Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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lunes, 31 de agosto de 2009

Terceristas


Dos estudiantes universitarios han puesto en marcha desde Chile un podcast sobre la "Tercera Cultura", esa especie de "escapatoria" a la incomprensión secular de las ciencias y las artes.

Los autores empiezan citando un trabajo publicado en Journal of Research in Personality que estudiaba las diferencias emocionales entre los lectores de ciencia y de literatura, avalando en parte el arquetipo del hombre de ciencia socialmente disfuncional. Frente a esta mutua incomprensión, denunciada por C.P. Snow hace 50 años, las ciencias cognitivas y las neurociencias prometen orientar una salida digna del malestar cultural. Si nos gustan las ciencias duras, ya no estaríamos obligados a convertirnos en otra versión del aturdido Profesor Tornasol...

Como denuncian los autores del podcast, las ideas de la Tercera Cultura aún encuentran muchos obstáculos emocionales e institucionales. A los intelectuales humanistas siguen sin interesarles las ciencias naturales y los científicos de las disciplinas "duras" reprochan la orientación excesivamente especulativa y popular de los "terceristas". Estos prejuicios, algunas veces justificados, otras proceden del actual sistema de publicación científico, muy rígido y especializado, y de la distribución académica del saber, pero muchos otros avances permiten ser mucho más optimistas.

Los cambios son especialmente llamativos en el campo de la filosofía tradicional, aunque no siempre se aprecien o se valoren en la universidad. Cuando hace unas dos décadas Patricia y Paul Churchland propusieron el término "neurofilosofía" las ideas de la Tercera Cultura no eran demasiado populares. Pero hoy una creciente minoría consideraría extravagante enfrentar un debate "filosófico" prescindiendo de las ciencias experimentales, y la idea de una diferencia substantiva entre lo "científico" y lo "filosófico" resulta cada vez más caduca. La mejor filosofía del planeta es "brain-friendly".

viernes, 21 de agosto de 2009

Localizando el miedo







El miedo es una emoción poderosa, y los neurocientíficos han localizado, por primera vez, las neuronas responsables del condicionamiento del miedo (el mecanismo por el que se aprende a temer a un estímulo particular) en el cerebro de los mamíferos. El condicionamiento del miedo es una forma de aprendizaje asociativo y está considerado como un sistema modelo para el estudio de las fobias humanas, el estrés postraumático y otros trastornos de ansiedad.

Usando una técnica que les permitió seguir en imágenes el proceso de activación neuronal en cerebros de ratas, la psicóloga Ilene Bernstein, de la Universidad de Washington, y su equipo, han identificado el núcleo basolateral en la región del cerebro llamada amígdala, como el lugar donde es codificado el condicionamiento del miedo.

Los neurocientíficos ya sospechaban antes que tanto la amígdala como el hipocampo dorsal son los lugares donde los detalles se asocian cuando los recuerdos del miedo son formados. Pero el nuevo trabajo indica que el papel del hipocampo es procesar la información sobre los estímulos condicionados y transmitirla a la amígdala.

El condicionamiento asociativo es una forma básica de aprendizaje en todo el reino animal, y es empleado con regularidad al estudiar cómo pueden cambiar los circuitos cerebrales como consecuencia de la experiencia.

En una investigación anterior, los neurocientíficos de la citada universidad estudiaron la aversión al sabor, otro comportamiento de aprendizaje asociativo, y descubrieron que las neuronas críticas para el proceso que determina cómo las personas y los animales aprenden de la experiencia, están ubicadas en la amígdala.

El nuevo trabajo fue diseñado para buscar dónde la información sobre los estímulos condicionados y no condicionados converge en el cerebro, cuando se constituyen los recuerdos del miedo.

Tanto el aprendizaje del miedo como el aprendizaje de la aversión al sabor son ejemplos de aprendizaje asociativo en el que dos experiencias ocurren juntas. A menudo esta clase de aprendizaje se realiza con mucha rapidez porque las cuestiones sobre las que trata suelen ser críticas para la supervivencia; evitar lugares peligrosos o alimentos tóxicos es fundamental para no acabar falleciendo prematuramente.

A menudo las fobias se activan en quienes las padecen a partir de detalles que evocan el recuerdo de algo malo que les sucedió, como por ejemplo, ser picados por una araña o atracados en un callejón oscuro. De ese modo, un trastorno de ansiedad se acaba desarrollando en tales personas.

Logrando un conocimiento más profundo sobre el proceso del condicionamiento del miedo, los psicólogos podrían aprender a tratar los trastornos de ansiedad desde un enfoque basado en debilitar o anular ese condicionamiento.

Scitech News

miércoles, 19 de agosto de 2009

La Arqueología de Primates Despega


Foto: Tetsuro Matsuzawa, Kyoto UniversityUno de los pocos arqueólogos del mundo que estudia la cultura material de los parientes vivientes más cercanos al Ser humano, los simios, se ha embarcado, junto con otros de sus colegas, en la creación de una nueva disciplina dedicada a la historia del uso de herramientas por parte de todas las especies de primates, con el propósito de lograr con ello un mejor conocimiento de la evolución humana.

Julio Mercader, experto en arqueología tropical del departamento de arqueología de la Universidad de Calgary, en Canadá, y 17 especialistas más de otras universidades, incluidas la de Cambridge, la Rutgers, la de Kioto, y otras de España, Italia y Francia, argumentan que los descubrimientos recientes sobre el uso de herramientas por una gran variedad de primates salvajes, así como evidencias arqueológicas del uso por chimpancés de herramientas de piedra durante miles de años, están forzando a los expertos a replantearse las líneas divisorias establecidas entre los humanos y otras especies de primates, y a cuestionar además la creencia de que el uso de herramientas es un rasgo exclusivo del género Homo.

Estos investigadores abogan por un nuevo campo interdisciplinario en la paleontología de los primates, para examinar el uso de herramientas por parte de éstos en un contexto evolutivo a largo plazo.
Mercader subraya que se necesita la colaboración sistemática entre los diversos programas de investigación para profundizar en los asuntos de mayor alcance en la evolución humana y la primatología. “Por ejemplo, pocos arqueólogos han visto a un primate salvaje haciendo uso de una herramienta, mientras que pocos primatólogos han participado en las excavaciones arqueológicas”, explica Mercader.

Mercader fue el principal autor de dos trabajos publicados con anterioridad en las revistas Science y PNAS. Él y sus colaboradores constituyen un equipo que trabaja para hacer despegar como disciplina científica la arqueología del chimpancé.

Él es el arqueólogo que en 2007 desveló las primeras evidencias prehistóricas de la tecnología de los chimpancés para romper cáscaras de frutos secos. La antigüedad de esta tecnología se remonta a por lo menos 4.300 años atrás, y las evidencias fueron halladas en las selvas de Costa de Marfil, África Occidental. Lo descubierto proporciona pruebas de la existencia en la historia de los chimpancés de una larga edad de piedra, surgida probablemente sin ninguna influencia humana.

“No queda claro si los homínidos inventaron este tipo de tecnología rupestre, o si tanto los humanos como los simios la heredaron de un ancestro común”, explica Mercader. “Solíamos pensar que la cultura y, por encima de todo, la tecnología, era dominio exclusivo de los humanos, pero no es así".

Información adicional en:



martes, 18 de agosto de 2009

Cocaína: crece adicción en los dólares

Dólares

En Washington 95% de los billetes están contaminados con cocaína.

Si usted vive en Estados Unidos lo más probable es que su billetera, monedero o bolsa contenga rastros de cocaína.

Según investigadores de la Universidad de Massachusetts, en ese país el 90% de los billetes de dólar que circulan en varias ciudades están contaminados con la droga ilegal.

El estudio, el análisis más extenso del papel moneda en el mundo, fue llevado a cabo en más de 30 ciudades de cinco países: Estados Unidos, Canadá, Brasil, China y Japón.

Los científicos también encontraron "evidencia alarmante" de cocaína en la moneda de varias áreas metropolitanas importantes de Canadá.

Y después de los países norteamericanos, se encontró que en Brasil el 80% de los billetes están contaminados con el narcótico.

Los científicos llevaron a cabo un estudio similar en 2007 y los resultados muestran que en los últimos dos años ha habido un aumento de 20% en la contaminación de billetes.

Más estrés, más droga

Según los investigadores, el incremento demuestra que el consumo de cocaína continúa aumentando en varias regiones del mundo.

"Para mi sorpresa cada vez estamos encontrando más cocaína en el papel moneda", afirma el doctor Yuegang Zuo, quien dirigió la investigación.

"No estoy seguro por qué estamos presenciando este incremento aparente, pero podría estar relacionado con la crisis económica global y el estrés que está provocando que cada vez más gente consuma cocaína", agrega.

La ciudad estadounidense donde se encontró la mayor cantidad de dinero contaminado fue Washington (con un 95% de billetes con rastros de esta sustancia) seguida de Baltimore, Boston y Detroit. La ciudad con el dinero más limpio fue Salt Lake City, el hogar del grupo religioso de los mormones.

No estoy seguro por qué estamos presenciando este incremento aparente, pero podría estar relacionado con la crisis económica global y el estrés que está provocando que cada vez más gente consuma cocaína

Dr. Yuegang Zuo

En el estudio que el doctor Zuo condujo en 2007 se encontró que el 67% de los billetes de dólar en Estados Unidos tenían rastros de cocaína.

Según los científicos, el aumento en los últimos dos años en los rastros de cocaína está a la par con el aumento en el consumo del narcótico en el país estadounidense, un negocio ilegal que genera unos US$70.000 millones anuales con un consumo de entre 259 y 447 toneladas de droga.

Se ha sabido durante mucho tiempo que la moneda en papel puede quedar contaminada con cocaína cuando se lleva a cabo el trato de negocio o directamente con el uso de billetes enrollados para aspirar el narcótico.

Y la contaminación puede extenderse a otros billetes porque el dinero se procesa en las máquinas contadoras de moneda en los bancos.

Sin motivo de alarma

Cocaína

A menudo se usan billetes enrolllados para aspirar el narcótico.

Pero aunque su dinero estuviera contaminado los rastros son tan pequeños que no hay motivo para preocuparse, dice el doctor Zuo.

Las cantidades encontradas en los billetes variaban desde .006 microgramos (el equivalente a un nivel miles de veces más pequeño que un solo grano de arena) hasta más de 1.240 microgramos de cocaína en cada billete (unos 50 granos de arena).

"En general -afirma el científico- no es posible drogarse exhalando un billete normal, a menos que éste haya sido utilizado directamente para aspirar la droga o durante un intercambio de narcóticos".

Y también es muy poco probable que un billete contaminado afecte la salud de persona o interfiera con las pruebas de orina o sangre que se llevan a cabo para detección de drogas, expresa el doctor Zuo.

El estudio fue presentado durante la conferencia anual de la Sociedad Química Estadounidense que se celebra en Washington.

lunes, 17 de agosto de 2009

Clave de la agresión

Un experimento con ratas descubre que el estrés y la agresión se refuerzan recíprocamente

El estrés y la agresión se refuerzan recíprocamente, según han comprobado científicos europeos experimentando con ratas, unos animales cuya neuropsicología es muy similar a la de los humanos. Su investigación aparece publicada en la edición de octubre de la revista Behavioral Neuroscience.

Usando 53 ratas del sexo masculino, los neurólogos comprobaron que un aumento del estrés genera violencia y que la violencia se puede desencadenar sin unas circunstancias que la provoquen, únicamente mediante estimulación cerebral, lo que señala que la clave para detener el ciclo de la violencia se encuentra en el sistema nervioso.

Los neurocientíficos se han aproximado con este experimento a la descripción de los mecanismos de funcionamiento del ciclo natural de la violencia. Hasta ahora se sabía que las hormonas del estrés, que movilizan reservas de energía, preparan la fisiología para el ocultamiento o la huída. Lo que añade el estudio europeo a estas evidencias es que las mismas hormonas del estrés estimulan al cerebro para facilitar el combate.

Los resultados de esta investigación se consideran especialmente significativos para ayudar a los psicólogos a buscar fórmulas capaces de romper este circuito natural de la violencia, origen de numerosas tensiones sociales y familiares, así como para tratar la violencia patológica.

Dos fases

Durante la investigación, los científicos estimularon eléctricamente una parte del cerebro de las ratas asociada con la emoción. Esta estimulación desencadenó la segregación de la hormona de la tensión, algo que sólo ocurre cuando una rata se siente amenazada por otra.

En una segunda fase del experimento, los científicos extirparon las glándulas suprarrenales de las ratas para impedir que segregaran la hormona de la tensión. Entonces, inyectaron esta hormona a las ratas y se produjo la misma reacción violenta, sin que se hubiera producido ninguna circunstancia que reclamara agresión alguna.

De esta forma, comprobaron que la estimulación eléctrica del cerebro produjo hormonas de la tensión que derivaron en violencia, así como que un incremento de los niveles de hormonas de la tensión en la sangre, desencadena asimismo la agresión.

Este descubrimiento explica por qué el comportamiento agresivo se extiende con facilidad y es difícil de contener una vez desencadenado, ya que la hormona de la tensión, una vez llegada a la sangre, queda fuera de control del sujeto.
La clave para detener el ciclo de la violencia está en el sistema nervioso
Personas violentas y tranquilas

Eso puede explicar también por qué un mal día en la oficina, que ha desencadenado la hormona de la tensión en una persona, culmina con una explosión de violencia en casa, que terminan pagando la esposa o los hijos de la persona estresada. Asimismo, la investigación explica finalmente por qué una persona que habitualmente es tranquila, al sufrir determinadas presiones se vuelve violenta y agresiva.

Sin embargo, los mismos autores reconocen que queda mucho camino por recorrer para llegar a la comprensión profunda de la psicología de violencia. Diversas teorías, que parten de diferentes enfoques, intentan explicar la violencia.

La primera considera que la agresión forma parte de los comportamientos instintivos (teoría psicoanalítica). La segunda estima que es provocada por la adaptación social (teoría del aprendizaje). La tercera explica la agresividad como una respuesta a la frustración (teoría humanista).

Ninguna de estas teorías puede anticipar qué individuo será violento ni en qué circunstancias una persona pueda manifestar agresividad. Sin embargo, una nueva corriente, llamada neurológica, investiga la relación de los comportamientos violentos con la biología del cerebro.

Violencia y cerebro

Esta corriente atribuye la violencia a una perturbación del sistema límbico, asociado a las emociones, y el experimento de las ratas realizado por científicos europeos refuerza esta línea de investigación.

El psiquiatra norteamericano Frank Elliot es el más claro defensor de esta teoría y piensa que la violencia se desencadena por una descarga eléctrica incontrolada que se produce sobre el lóbulo temporal. Esta descarga puede producirse por un traumatismo o por desórdenes metabólicos.

Sin embargo, se ha comprobado también que un animal violento se calma con electrodos aplicados en los centros cerebrales del placer. Inversamente, una estimulación de los centros de violencia del cerebro, termina con la sensación placentera del cerebro y genera violencia.

En cualquier caso, la relación entre violencia y biología sigue siendo controvertida, si bien se implanta progresivamente en el seno de la comunidad científica. La violencia es un fenómeno demasiado complejo para ser reducido a una única disciplina científica.

Diez misterios del ser humano


LONDRES (New Scientist).? Pertenecemos a una especie notablemente extravagante. A pesar de todos nuestros esfuerzos, algunas de nuestras más extrañas flaquezas todavía resultan inexplicables. Pero a medida que la ciencia investiga más profundamente estas excentricidades ?como, por ejemplo, ruborizarse, soñar o ser supersticioso?, se vuelve más claro que conductas y atributos que parecen frívolos suelen responder al núcleo central de lo que nos define como seres humanos.

Ruborizarse. ¿Por qué los humanos desarrollan una respuesta como ésta, que nos pone en desventaja social, al obligarnos a revelar que hemos engañado o hemos mentido? Una posibilidad es que el rubor fuera, en un principio, una manera de demostrarles a los miembros dominantes del grupo que nos subordinábamos a su autoridad.

Tal vez, más tarde, cuando nuestras interacciones sociales se hicieron cada vez más complejas, este fenómeno empezó a asociarse con emociones más elevadas de autocensura, como la culpa, la vergüenza y la incomodidad. Esto parecería poner en desventaja a los individuos, pero el hecho de ruborizarse, en realidad, vuelve a una persona más atractiva o socialmente deseable.

Tras advertir que las mujeres se sonrojan más que los hombres, el neurocientífico V. S. Ramachandran, de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, sugiere que el sonrojo puede haberse desarrollado como una manera de que las mujeres demuestren su sinceridad a los hombres y puedan así conseguir su ayuda para la crianza de la prole.

"El sonrojo te dice que no puedo serte infiel. Si me preguntas si soy infiel, no puedo mentirte? el sonrojo me delata", razona Ramachandran.

La risa. "¿Tiene una gomita?" No, no es una broma, pero fue suficiente para hacer reír a una persona en un centro comercial. Es uno de los más de 2000 casos de risa natural registrados por el psicólogo Robert Provine, de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, durante los diez años que insumió su estudio.

El hallazgo más notable de esa investigación: la risa es producida con mayor frecuencia por comentarios banales que por chistes divertidos.

Provine cree que la risa empezó en nuestros ancestros prehumanos como una respuesta psicológica a las cosquillas. Los simios modernos aún conservan su risa ancestral (pant-pant) cuando se les hace cosquillas en medio de un juego, y esa risa evolucionó hasta convertirse en el ja ja de los humanos. Más tarde, argumenta Provine, cuando nuestros cerebros se hicieron más grandes, la risa adquirió una poderosa función social: crear lazos entre las personas.

De hecho, Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, Inglaterra, ha descubierto que la risa aumenta el nivel de endorfinas, el opiáceo natural de nuestro cuerpo que, según se cree, contribuye a fortalecer las relaciones sociales.

El vello púbico. Mientras que la mayoría de los primates tienen alrededor de los genitales vello más fino que el del resto de su cuerpo, los humanos adultos lucen una mata de vello púbico impresionantemente grueso. Robin Weiss, de la Universidad de Londres, Inglaterra, señaló que el vello púbico se hizo más grueso que el del resto de nuestros cuerpos en algún momento de nuestra evolución.

No existe una explicación aceptable, pero se han sugerido muchas potenciales ventajas. Tal vez la más popular sea que como el vello más grueso se concentra en regiones en las que tenemos glándulas sudoríparas apócrinas (odoríferas) así como exócrinas (de enfriamiento), podría servir para difundir olores que indican la madurez sexual. También puede funcionar como signo visual de adultez.

Una espesa mata de vello no sólo protege los genitales durante el acto sexual y en otros momentos ?reduciendo el roce al caminar, por ejemplo?, sino que también contribuye a mantener nuestras zonas más sensibles cálidas, preservándolas de las corrientes de aire frío.

La adolescencia. Ninguna otra especie tiene adolescentes. ¿Por qué entonces los humanos se pasan alrededor de una década de sufrimiento ocultos bajo sus capuchas? David Bainbridge, de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, dice que hay dos pistas importantes. La primera es el momento en que surgió la adolescencia.

La evidencia de crecimiento en los huesos y dientes de los hominidos fosilizados indica que la adolescencia emergió en un período entre los 800 y 300 mil años atrás. Esto, señala, antecede en "un período fascinantemente breve" al gran salto de tamaño del cerebro humano, cuando el cerebro de nuestros antepasados experimentó su última gran expansión hasta alcanzar su tamaño actual.

La segunda pista procede de la neurobiología y el estudio por imágenes del cerebro, que revelan que durante la adolescencia se produce una reorganización general del cerebro.

Para Bainbridge, la adolescencia no es tanto el período en que se concreta la madurez sexual sino aquel en el que se desarrolla una mente capaz de negociar el paisaje psicológico y social que diferencia tanto la vida humana de la del resto de los animales.

"Sin adolescencia nunca nos hubiéramos convertido en humanos plenos", afirma Bainbridge.

Los sueños. Para empezar, los sueños son esenciales para procesar las emociones. "Los sueños modulan las emociones, las mantienen dentro de cierto rango", dice Patrick McNamara, de la Universidad de Boston, Estados Unidos. Nuevas investigaciones han descubierto que dormir consolida los recuerdos emocionales, y que cuanto mayor sea la cantidad de movimientos oculares rápidos (REM, según sus siglas en inglés), mayor será el procesado de esa clase de recuerdos.

Una idea es que los sueños REM nos permiten revivir poderosos recuerdos emocionales, pero sin el torrente de hormonas desencadenado por el estrés que acompañó a la experiencia original.

El nivel REM del sueño también ayuda a otras clases de memoria y contribuye a la resolución de problemas. Las personas son más capaces de recordar listas de palabras relacionadas y las conexiones que existen entre ellas después de una noche de sueño que después del mismo período de vigilia durante el día.

El altruismo. Algunos actos de aparente altruismo suelen ser con frecuencia tan sólo reciprocidad: si tú me rascas la espalda, yo rascaré la tuya. Todo esto tiene sentido en el plano evolutivo, dado que invertir tiempo y energía ayudando a alguien sin ninguna reciprocidad nos pone en clara desventaja en el plano de la supervivencia.

El único problema es que en los últimos años se han acumulado pruebas de que las personas a veces actúan por genuino altruismo. En situaciones de juego experimental, muchas personas aceptan compartir dinero con un desconocido a pesar de que no serán retribuidas de ninguna manera.

Según Robert Trivers, de la Universidad Rutgers, Estados Unidos, el altruismo puro es un error. Argumenta que la selección natural favoreció a los humanos que eran altruistas porque en los grupos pequeños y estrechamente unidos en los que vivían nuestros antecesores, los altruistas podían esperar reciprocidad. Sin embargo, en nuestro mundo globalizado, donde muchas veces interactuamos con personas que no conocemos y que tal vez nunca volvamos a ver, nuestras tendencias altruistas no tienen sentido, porque difícilmente serán correspondidas por un gesto de reciprocidad.

El arte. Explicar el peculiar impulso humano de crear obras de arte en términos de supervivencia evolutiva es un verdadero desafío. Darwin sugirió que el arte se origina en la selección sexual, y Geofrey Miller, de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque, Estados Unidos, ha acordado con esa idea. Cree que el arte es como la cola del pavo real? un costoso despliegue de privilegio evolutivo.

Los estudios de Miller revelan que tanto la inteligencia general como el rasgo de personalidad de permanecer abierto a nuevas experiencias son correlativos con la creatividad artística. También descubrió que cuando las mujeres se encuentran en el período mensual de mayor fertilidad, prefieren a los hombres creativos antes que a los hombres ricos.

"Podría haberse originado para cumplir con alguna otra función -agrega Miller-, y más tarde adquirió la función sexual."

Los psicólogos evolutivos creen que el impulso de expresar nuestras experiencias estéticas podría haber aparecido para inducirnos a aprender cosas sobre diferentes aspectos del mundo? aquellos para los que nuestro cerebro no estaba congénitamente equipado para aprehender.

En una vena similar, Brian Boyd, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, cree que el arte es una forma de juego intelectual que nos permite explorar nuevos horizontes en un entorno seguro.

La superstición. A Barak Obama le gusta jugar al básquet en la mañana de un día de elecciones. Tiger Woods usa siempre una remera roja si compite en un día sábado. Casi todos tenemos nuestras propias supersticiones, aun cuando sabemos racionalmente que no pueden funcionar. Sin embargo, la superstición no es algo completamente descabellado.

Nuestros cerebros están diseñados para detectar la estructura y el orden en nuestro entorno, dice Bruce Hood, de la Universidad de Bristol, Inglaterra. También somos deterministas causales: suponemos que los acontecimientos son resultados de acontecimientos anteriores. Esta combinación de captar pautas y de inferir causas nos deja expuestos a las creencias supersticiosas.

"Pero existen muy buenas razones que justifican que hayamos desarrollado esa capacidad", agrega Hoods. Identificar y responder a algunas inciertas relaciones de causa y efecto puede ser una habilidad crucial para la supervivencia. Nuestros ancestros no habrían durado mucho si hubieran supuesto que una ondulación de la maleza era provocada por el viento, cuando existía siquiera una pequeña posibilidad de que se tratara de un león.

Y vale cometer errores y actuar en falso para esclarecer estas relaciones. Kevin Foster, de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, empleó modelos matemáticos para demostrar que siempre que el costo de una superstición es menor que el costo de pasar por alto una verdadera asociación de vida o muerte, la evolución favorecerá la existencia de las creencias supersticiosas.

viernes, 24 de julio de 2009

Un Cráneo de 54 Millones de Años Revela la Evolución Cerebral Temprana de Primates

24 de Julio de 2009.

Foto: Eric Zamora/University of FloridaUnos investigadores de las universidades de Florida y Winnipeg han desarrollado la primera imagen detallada del cerebro de un primate primitivo, revelando sorprendentemente que los primos de nuestros primeros ancestros primates dependían más del olfato que de la vista.

El análisis de un cráneo bien conservado de 54 millones de años contradice algunas suposiciones comunes sobre la estructura del cerebro en los primeros primates y su evolución. El estudio también reduce las posibles causas que hicieron que los cerebros de los primates evolucionaran hacia tamaños mayores.

El cráneo pertenece a un grupo de primates conocidos como plesiadapiformes, los cuales evolucionaron en los 10 millones de años que siguieron a la extinción de los dinosaurios. El cráneo de cerca de 4 centímetros de largo fue descubierto totalmente intacto, lo que permitió a los investigadores hacer el primer molde virtual del cerebro de un primate primitivo.

La autora principal del estudio es Mary Silcox, antropóloga de la Universidad de Winnipeg e investigadora en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Florida.

La mayoría de las explicaciones sobre la evolución del cerebro de los primates se basan en datos provenientes de los primates actuales. Ahora resulta que muchas de estas inferencias sobre cómo era el cerebro de los primeros primates son incorrectas.


El animal, Ignacius graybullianus, representa una rama lateral del árbol genealógico de los primates. Podemos pensar en él como un primo del linaje principal del que finalmente surgimos nosotros.

El Ignacius se alimentaba de modo similar a los primates modernos y también vivía en los árboles, aunque no saltaba de árbol en árbol como los rápidos primates modernos.

En muchos otros aspectos, el comportamiento del Ignacius era similar al de los primates modernos, pero su cerebro sólo alcanzaba entre la mitad y dos tercios del tamaño del cerebro del menor de éstos.

La evolución hacia un cerebro más grande se produjo durante un estallido evolutivo que se desató 10 millones de años después de la extinción de los dinosaurios. En ese punto, las partes del cerebro dedicadas al procesamiento de información visual se volvieron mucho más prominentes y los bulbos olfatorios se hicieron proporcionalmente menores.

Información adicional en:

lunes, 13 de julio de 2009

Analizan la acción de los ácidos grasos omega-insaturados en el sistema nervioso



Fuente: CSIC [08/07/2009]


El trabajo descifra el papel de estos ácidos en el desarrollo de patologías degenerativas.

Investigadores del Instituto de Neurociencias (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, y la Universidad Miguel Hernández de Elche) han descubierto el papel de los ácidos grasos omega-insaturados en el desarrollo de algunas patologías degenerativas, como la enfermedad de Parkinson. El trabajo, publicado en la revista Neuron, es fruto de una colaboración internacional entre Reino Unido, Alemania, Rusia, Eslovenia y España.

Los ácidos grasos omega-insaturados forman parte de los lípidos que constituyen las membranas celulares y se liberan cuando estos lípidos se degradan. Se sabe que son beneficiosos en la dieta y que tienen funciones cardioprotectoras, aunque hasta ahora, cuando se ha demostrado que activan la neurotransmisión, no se sabía cuál era exactamente su papel en el sistema nervioso.

El estudio, que ha tenido una duración de tres años, pone de manifiesto cómo interaccionan los lípidos (ácidos grasos omega-insaturados) y las proteínas responsables de la neurosecrección para activar la neurotransmisión. Luis Miguel Gutiérrez, del Instituto de Neurociencias, en Sant Joan d'Alacant, explica: "Hasta ahora se creía que las proteínas eran necesarias para que los lípidos se mezclaran durante la fusión de membranas (normalmente los lípidos se repelen entre sí). Nuestro trabajo muestra que algunos lípidos facilitan la fusión al interaccionar con proteínas específicas. Es un mecanismo nuevo que ayuda a entender el papel de lípidos y proteínas durante la fusión y resolver discrepancias entre grupos científicos. Además, con ello entendemos que los ácidos grasos omega-insaturados pueden facilitar el crecimiento neuronal y la neurotransmisión".

Hay dos ejemplos de cómo estos lípidos pueden afectar a enfermedades neurodegenerativas. En pacientes de Alhzeimer los niveles de esfingomielina (que produce esfingosina, un omega-insaturado) están muy alterados, lo que puede modificar la transmisión nerviosa según el mecanismo descubierto. En otros experimentos se ha visto que una proteína denominada sinucleina, que se une a otro ácido graso omega-insaturado (ácido arquidónico), interfiere en el papel de este ácido graso activando la neurosecrección. Los niveles de esta proteína son muy elevados en pacientes de Parkinson.

"Así pues, el mecanismo que hemos descubierto puede explicar el papel de algunas proteínas y ácidos grasos durante el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas, lo que abre nuevas líneas de investigación en el estudio de los mecanismos moleculares implicados en estas enfermedades", concluye Gutiérrez.

El papel de las proteínas SNARE
El estudio pone de manifiesto cómo algunas proteínas asociadas a enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, actúan interfiriendo en la asociación de lípidos reguladores de la neurotransmisión con las proteínas SNARE, lo que revela la existencia de nuevos mecanismos para entender cómo se desarrollan aspectos celulares vinculados a estas patologías.

El equipo de investigación estudia desde hace 15 años cómo las neuronas y las células neuroendocrinas liberan neurotransmisores que hacen posible la transmisión nerviosa y la comunicación hormonal. Sus estudios han contribuido a apoyar la idea de que existe un tipo de proteínas, denominadas SNARE, que resultan esenciales para este proceso.

Además, el equipo del Instituto de Neurociencias ha publicado recientemente otro artículo en el que, mediante la observación del movimiento de grupos de moléculas extremadamente pequeños en la membrana celular, donde se produce la liberación de neurotransmisores, han determinado cómo los desplazamientos de las proteínas SNARE se asocian íntimamente con las características dinámicas del proceso de neurotransmisión.

Ambos artículos explican cómo lípidos y proteínas interactúan durante la neurotrasmisión y permiten entender mejor el papel de los ácidos grasos omega-insaturados en el sistema nervioso.

Neurología
Consultarlo Con la Almohada es una Buena Idea
13 de Julio de 2009.

Foto: Peyrache et alEl dicho "Consúltelo con la almohada" parece reflejar una realidad bastante literal. Unos investigadores del Laboratorio de la Fisiología de la Percepción y la Acción (LPPA), en Francia, y de la Universidad de Ámsterdam, Países Bajos, han demostrado que el cerebro revive los sucesos del día durante el sueño. También han comprobado que la información consolidada durante el sueño conduce a una mejor capacidad de toma de decisiones cuando estamos despiertos.
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Mientras dormimos, las neuronas de nuestro cerebro están activas a niveles comparables en muchos aspectos con los niveles observados durante la vigilia. Esta actividad es de importancia vital. Durante el sueño, nuestro cerebro reordena inconscientemente los recuerdos para estabilizarlos y asegurar el almacenamiento de los mismos a largo plazo.


Los investigadores enseñaron a unas ratas a encontrar recompensas en un laberinto, y estudiaron los cerebros de los animales mientras dormían. El equipo de científicos observó que los patrones de actividad de las neuronas durante el sueño eran semejantes a los de los periodos de vigilia, cuando las ratas aprendían la tarea. Pero no todas las partes de la experiencia se reviven del mismo modo en el cerebro. En los experimentos se constató que los grupos de neuronas activos en el momento de tomar una decisión y, particularmente, aquellos activos durante los momentos de comprensión de la tarea y aprendizaje de la misma, eran activados de modo preferencial durante el sueño.

Este descubrimiento sugiere que no toda la información memorizada se consolida del mismo modo, y que sólo se estabiliza la información más relevante para el comportamiento.

Este trabajo representa un avance significativo para el conocimiento científico de la memoria en el cerebro y la forma en que éste codifica la información. Este enfoque es necesario para mejorar el conocimiento científico sobre enfermedades que provocan degeneración neuronal, como el Mal de Alzheimer, por culpa del cual la memoria se deteriora considerablemente.

Información adicional en:



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Msc.Johnny Cartín Quesada
Antropólogo y Científico Cognoscitivo
johnny.cartin@ucr.ac.cr
minadatos@gmail.com
http://minadatos.blogspot.com/
http://www.busquedas.comfypage.com/
tel(506)88796729