen una minoría los que admiten sentirse inseguros cuando salen. La mayoría afirma que no pasa nada.

El avance del consumo de drogas, la tendencia creciente de los sectores juveniles al consumo indiscriminado de alcohol o el imperio de la violencia en sus múltiples formas y variantes revelan que hay razones sobradas para seguir de cerca y con preocupación los pasos que cotidianamente dan los jóvenes y los adolescentes cuando salen diariamente de sus hogares a buscar esparcimiento o diversión.

Nadie puede ignorar, entonces, que los padres de familia tienen hoy la obligación moral de esforzarse para recuperar la autoridad que habrá de llevarlos a ponerles límites a sus hijos en la medida en que un elemental ejercicio de racionalidad indique que puedan estar expuestos a riesgos ciertos o inocultables. Para eso es fundamental que se restablezca en todos los casos un diálogo pleno y constructivo entre padres e hijos, fruto no sólo del afecto natural sino también de una compartida aptitud por analizar la realidad, en cada caso, con madurez y realismo. No deben existir “miedos” ni “fantasmas interiores” a la hora en que los padres se sientan a dialogar con sus hijos y a decidir sobre cuestiones que habrán de condicionar sus destinos personales o sus modos de vida. Ni puede haber razón alguna para que los padres renuncien a ese deber natural que los obliga a determinar

y fijar los límites que sus hijos deben respetar en sus actividades cotidianas para defender su propia seguridad moral y física, y para proyectar y construir sus propias vidas en armónica y equilibrada relación con los valores que ellos mismos tienen el compromiso de preservar.

Que los padres asuman el compromiso, y la autoridad, de poner límites racionales y firmes a las conductas de sus hijos. Que los hijos acepten esa realidad natural concebida para darles seguridad y bienestar, y para asegurarles el mejor futuro posible. Y que la sociedad entera comprenda que ese entendimiento entre padres e hijos es parte fundamental de una cultura que emana de su propia naturaleza y que tiende a garantizar la continuidad de los vínculos reales y el crecimiento hacia una vida mejor.

domingo, 4 de octubre de 2009

Con frío el cerebro sufre menos daño

Los bebés que sufren insuficiencia de oxígeno al nacer tienen un riesgo menor de daño cerebral si son "enfriados".

Es la conclusión de un estudio de investigadores británicos en más de treinta hospitales.

Colocando una manta por la que pasan fluidos debajo de la sábana, los científicos redujeron la temperatura de los bebés para bajar su metabolismo.

El porcentaje de bebés que sobrevivieron sin daño cerebral subió de 28 a 44%.

Vea en qué consiste la nueva técnica de los investigadores británicos en este video de BBC Mundo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Convulsiones Febriles


¿Qué son las convulsiones febriles?

Las convulsiones febriles en infantes o niños pequeños son convulsiones causadas por fiebre. Durante las convulsiones febriles, los niños a menudo pierden la conciencia y se extremecen, moviendo las extremidades en ambos lados del cuerpo. Menos comunmente, el niño se vuelve rígido o tiene contracciones en una sóla parte del cuerpo, tal como en un brazo o una pierna, o en el lado izquierdo o derecho sólamente. La mayoría de las convulsiones febriles duran un minuto o dos, aunque algunas pueden ser tan breves como algunos segundos y otras pueden durar por más de 15 minutos.

La mayoría de los niños con convulsiones febriles tienen temperaturas en el recto de más de 102 grados F. La mayoría de las convulsiones febriles ocurren durante el primer día de la fiebre en el niño.

No se considera que los niños propensos a convulsiones febriles tienen epilepsia, ya que la epilepsia se caracteriza por convulsiones recurrentes que no son precipitadas por fiebre.

¿Qué tan común son las convulsiones febriles?

Aproximadamente uno de cada 25 niños tendrá por lo menos un episodio de convulsiones febriles, y más de una tercera parte de estos niños tendrán episodios adicionales antes de que superen la edad en la cual existe la tendencia a tenerlos. Las convulsiones febriles usualmente ocurren en niños entre las edades de 6 meses a 5 años y son particularmente comunes en niños que están en la edad de aprender a caminar. Los niños rara vez desarrollan su primera convulsión febril antes de los 6 meses o después de los 3 años de edad. Entre más avanzada es la edad del niño cuando tiene su primera convulsión febril menor es la probabilidad de que el niño sufra otras.

¿Qué hace a un niño ser propenso a convulsiones febriles recurrentes?

Algunos factores que parecen aumentar el riesgo de los niños a padecer de convulsiones febriles recurrentes incluyen: una primera convulsión febril a edad temprana (menos de 15 meses), fiebres frecuentes y el tener familiares cercanos con historial de convulsiones febriles. Si la convulsión ocurre inmediatamente al comienzo de la fiebre o cuando la temperatura es relativamente baja, el riesgo de que se repita es más alto. Un primer episodio de convulsiones febriles largo no aumenta substancialmente el riesgo de convulsiones febriles recurrentes largas o cortas.

¿Son las convulsiones febriles dañinas?

Apesar de que pueden ser amedrantadoras para los padres, la gran mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas. Durante una convulsión, existe una pequeña posibilidad de que el niño sufra daño si se cae o se ahoga por alimento o saliva en la boca. El dar los primeros auxilios apropiados para convulsiones puede ayudar a evitar estos peligros (vea la sección titulada "¿Qué debe hacerse por un niño con convulsiones febriles?").

No hay evidencia de que las convulsiones febriles causen daño cerebral. Estudios extensos han encontrado que los niños con convulsiones febriles tienen logros escolares normales y se desempeñan en exámenes del intelecto igual de bien que los hermanos que no padecen convulsiones. Aun en los casos raros de convulsiones muy prolongadas (más de una hora), la mayoría de los niños se reponen completamente.

Alrededor del 95 al 98 porciento de los niños que han experimentado convulsiones febriles no desarrollan epilepsia. Sin embargo, aunque el riesgo absoluto permace muy bajo, algunos niños que han padecido de convulsiones febriles encaran un riesgo mayor de desarrollar epilepsia. Estos niños incluyen a aquellos que tuvieron convulsiones febriles largas, que afectaron una sóla una parte del cuerpo o que se repitieron dentro de las 24 horas, y niños con parálisis cerebral, desarrollo tardío o otras anormalidades neurológicas. De entre los niños que no tienen ninguno de estos factores de riesgo, sólo uno de cada 100 desarrolla epilepsia después de una convulsión febril.

¿Qué debe hacerse por un niño con convulsiones febriles?

Los padres deben permanecer calmados y observar cuidadosamente al niño. Para prevenir heridas accidentales, se debe colocar al niño en una superficie protegida tal como el piso o la tierra. El niño no debe ser aguantado o restringido durante la convulsión. Para prevenir ahogos, el niño se debe poner de lado o sobre su estómago. Si es posible, uno de los padres debe sacar cuidadosamente cualquier objeto de la boca del niño. Los padres nunca deben poner ningún objeto en la boca del niño durante una convulsión. Objetos colocados en la boca pueden romperse y obstruir el pasaje respiratorio del niño. Si la convulsión dura más de 10 minutos, el niño debe ser llevado inmediatamente a la facilidad médica más cercana para tratamiento. Una vez finalizada la convulsión, el niño debe ser llevado a su médico para determinar el origen de la fiebre. Esto es especialmente urgente si el niño muestra los síntomas de cuello rígido, letargo extremo o vómitos abundantes.

¿Cómo se diagnostican y tratan las convulsiones febriles?

Antes de diagnosticar las convulsiones febriles en infantes y niños, los médicos algunas veces llevan a cabo pruebas para asegurarse que las convulsiones no son causadas por algo más que la fiebre misma. Por ejemplo, si un médico sospecha que el niño tiene meningitis (una infección de las membranas alrededor del cerebro), es necesario sacar líquido de la espina dorsal para detectar indicios de infección en el fluido cerebroespinal (fluido que baña el cerebro y la espina dorsal). Si ha habido diarreas severas o vómitos, la deshidratación puede ser responsable de las convulsiones. Además, los médicos llevan a cabo otras pruebas para determinar la causa de la fiebre del niño tales como examinar la sangre y la orina.

Usualmente un niño con convulsiones febriles no necesita ser hospitalizado. Si la convulsión es prolongada o es acompañada de una infección seria, o si el origen de la infección no puede ser determinado, el médico puede recomendar que el niño sea hospitalizado para ser observado.

¿Cómo se previenen las convulsiones febriles?

Cuando un niño tiene fiebre muchos padres usan medicamentos tales como acetoaminofén o ibuprofen para bajar la fiebre y para que el niño esté más cómodo, aunque no existen estudios que prueben que esto reduce el riesgo de una convulsión. Una medida preventiva sería el tratar de reducir el número de enfermedades con fiebre, aunque esto no es una posibilidad práctica. El uso diario y prolongado de anticonvulsantes orales, tales como fenobarbital o valproato, para prevenir las convulsiones por fiebre no es recomendado debido a los efectos secundarios potenciales y porque su efectividad en prevenir tales convulsiones es discutible.

Los niños especialmente propensos a convulsiones febriles pueden ser tratados tantas veces como tengan fiebre con el medicamento diazepan por vía oral o rectal. La mayoría de los niños con convulsiones por fiebre no necesitan ser tratados con medicamentos, pero en algunos casos el médico puede decidir que esta medicina administrada sólamente cuando el niño tiene fiebre es la mejor alternativa. Este medicamento puede reducir el riesgo de tener otra convulsión febril. Usualmente éste es bien tolerado, aunque en ocasiones causa adormecimiento, falta de coordinación o hiperactividad. Los niños varían mucho en la suceptibilidad a estos efectos secundarios.

¿Qué investigación se está realizando sobre las convulsiones febriles?

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS del inglés), es parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH del inglés), patrocina la investigación en convulsiones febriles en centros médicos a través de todo el país. Los científicos apoyados por el NINDS están explorando los factores de riesgo ambientales y genéticos que hacen a los niños susceptibles a convulsiones febriles. Algunos estudios sugieren que las mujeres que fuman o ingieren alcohol durante el embarazo son más propensas a tener niños que padecen de convulsiones febriles, pero se necesita realizar más investigación antes de poder establecer una conección definitiva. Los científicos están trabajando también en identificar los factores que pueden ayudar a predecir cuáles niños son más propensos a tener convulsiones febriles recurrentes o de larga duración.

Los investigadores continúan observando el impacto a largo plazo que las convulsiones febriles pueden tener en la inteligencia, el comportamiento, los logros académicos y en el desarrollo de la epilepsia. Por ejemplo, los científicos que realizan estudios en animales están evaluando los efectos de las convulsiones y medicamentos anticonvulsantes en el desarrollo del cerebro.

Los investigadores también continúan explorando qué medicamentos pueden tratar efectivamente o prevenir las convulsiones febriles y cuáles son los efectos secundarios de estas medicinas.

¿Dónde puedo encontrar más información?

Para obtener información adicional sobre los programas investigación del NINDS, contacte a la Unidad de Recursos Neurológicos y Red de Información del Instituto (BRAIN por su sigla en inglés) en:

BRAIN
P.O. Box 5801
Bethesda, MD 20824
(800) 352-9424
http://www.ninds.nih.gov

Organizaciones:

Epilepsy Foundation
8301 Professional Place
Landover, MD 20785-7223
postmaster@efa.org
http://www.epilepsyfoundation.org
Tel: 301-459-3700 800-EFA-1000 (332-1000)
Fax: 301-577-2684

"Convulsiones Febriles", NINDS. Septiembre 1998

Publicación de NIH 98-3930



Preparado por: Office of Communications and Public Liaison
National Institute of Neurological Disorders and Stroke
National Institutes of Health
Bethesda, MD 20892



El material del NINDS sobre la salud se ofrece solamente para propósitos informativos y no significa un endoso ni la posición oficial del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares o de ninguna otra agencia federal. Cualquier recomendación sobre el tratamiento o cuidado de un paciente en particular debe obtenerse a través de una consulta con un médico que lo haya examinado o que esté familiarizado con el historial médico de dicho paciente.

Toda la información preparada por el NINDS es de dominio público y se puede reproducir libremente. Se agradece que se le dé el crédito correspondiente al NINDS o a los NIH.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

20 recomendaciones para ayudar a prevenir los errores médicos en los niños


20 recomendaciones para ayudar a prevenir los errores médicos en los niños
Información para pacientes

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Los errores médicos son una de las causas principales de muertes y lesiones en el país. Las tasas de errores con medicamentos y de episodios de reacciones adversas a fármacos en niños hospitalizados fueron comparables a las tasas de los adultos hospitalizados en un estudio realizado en 2001 en la publicación Journal of the American Medical Association.

Sin embargo, la tasa de posibles episodios de reacciones adversas a fármacos fue tres veces más alta en los niños, y todavía mucho más alta en bebés en las unidades neonatales de cuidado intensivo. Actualmente se están iniciando estudios de errores médicos fuera del entorno hospitalario.

Esta hoja informativa tiene el objetivo de ayudar a los padres para que a su vez ayuden a sus hijos a evitar que se cometan errores médicos.

Seleccione al archivo PDF File (202 KB). PDF Ayuda.
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¿Qué son errores médicos?
Los errores médicos suceden cuando algo que estaba planeado como parte de la atención médica no sale bien, o cuando inicialmente se usa un plan equivocado. Un informe en 1999 del (Institute of Medicine) Instituto de Medicina calculó que de 44,000 a 98,000 personas mueren en hospitales de Estados Unidos cada año a causa de errores médicos.

Los errores médicos pueden ocurrir en todas partes del sistema de atención médica:

Hospitales.
Clínicas.
Centros quirúrgicos de pacientes externos.
Consultorios médicos.
Farmacias.
Hogares de pacientes.
En los errores pueden estar implicados:

Medicamentos.
Cirugía.
Diagnóstico.
Equipo.
Informes de laboratorio.

La mayoría de los errores son causados por problemas creados debido a la complejidad del sistema de atención médica de hoy en día. Pero los errores también ocurren cuando los médicos y sus pacientes tienen problemas para comunicarse. Por ejemplo, un estudio patrocinado por la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) descubrió que los médicos a menudo no hacen lo suficiente para ayudar a sus pacientes a tomar decisiones informadas. Los pacientes que no participan en el proceso ni están informados, tienen una menor probabilidad de aceptar el tratamiento elegido por el médico y de hacer lo que es necesario para permitir que el tratamiento dé resultado.

¿Qué puede hacer?
Participe en la atención médica de su niño
1. La manera más importante como puede ayudar a prevenir errores es ser un miembro activo del equipo de atención médica de su niño.

Esto significa participar en cada decisión que se tome respecto a la atención médica de su niño. La investigación indica que los padres que participan más en la atención médica de sus niños tienden a obtener mejores resultados. A continuación se encuentran algunas recomendaciones específicas basadas en las últimas pruebas científicas sobre lo que funciona mejor.

Medicamentos
2. Asegúrese de que todos los médicos de su niño sepan todo lo que él o ella está tomando y cuánto pesa. Esto incluye medicamentos recetados y sin receta, y suplementos dietéticos como vitaminas y hierbas.

2. Por lo menos una vez al año, lleve todos los medicamentos y suplementos que toma su niño a su médico. Llevar los medicamentos de su niño puede ayudarle a usted y al médico a hablar de ellos y determinar si hay algún problema. Conocer el historial de medicamentos y el peso de su niño puede ayudar al médico a mantener su expediente médico al día, lo que puede ayudar al niño a obtener una mejor atención médica.

3. Asegúrese de que el médico conozca las alergias que tiene el niño y cómo reacciona a los medicamentos.

Esto puede ayudarle a evitar algún medicamento que pueda hacerle daño al niño.

4. Cuando el médico le extienda una receta, asegúrese de que puede leerla.

Si usted no puede leer la letra del médico, puede ser que el farmacéutico tampoco pueda hacerlo. Pídale al médico que use letra de molde para escribir el nombre del medicamento.

5. Cuando recoja el medicamento de su niño en la farmacia, pregunte: ¿es éste el medicamento que recetó el médico del niño?

Un estudio del Massachusetts College of Pharmacy and Allied Health Sciences descubrió que el 88 por ciento de los errores con medicamentos se debía al uso del medicamento equivocado o a una dosis incorrecta.

6. Pida información sobre el medicamento de su niño en términos que usted pueda entender, tanto cuando se receta el medicamento como cuando los reciba en el hospital o farmacia.

¿Cómo se llama el medicamento?
¿Para qué es el medicamento?
¿Es adecuada para mi niño la dosis de este medicamento basado en su peso?
¿Con qué frecuencia tiene que tomar el medicamento y por cuánto tiempo?
¿Qué efectos secundarios puede tener? ¿Qué hago si ocurren?
¿Es seguro que tome este medicamento mi niño además de los otros medicamentos o suplementos dietéticos?
¿Qué alimentos, bebidas o actividades debe evitar mi niño mientras esté tomando este medicamento?
¿Cuándo debe haber una mejoría?
7. Si tiene alguna duda acerca de las instrucciones en la etiqueta del medicamento de su niño, pregunte.

Las etiquetas de los medicamentos pueden ser difíciles de comprender. Por ejemplo, pregunte si "cuatro dosis diarias" quiere decir tomar una dosis cada 6 horas durante las 24 horas o sólo durante las horas en que su niño está despierto.

8. Pregúntele al farmacéutico cuál es el mejor dispositivo para medir las medicinas líquidas del niño. Además, pregunte como usar el dispositivo si no lo entiende.

Las investigaciones indican que muchas personas no entienden la manera correcta de medir los medicamentos líquidos. Por ejemplo, muchas personas usan cucharas domésticas, las cuales frecuentemente no son de la medida correcta de una cucharadita de líquido. Los dispositivos especiales, como las jeringas marcadas, ayudan a las personas a medir la dosis correcta. El que le expliquen cómo usarlo le ayuda aún más.

9. Pida que le den información por escrito sobre los efectos secundarios que puede causar el medicamento del niño.

Si sabe lo que podría pasar, estará mejor preparado si ocurre, o si sucede algo inesperado. De ese modo, usted puede informar inmediatamente el problema y obtener ayuda si empeora. Un estudio descubrió que la información escrita de los medicamentos puede ayudarles a las personas a reconocer el problema de los efectos secundarios. Si su niño sufre efectos secundarios, avísele inmediatamente al médico y al farmacéutico.

Hospitalizaciones
10. Si tiene la opción, elija un hospital en donde se lleven a cabo muchas de las cirugías o procedimientos que su niño necesita.

Las investigaciones indican que los pacientes tienden a tener mejores resultados cuando se les trata en hospitales que tienen mucha experiencia en el tratamiento de sus enfermedades. Entérese sobre cuántos de estos procedimientos se han realizado en ese hospital. Mientras su niño esté hospitalizado, asegúrese de que él o ella siempre tenga puesto el brazalete de identificación.

11. Si su niño está hospitalizado, pregúntele a todo el personal de atención médica que tenga contacto directo con él o ella si se lavó las manos.

Lavarse las manos es una manera importante de evitar la diseminación de infecciones en los hospitales. Aun así, no se practica con regularidad o minuciosamente. Un estudio descubrió que cuando los pacientes verificaban si el personal médico se había lavado las manos, dichas personas se lavaron las manos más frecuentemente y con más jabón.

12. Cuando vayan a dar de alta a su niño, pídale al médico que le explique el plan de tratamiento que usted usará en casa.

Esto incluye aprender cuáles medicamentos tomará su niño y cuándo puede volver a sus actividades regulares. Las investigaciones muestran que al momento de dar de alta a un paciente, los médicos piensan que las personas entienden más de lo que en realidad entienden acerca de lo que deben y no deben hacer cuando regresan a su casa.

Cirugía
13. Si su niño tendrá una cirugía, asegúrese de que su médico y el cirujano estén de acuerdo y quede bien claro lo que se va a hacer.

Realizar una cirugía en el lugar equivocado (por ejemplo, operar la rodilla izquierda en lugar de la derecha) es raro, pero incluso una vez es demasiado. Las buenas noticias son que la cirugía en el lado equivocado puede prevenirse completamente. La American Academy of Orthopaedic Surgeons exhorta a sus miembros a poner sus iniciales directamente en el lugar que se operará antes de la cirugía.

Otras medidas que puede tomar
14. No se quede callado si tiene preguntas o preocupaciones.

Usted tiene el derecho a interrogar a cualquier persona que esté involucrada en la atención de su niño.

15. Asegúrese de saber quién está a cargo de la atención de su niño.

Esto es especialmente importante si su niño tiene muchos problemas médicos o está hospitalizado.

16. Asegúrese de que todos los profesionales médicos que participan en la atención de su niño tengan toda la información importante acerca de él o ella.

No suponga que todos saben todo lo que tienen que saber. No tema decirlo.

17. Pídale a un familiar o amigo que esté con usted y actúe como su defensor. Elija a alguien que pueda ayudar a que se hagan las cosas y que hable en su lugar si usted no está presente.

18. Pregunte para qué se está realizando cada análisis o procedimiento.

Es buena idea enterarse de por qué se necesita un análisis o procedimiento y cómo puede ayudar. Podría ser que su niño no los necesite.

19. Si le realiza algún tipo de análisis a su niño, pregunte cuándo estarán disponibles los resultados.

Si no le llama el médico o el laboratorio, llame y pida los resultados.

20. Infórmese acerca de la afección y el tratamiento de su niño preguntándole al médico y a la enfermera y usando todas las demás fuentes confiables.

Pregunte al médico de su niño si el tratamiento está basado en los últimos descubrimientos científicos. Por ejemplo, si las recomendaciones del tratamiento se basan en las últimas pruebas científicas que están disponibles en el National Guideline Clearinghouse™ u otros sitios Web como healthfinder® at http://www.healthfinder.gov.

AHRQ Publication No. 03-P009
Current as of December 2002
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Internet Citation:

20 recomendaciones para ayudar a prevenir los errores médicos en los niños. Patient Fact Sheet. AHRQ Publication No. 03-P009, December 2002. Agency for Healthcare Research and Quality, Rockville, MD. http://www.ahrq.gov/consumer/20tkidsp.htm


abrir aquí para acceder al documento AHRQ completo:
20 recomendaciones para ayudar a prevenir los errores médicos en los niños

viernes, 28 de agosto de 2009

MENOR COEFICIENTE INTELECTUAL POR CULPA DE LA CONTAMINACION MEDIOAMBIENTAL

La exposición de una madre a los contaminantes aéreos urbanos conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) puede afectar adversamente al cociente de inteligencia de sus retoños, según un estudio. Los HAPs son compuestos químicos liberados al aire por la combustión de carbón, gasolina y otros combustibles, además de otras sustancias orgánicas como el tabaco. En las áreas urbanas, los vehículos con motor de combustión son una fuente principal de HAPs.

El estudio ha sido financiado por el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (uno de los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos), la Agencia de Protección Medioambiental del mismo país y varias fundaciones privadas.

El equipo de investigación comprobó que los niños expuestos a niveles altos de HAPs en la ciudad de Nueva York alcanzaban puntuaciones de coeficiente intelectual general y verbal que eran 4,31 y 4,67 puntos más bajos que los de niños menos expuestos a tales compuestos.

Los niveles altos de HAPs fueron definidos en el estudio como un valor superior a la media de 2,26 nanogramos por metro cúbico. Una diferencia de cuatro puntos, como la observada en este estudio, podría ser significativa en términos del éxito o el fracaso escolares, como se refleja, por ejemplo, en las pruebas estandarizadas y en otras mediciones de rendimiento escolar. Sin embargo, los investigadores matizan que los efectos pueden variar de un niño a otro.

El estudio fue realizado por científicos del Centro para la Salud Ambiental Pediátrica, de la Universidad de Columbia. Se hizo un seguimiento de los niños desde el útero hasta los 5 años de edad. Las madres portaron dispositivos personales de monitorización del aire durante el embarazo, para medir la exposición a los HAPs, y también respondieron a cuestionarios.

"Esta investigación muestra claramente que los HAPs medioambientales con los niveles existentes en zonas urbanas pueden afectar adversamente al coeficiente intelectual de un niño", afirma Linda Birnbaum, directora del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental. "Éste es el primer estudio que revela una asociación entre la exposición a los HAPs y el coeficiente de inteligencia, y debiera servirnos a todos como señal de aviso".

Lo descubierto en este estudio es preocupante. El coeficiente intelectual es un predictor importante del grado de éxito que tendrá como estudiante el sujeto, y los HAPs están muy presentes a nuestro alrededor. Afortunadamente, las concentraciones aéreas de HAPs pueden reducirse mediante los sistemas de control disponibles actualmente, el uso de fuentes de energía alternativas y la aplicación de las políticas adecuadas. Pero, por supuesto, conviene actuar de inmediato y con firmeza.

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