Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

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lunes, 17 de enero de 2011

El cerebro también canturrea sus melodías preferidas

Nos habrá pasado algún día, seguramente, escuchar en la radio una vieja canción de nuestra infancia y que eso nos retrotraiga a los albores de nuestra vida como una película que empieza a pasar de nuevo por la mente. O pasear por algún lugar remoto del extranjero y que sea cierta música la que despierte la melancolía por el lugar de donde somos .

¿Qué cualidad tiene entonces la música que parece actuar, en muchos casos, como llave que moviliza mecanismos como la memoria, la emoción, la inteligencia humana ? Aunque los neurocientíficos recién están empezando a descubrir cómo nuestros cerebros procesan la música, existe evidencia de activación compleja y generalizada en muchas áreas del cerebro cuando uno toca, escucha o se imagina mentalmente música.

El cerebro es modificado por la música y la exposición a la música podría aumentar el funcionamiento emocional y cognitivo.

Un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience demostró, por primera vez, que escuchar música libera la misma sustancia química en el cerebro que la comida, el sexo e, incluso, las drogas : la dopamina . Esta molécula está muy fuertemente vinculada a los circuitos de recompensa en nuestro sistema nervioso.

Para evaluar el mecanismo biológico detrás de una experiencia musical agradable, el equipo utilizó neuroimágenes funcionales (que nos permiten ir visualizando, en tiempo real, qué áreas del cerebro se activan frente a distintos estímulos) y captar cambios en la temperatura corporal, la conductividad de la piel, la frecuencia cardíaca y la respiración, que los participantes sentían en respuesta a sus canciones favoritas.

Los investigadores encontraron que la dopamina se libera en dos áreas del cerebro: en primer lugar, en anticipación a un pico musical, en el núcleo caudado , clave en el aprendizaje y la memoria; a continuación, durante la experiencia máxima, en el núcleo accumbens , un sitio clave de las vías de recompensa y el placer. Nuestra experiencia con la música también puede variar los patrones de actividad en nuestro cerebro.

Otra cuestión relevante es pensar los mecanismos que se activan para la ejecución musical . En músicos expertos existe una mayor densidad de conexiones entre distintas estructuras del cerebro, a fin de afianzar la coordinación, por ejemplo, de las secuencias motoras necesarias para tocar un instrumento. Esta capacidad del cerebro de ir reorganizándose para alimentar la alta demanda de actividad musical es crucial también porque permite pensar en la utilización de la música para la rehabilitación .

De hecho, investigadores de la Universidad de Harvard han entrenado con ciertos tonos musicales a pacientes que habían sufrido un accidente cerebrovascular, que había afectado su capacidad para comunicarse de manera oral. Observaron que, tras un intenso entrenamiento, se habían remodelado las áreas “sanas” para compensar la falta de funcionamiento de las áreas afectadas por el accidente.

Estas reflexiones nos permiten reconsiderar la simple y reiterada definición que da cuenta de que la música es un arte que combina mucho más que los sonidos.

LA MUSICA LES LLEGA MAS HONDO A LAS PERSONAS ABIERTAS A NUEVAS IDEAS Y EXPERIENCIAS

Psicología
Miércoles, 12 de Enero de 2011 09:10

A bastante gente se le pone la piel de gallina cuando escuchan la música que más les emociona, pero algunas personas sienten esos escalofríos más a menudo, en tanto que para otras esa experiencia es prácticamente desconocida. Las personas más abiertas a las nuevas experiencias son más propensas a experimentar esas sensaciones físicas al escuchar música que las emociona, según los resultados de un nuevo estudio.

Emily Nusbaum y Paul Silvia de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, preguntaron a unos estudiantes acerca de la frecuencia con que sentían escalofríos por su columna vertebral, se les ponía la piel de gallina, o sentían como sus pelos se erizaban mientras escuchaban música de su agrado.

También midieron su grado de experiencia con la música, y diversos parámetros de su personalidad, incluyendo su grado de extroversión, lo concienzudos que eran, su nivel de neuroticismo, y cuán abiertos estaban ante nuevas experiencias.

De todos estos parámetros, sólo su capacidad de estar abiertos a nuevas experiencias se relacionó con las citadas sensaciones al escuchar música. Las personas abiertas son creativas, sienten curiosidad hacia muchas cosas, poseen una imaginación activa, y sienten con mayor frecuencia que el resto de la gente las citadas sensaciones al escuchar música.

¿Por qué la gente más abierta a nuevas experiencias siente más a menudo esos escalofríos y demás sensaciones al escuchar música? Sorprendentemente, según las conclusiones del estudio no se debe a que escuchen muchos tipos distintos de música y eso les permita descubrir el que más les emociona. Mayormente, se trata de sujetos que ya de entrada clasifican la música como algo más importante en sus vidas de lo que lo es en las de quienes están menos abiertos a nuevas experiencias y le otorgan menos protagonismo a ese arte. Además, las personas más abiertas tienen más probabilidades de disfrutar interpretando música, y por ende de haber aprendido a tocar un instrumento musical. Y, por supuesto, las personas más abiertas también pasan más tiempo escuchando música.

Scitech News

miércoles, 25 de agosto de 2010

LA UTILIDAD OCULTA DE SER MUSICO

Psicología
Jueves, 19 de Agosto de 2010 08:35

Saber tocar un instrumento musical sirve, por supuesto, para interpretar música. Pero también aporta muchas otras habilidades a la persona que ha recibido dicho entrenamiento musical. Una extensa revisión de literatura científica reciente llevada a cabo por el equipo de Nina Kraus de la Universidad del Noroeste, en Estados Unidos, pasa revista a los muchos efectos positivos asociados a la formación musical, en áreas como el lenguaje, el habla, la memoria y la atención.

Los científicos utilizan el término neuroplasticidad para describir la capacidad que tiene el cerebro de adaptarse y cambiar como resultado de la formación y la experiencia a lo largo de la vida de una persona. Los estudios revisados por Kraus y sus colegas ofrecen un modelo de neuroplasticidad. La investigación sugiere que las conexiones neuronales hechas durante el entrenamiento musical también preparan el cerebro para otros aspectos de la comunicación humana.

Un contacto activo con los sonidos musicales no sólo mejora la neuroplasticidad, sino que también facilita el aprendizaje de otras materias.

El cerebro de un músico realza selectivamente los elementos portadores de información presentes en los sonidos. En una sofisticada interrelación entre los procesos sensoriales y cognitivos, el sistema nervioso establece asociaciones entre los sonidos complejos y su significado. Las conexiones entre sonido y significado no son sólo importantes para la música sino también para otros aspectos de la comunicación.

Las ventajas de ser músico, aunque no se ejerza profesionalmente, abarcan áreas muy diversas.

Los músicos tienen más éxito que los no músicos en el aprendizaje de los patrones sonoros de un nuevo lenguaje correspondientes a las palabras. Los niños con formación musical muestran una actividad neuronal más robusta para registrar los cambios de frecuencia en los sonidos del habla, tienen un mejor vocabulario, y una mejor capacidad de lectura que los niños que no recibieron entrenamiento musical.

Los músicos, entrenados para escuchar sonidos incorporados en una rica red de melodías y armonías, están mejor preparados que la gente sin formación musical para entender el habla de su interlocutor en un ambiente ruidoso. Muestran un aumento de su capacidad sensorial y cognitiva que les da una clara ventaja para el procesamiento del habla en un entorno que dificulte la escucha.

Los niños con trastornos del aprendizaje son particularmente vulnerables a los efectos nocivos de los ruidos de fondo. La formación musical parece fortalecer los mismos procesos neuronales que son a menudo deficientes en personas con dislexia del desarrollo o que tienen dificultades mayores de lo normal para entender las palabras en entornos ruidosos.

El efecto de la formación musical sobre la mente puede ser comparado al que tiene el ejercicio físico sobre el cuerpo.

Scitech News

MUSICA DE FONDO Y CAPACIDAD DE CONCENTRACION

Psicología
Miércoles, 25 de Agosto de 2010 08:19

Durante décadas, las investigaciones han demostrado que escuchar música alivia la ansiedad y la depresión, mejora el estado de ánimo y puede reforzar la capacidad cognitiva en algunas funciones. Sin embargo, hasta ahora, no ha habido investigaciones orientadas a averiguar en qué condiciones de escucha la música ejerce sus efectos beneficiosos.

Por ejemplo, una pregunta clave es: ¿El beneficio cognitivo es el mismo tanto si escuchamos música mientras realizamos una tarea, como si la escuchamos sólo justo antes? Otra pregunta crucial es: ¿Cómo nuestra preferencia por un determinado tipo de música afecta a nuestro rendimiento intelectual?

Un nuevo estudio de psicología cognitiva aplicada muestra que escuchar la música que nos gusta, al mismo tiempo que realizamos un tarea que depende de nuestra memoria, no favorece el rendimiento más que si escuchamos un tipo de música que nos resulta indiferente.

Los investigadores pidieron a los participantes que recordasen una lista de 8 consonantes por el orden en que fueron presentadas previamente. Mientras trataban de citarlas en el orden adecuado, un determinado ambiente sonoro les acompañaba. Entre esos ambientes figuraban música relajante, música que les gustase a los participantes, y música que no les gustase.

No se detectó un mejor rendimiento en las personas que escuchaban la música que les gustaba.

De hecho, aunque puede tener un efecto muy positivo en nuestra salud mental general, la música puede, en algunas circunstancias, tener también efectos negativos sobre el rendimiento cognitivo, ya que puede distraernos cuando intentamos concentrarnos en algo. La mayoría de la gente que usa la música en conexión con actividades intelectuales la escucha mientras realiza la tarea, no antes de empezar a trabajar en ella.

El investigador principal del estudio, Nick Perham, sostiene que para reducir los efectos negativos de la música de fondo al tratar de recordar el orden de unos datos recientes, uno debe realizar la tarea en silencio o escuchar música sólo antes de empezar dicho trabajo.

Scitech News