Introducción

Este blog es una herramienta orientada para todo tipo de profesionales de la educación, la psicología y la salud que trabajen con trastornos cognitivos de base orgánica y pretende convertirse en de base orgánica en una herramienta de consulta permanente.

viernes, 14 de agosto de 2009

Los riesgos de depresión en adolescentes podrían depender de su ciclo del sueño


Los patrones de sueño podrían ayudar a predecir los riesgos que tienen los jóvenes de desarrollar depresión, según un estudio publicado en Neuropsychopharmacology.

La relación que existe entre el sueño y la depresión en los adultos es ya conocido entre los científicos: los que padecen esta patología experimentan el sueño REM más rápido que las personas que no tienen depresión. Uma Rao, profesora de psiquiatría de la UT Southwestern (Estados Unidos), dirigió este estudio enfocándolo en los más jóvenes, donde participaron 96 adolescentes sin evidencia de depresión u otros trastornos psiquiatricos. Los investigadores monitorizaron los ciclos del sueño de este grupo durante tres días, además de recoger muestras de saliva y orina para comprobar los niveles de cortisol. El seguimiento se alargó durante cinco años para comprobar la evolución de la depresión entre los participantes.

Los adolescentes que tenían antecedentes familiares con depresión experimentaron el sueño REM más rápidamente. Las probabilidades de haber desarrollado depresión a lo largo del seguimiento era mucho mayor en este grupo que en aquellos que llegaron más tarde a esta fase del ciclo del sueño. También eran más propensos los que presentaban altos niveles de cortisol. Otros estudios realizados en adultos mostraban que el incremento de estos niveles de hormonas estaban relacionados con la depresión, y que las altas tasas de cortisol podría ayudar a determinar quiénes tienen riesgo de recaer en una dolencia de este tipo.

La depresión en adolescentes es de prevención y tratamientos complejos, en parte porque los niveles de referencia del sueño y otros factores usados en el diagnóstico no están claramente definidos. "Comparar a estos jóvenes adolescentes con aquellos que ya presentan una depresión oscurece los resultados del estudio y puede afectar a nuestro entendimiento de los mecanismos subyacentes de la depresión así como de su tratamiento", explicó Rao.

martes, 11 de agosto de 2009

Alzheimer, patología global del cerebro y no sólo envejecimiento

El II Simposio Internacional sobre la Enfermedad de Alzheimer ha dejado clara la importancia del deterioro cognitivo ligero y del hipocampo en el abordaje de este trastorno. El Alzheimer ya no se vincula sólo con el envejecimiento, sino con una patología global de todo el cerebro.

Los esfuerzos en Alzheimer están actualmente centrados en retrasar la progresión desde un deterioro cognitivo ligero hasta la instauración de la demencia. Así se ha señalado en el II Simposio Internacional sobre la Enfermedad de Alzheimer, organizado por la compañía Esteve en Barcelona. En el comité científico han estado Rafael Blesa y Teresa Gómez Isla, del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, y Mercè Boada, del Hospital General Valle de Hebrón, ambos en Barcelona.

El deterioro cognitivo ligero ha sido uno de los protagonistas del simposio. Boada ha señalado que hace unos años todos los sistemas sanitarios intentaban hacer el diagnóstico de la demencia una vez aparecida la enfermedad: "Pero hoy día la sociedad médica se ha dado cuenta del valor clínico que tiene la pérdida de la memoria como antesala de la demencia; por ello, los esfuerzos de investigación se van a centrar en el conocimiento de los marcadores presentes en el proceso de este tipo de deterioro".

  • La historia familiar, el gen ApoE4 y la hipertensión en edades intermedias de la vida son algunos de los principales factores desencadenantes

Gómez Isla ha profundizado en esta idea: "El estudio de cerebros con deterioro cognitivo ligero nos ha enseñado que incluso en esta fase, cuando los síntomas clínicos son todavía muy incipientes, el daño cerebral subyacente es ya muy extenso en algunas regiones". Por su parte, Blesa se ha valido de símiles futbolísticos para afirmar que "la liga del Alzheimer es muy larga. Los equipos que la lideran han apostado por una delantera de diagnóstico temprano, un medio campo de nuevas terapias modificadoras de la enfermedad y una defensa basada en el conocimiento de las causas y mecanismos moleculares".

La presencia internacional ha sido nutrida. Además de Ronald C. Petersen, el padre del deterioro cognitivo ligero, del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, ha destacado la presencia de Walter A. Rocca, del mismo centro.

Factores protectores
Según ha recordado, "el Azheimer es una enfermedad multifactorial, con factores de riesgo bien establecidos (además del principal, la edad), como la historia familiar y el gen ApoE4, o la hipertensión en edades intermedias de la vida, entre otros". También ha apuntado hacia posibles factores protectores, "como la educación, el tratamiento antihipertensivo, el ejercicio y la estimulación cognitiva". Michael E. Greenberg, de la Universidad estadounidense de Harvard, ha centrado la atención en "pequeñas microhemorragias cerebrales con una angiopatía amiloide como probable lesión subyacente, que contribuyen a la lesión neuronal en personas con la enfermedad".

  • El hipocampo se asocia con el envejecimiento fisiológico (giro dentado) y con la vulnerabilidad específica en Alzheimer (corteza entorrinal)

El estudio de regiones cerebrales concretas es una de las vías más adecuadas, ha explicado Scott A. Small, de la Universidad de Columbia, para quien el hipocampo es especialmente interesante: "En esta región hay zonas selectivamente vulnerables al envejecimiento fisiológico, como el giro dentado, y otras, como la corteza entorrinal, con vulnerabilidad específica en Alzheimer". Al tratarse de dos regiones distintas, la idea de que esta enfermedad no sea sólo una consecuencia inevitable del envejecimiento, sino una patología global de todo el cerebro, cobra fuerza.

lunes, 10 de agosto de 2009

Matemática, ¿ya estás ahí?

.

09.08.2009 | Según un estudio realizado por científicos argentinos, el cerebro tiene nociones innatas preexistentes a la cultura y a la enseñanza. Entre ellas destaca la matemática. Claro está que la instrucción hace que esa capacidad logre explotar y salir del rudimento.

Un grupo de científicos argentinos encabezados por Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano, explicó que hay ciencias básicas como la matemática que tienen un carácter innato en el conocimiento de las personas. Para ejemplificar, hay tribus que sin tener acceso a un tipo de aprendizaje del estilo convencional, logran realizar cálculos como una noción preexistente.
El especialista relató cómo es el desarrollo de estos estudios y además señaló cómo esto se relaciona con el análisis de algunas enfermedades ligadas a la mente. Además se refirió a otras investigaciones que buscan mejorar la calidad de vida de las personas mayores, ya que en poco tiempo más una de cada tres personas de más de 80 años sufrirá de Alzheimer.

N&P:- ¿Realmente todos de manera innata sabemos matemáticas?
P.A.:- Ya hay muchos estudios hechos por gente de Francia y en Estados Unidos que lo muestran no sólo en los adultos y los niños, sino también en los bebés y los monos, los primates del viejo mundo, primates avanzados parecidos al ser humano que tienen la capacidad de distinguir sin ningún tipo de enseñanza, cantidades al bulto. Sin contar, sin poder analizar superficies o volúmenes, pueden decir dónde hay más en un conjunto de puntos.

N&P:- ¿Qué sentido juega en esas operaciones? ¿La vista?
P.A.:- No sólo a través de la vista, sino también por el sonido o por el tacto se pueden hacer operaciones de ese tipo. ¿Cómo se parece un conjunto de puntos? ¿Se le saca ese otro bulto o se le agrega? Se logran distinguir con una certeza del 90% esas cantidades. En tribus donde no hay ningún tipo de concepción matemática ni enseñanza, que están despegadas de la cultura occidental, también son capaces de resolver problemas con conceptos matemáticos. Lo que un poco dirime la cuestión de si hay un innatismo, una mínima habilidad matemática que vemos que esos estudios describen.

N&P:- ¿Esto indicaría que hay una capacidad innata preexistente a aquello que hemos ido incorporando desde la cultura?
P.A.:- Sí. La discusión es, y más aquí en la Argentina, que tiene que haber un clásico de los clásicos, naturaleza versus cultura. Lo que este estudio muestra claramente es que es obvio que al ser objetos evolutivos venimos con un bagaje previo a la cultura. Nacemos con esa preparación de nuestro cerebro para algo, pero que una enseñanza formal y bien dirigida, más en el caso de las matemáticas, mejora notablemente sus habilidades. Por lo tanto no hay tal discrepancia entre naturaleza y cultura sino que es una interacción permanente. Uno viene obviamente con un cerebro que está preparado para el habla, para el cálculo, para varias cosas, pero sin la cultura quedaría como rudimento para esas operaciones.

N&P:- En ese aspecto, ¿la cultura y la educación son las que lo van formando?
P.A.:- La cultura y la educación lo mejoran notoriamente. Y el interés final es ver si se puede aplicar esto en aquellas personas que tienen algún tipo de discapacidad cognitiva, como pueden ser personas muy mayores o en el caso de niños que tienen habilidades especiales como los autistas. Si vio la película “Rainman”, se caen fósforos, y el personaje puede decir la cantidad exacta sin haber hecho ningún tipo de cálculo.

N&P:-
¿Son habilidades que tiene la mente, pero que en la conducta de las personas no autistas no son explicitadas?
P.A.:- Lo que pasa es que estas habilidades especiales están muy lejos de la comprensión de cualquier persona que no tenga el problema. Eso escapa a la velocidad de cálculo; el procesamiento que ese cerebro hace es otro y es muy parecido a ese procesamiento inicial que se trae y que luego es cambiado. Parecería que muchas veces esos niños autistas -estamos hablando de niños autistas especiales con capacidades especiales- quedan bloqueados en alguna especialidad. Hay niños que tienen esas habilidades, pero luego, por ejemplo, carecen de la posibilidad de atarse los cordones de los zapatos. Es decir que evidentemente es una capacidad innata, algo que ha quedado bloqueado que no permite desarrollar estas habilidades, pero que de alguna manera aparecería un poco de la mano de este tipo de fenómenos que estamos estudiando muy inicialmente.

Investigaciones

N&P:- ¿Qué caminos indican este tipo de trabajos en la búsqueda de comprender el cerebro?
P.A.:- El objetivo básico es entender por entender qué es lo que busca la ciencia básica y después habría dos objetivos muy pragmáticos. Uno sería entender las enfermedades mentales. No nos olvidemos que las enfermedades degenerativas del cerebro -en muy pocos años una de tres personas mayores de 80 años va a tener Alzheimer- son un tipo de enfermedad que está aumentando porque se ha prolongado la vida, se han prolongado los factores nutricionales y un sinnúmero de cuestiones que tienen alta gravitación en el tema. Por eso es fundamental empezar a entender cómo se regenera, cómo se comporta, cómo se cablea, de qué manera lo podemos preservar.

N&P:- ¿Cuál sería el otro objetivo que se han impuesto?
P.A.:- Bueno, lo otro tiene un interés que raya un poquito con la ciencia ficción, pero es tratar de aprender de qué manera procesa el cerebro para construir algún tipo de prótesis o máquinas que simplemente sean capaces de hacer ese tipo de procesamiento, aprender del funcionamiento cerebral para construir elementos que sean capaces de funcionar como funciona el cerebro. No serían robots, serían sistemas neuromórficos; son sistemas muchísimo más avanzados. El objetivo de nuestro instituto es algún día crear prótesis que permitan a una persona que tenga un área afectada “puentear”, saltar ese déficit con un circuito que funcione de una manera similar a como funciona el cerebro. Pero es para dentro de muchísimos años, son estudios que están recién en su fase inicial.

N&P:-
Un tema en el que se ha avanzado notablemente son los mapeos cerebrales, ¿verdad?
P.A.:- Sí, a lo largo de la vida, a pesar de todo lo que se pierde a medida que se avanza, el cerebro tiene una capacidad asombrosa llamada neuroplasticidad, que es la habilidad de ir reforzando algunos sectores y en el caso del déficit ir cubriéndolo con otro tipo de sector. Es decir, es una habilidad que se tiene y que en los niños es inmensa. Se pierden áreas enteras y son recuperadas por otras áreas. Eso es la neuroplasticidad, y cada vez es más explotada en la rehabilitación de los accidentes cerebrovasculares y otro tipo de lesiones. Pero es una de las características que lo hace maravilloso, que es esa capacidad de recableado que tiene, y por tanto la posibilidad de reinstaurar algunas funciones.

Descubren el “efecto tortoni”

Mozos porteños: usan esquemas mentales únicos en el mundo

Un grupo de neurocientíficos argentinos decidió comprobar cuál es la eficaz estrategia de los mozos porteños que logran memorizar órdenes y no equivocarse al servir. En un experimento, se sentaban de a ocho en una mesa, encargaban bebidas y luego cambiaban de posición. Así, descubrieron que los meseros se valen de un original diagrama mental para recordarlo todo.

Experiencia. Los mozos del Tortoni son un ejemplo mundial. Dos de los científicos del experimento en su hábitat: Facundo Manes y Tristán Bekinschtein.

“¿Quién había pedido el café?”, dice el mozo. Los ocho amigos no le responden y siguen hablando. “¿De quién es el café?”, insiste. “Déjelo donde quiera, jefe”, le contesta alguien del grupo y continúa en lo suyo. El mozo empieza a enojarse y, ya en voz más alta, les suelta: “Oigan, ustedes se cambiaron todos de lugar, así cómo quieren que me acuerde de los pedidos que hicieron”.

La escena pudo haber sucedido en cualquiera de los bares clásicos de Buenos Aires, donde quienes atienden a los clientes no anotan los pedidos y retienen todo en su memoria. Pero, en realidad, formó parte de un experimento científico inusual, que se publica hoy en Behavioural Neurology. Los investigadores argentinos Facundo Manes, Tristán Bekinschtein y Julián Cardozo se propusieron averiguar qué hace tan especiales a los mozos argentinos, que pueden recordar lo que piden los comensales, repetirlo en la barra, regresar a la mesa y entregarle a cada uno lo que encargó. Para eso, durante semanas se pasaron de bar en bar pidiendo bebidas, cambiándose de silla y anotando prolijamente las respuestas de los mozos.

Como resultado del esfuerzo, los científicos descubrieron que la estrategia de los meseros profesionales no tiene que ver con memorizar rostros ni lugares ocupados en la mesa, sino con una mezcla de las dos cosas. Y la bautizaron “Efecto Tortoni”. “Básicamente, demostramos que la táctica que usan es generar un diagrama que une ubicación con cara. Y si uno les modifica una de las variables, como hicimos nosotros, fallan”, señaló Manes, director del Ineco y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.

Método. La investigación fue realizada con el mayor método científico posible dado que las condiciones de la Confitería London distan significativamente de las del laboratorio, donde se corroboran las hipótesis. Un grupo de ocho biólogos y neurocientíficos, coordinados por Bekinschtein o Cardozo, se sentaba a la mesa de alguno de los tradicionales bares porteños, luego de haber decidido qué bebida, distinta en cada caso, pediría cada uno. El mozo llegaba, saludaba, memorizaba los pedidos y se iba. Acto seguido, y con un orden previamente acordado, todos se movían de sus lugares. Y anotaban el porcentaje de aciertos cuando el desconcertado mozo volvía.

“Si nos cambiábamos de lugar y aun así repartía las bebidas sin equivocarse, era porque la memoria se fijaba según las caras. Si, en cambio, las dejaba en el lugar correspondiente, sería porque memoriza los lugares. En la mayoría de los casos, se daba una estrategia mixta entre lugar y caras. El esquema se rompía”, afirmó Bekinschtein a PERFIL desde Cambridge (Inglaterra), donde realiza parte de sus investigaciones. Según los expertos, lo que hace tan especiales a los mozos argentinos es que generan un mapa mental de personas en ubicaciones específicas y las asocian a los pedidos. Algo que es posible sólo luego de varios años –por lo menos nueve– de entrenamiento diario. “Al cambiar de lugar, el esquema se rompe y esta ‘memoria especial’ de los mozos porteños ya no funciona”, agregó Manes.

Genesis. La idea de la investigación, original porque logra hacer ciencia experimental con sujetos humanos en situaciones ordinarias (algo particularmente difícil debido al número de variables que hay que controlar), llevaba años en la mente de Manes, que se preguntaba qué hacía tan especiales, tan “expertos”, a los mozos veteranos argentinos. Se actualizó luego de una investigación realizada con los taxistas de Londres (ver recuadro) y se terminó de consolidar con la decisión de formalizar lo máximo posible las condiciones del experimento; algo que trajo problemas en el grupo de amigos: no podía haber dos que pidieran lo mismo y, ante las consultas del mozo, había órdenes precisas sobre qué decir en cada caso.

Los científicos argentinos coinciden en que las cualidades mnemotécnicas de los meseros porteños no se dan en otros lugares del mundo. “Hay mozos de buena memoria en otros lugares, pero no dan el pedido a la persona exacta sino que tienen que preguntar cuando llegan con el servicio. Lo que ocurre en Buenos Aires es curioso porque en lugares con tradición de bar como Italia, Francia y España, no pasa tanto”, afirmó Bekinschtein.

Hubo mozos que se enojaban ante los cambios de lugar. Pero cuando se enteraban de que eran parte de un experimento científico se entusiasmaban. Bekinschtein concluyó: “Ahora, lo único que quiero es que al volver a Buenos Aires en noviembre me encuentre con la nota en algún bar, puesta en un marquito”.

Taxistas ingleses, el antecedente

Uno de los antecedentes del estudio de los mozos argentinos que citan los investigadores es el que se hizo con los taxistas londinenses, que deben superar el arduo examen de conocimiento que significa conducir en una de las ciudades más grandes y complejas del mundo.

Lo que hicieron en el año 2000 científicos del University College de Londres fue escanear el cerebro de los taxistas y así fue que se descubrió que tenían la zona del hipocampo agrandada en comparación con otras personas. No sólo eso, cuanto más veteranos eran en el oficio, más grande lo tenían.

Justamente esa zona del cerebro tiene una participación especial en las redes usadas para la orientación espacial. Pero no es que los taxistas vengan “de fábrica” con un cerebro más grande, sino que se agranda por el uso, como otras zonas. Y es el constante uso lo que transforma a taxistas y mozos en expertos. “Esto no quiere decir que tengan un tipo de inteligencia general que se pueda extrapolar a otras situaciones; como algunos calculistas súper rápidos, saben hacer muy bien esa cosa que han practicado mucho”, explicó Facundo Manes.

Aun así, él no cree que algo semejante suceda con los mozos argentinos en cuanto a volumen, sino en el número de conexiones. Y no sólo en la zona viso-espacial que es el hipocampo, sino también en la zona más usada por la memoria operativa. Pero es algo que piensa comprobar en futuros estudios.

domingo, 9 de agosto de 2009

El cerebro más antiguo del mundo

BBC Ciencia

Gráfica del cerebro fosilizado (Imagen: PNAS)
Los científicos pudieron ver la estructura del cerebro gracias a una tecnología con luz de sincrotrón.

Un grupo de científicos descubrió tejido cerebral fosilizado de 300 millones de años de antigüedad.

El hallazgo, de un pez ahora extinto pariente del tiburón, es el tejido suave más antiguo que se conoce.

Y tal como señala la investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos), podría ofrecer valiosa información sobre la evolución del cerebro de los animales vertebrados.

Los fósiles, descubiertos por científicos de los museos de Historia Natural de París y Nueva York, fueron encontrados en Kansas y Oklahoma, Estados Unidos.

Y son muestras de tejido cerebral en los cráneos de iniopterigios, parientes extintos del tiburón fantasma moderno.

Los iniopterigios solían vivir cerca de la superficie y miden unos 50 centímetros de largo.

Ejemplo único

Los investigadores cuentan que el descubrimiento fue hecho por casualidad, cuando estaban estudiando el hueso utilizando una nueva técnica de rayos X llamada holotomografía de sincrotrón.

Reconstrucción del cráneo (Imagen: PNAS/Philippe Janvier (Museo de Historia Natural)
Los científicos hicieron una holotomografía en 3D del cráneo de 300 millones de años.
"Durante mucho tiempo los paleontólogos hemos utilizado la forma de la cavidad craneal para investigador la morfología general del cerebro", explica Alan Pradel del Museo de Historia Natural de París.

"Porque hasta ahora no contábamos con muestras de tejido suave".

Según los autores, en el pasado ya se había descubierto tejido suave fosilizado pero a menudo se trata de músculos y órganos como riñones.

Pero el cerebro fosilizado es muy raro, y además, éste es el ejemplo más antiguo que se conoce.

Quimeras

Los tiburones fantasma, también llamados quimeras, eran animales relativamente comunes en los océanos del mundo durante el último período del Paleozoico.

Tenían cráneos enormes con grandes órbitas de ojos, dientes parecidos a los del tiburón, colas con una especie de garrote, enormes aletas pectorales, y en la punta de sus aletas contaban con unos "ganchos" óseos
Y los iniopterigios eran la especie más rara de este grupo ya que contaban con características muy inusuales.

Tenían cráneos enormes con grandes órbitas de ojos, dientes parecidos a los del tiburón, colas con una especie de garrote, enormes aletas pectorales, y en la punta de sus aletas contaban con unos "ganchos" óseos.

En la investigación los científicos llevaron a cabo una reconstrucción completa en computarizada en 3D de los cráneos.

Para elucidar la estructura cerebral usaron la técnica de holotomografía de rayos X y descubrieron que el cerebro pudo haber sido un objeto alargado y simétrico.

Como sucede con muchos vertebrados, estos peces dejaban de crecer aún cuando sus cerebros seguían expandiéndose.

Luz más brillante que el Sol

El fósil de 300 millones de años (Foto: PNAS)
El fósil con muestras de tejido cerebral fue descubierto en Kansas.
La holotomografía de sincrotrón puede generar luz miles de millones de veces más brillante que el Sol y permite a los científicos revelar detalles estructurales que de otra forma serían invisibles.

Así, los investigadores pudieron observar diferentes partes del cerebro, como el cerebelo, médula espinal, lóbulos ópticos y tractos.

Los científicos ya sabían que los iniopterigios tenían cerebro, pero este hallazgo, afirman, podría ofrecer nueva información sobre la evolución de este órgano durante las grandes transiciones evolutivas.

"No hay nada como este animal hoy en día, es algo realmente raro", dice John Maisey, del Museo de Historia Natural de Nueva York.

"Pero ahora que sabemos que los cerebros pueden preservarse en fósiles tan antiguos, podemos empezar a buscar otras muestras".

"Tenemos muy poca información sobre los cerebros de los primeros vertebrados, y la evolución del cerebro es la base de la historia de los vertebrados" agrega el científico.

La holotomografía del cerebro fue llevada a cabo en Centro Europeo de Radiación de Sincrotrón, en Grenoble, Francia.

Autismo: ¿Qué pasa en el cerebro?

Cerebro
El autismo es un complejo desorden que aparece en los cerebros en desarrollo durante la infancia.
Algunas regiones del cerebro podrían carecer de la habilidad para comunicarse entre sí con la eficiencia que deberían hacerlo en personas con autismo, explican los investigadores.

Científicos estadounidenses usaron sofisticados escáneres para examinar las conexiones que existen en la corteza cerebral, parte dedicada a coordinar los pensamientos complejos.

Ellos hallaron evidencia de anormalidades en las conexiones de las células del cerebro de las personas con autismo.

La investigación fue presentada en la reunión de la Sociedad para la Neurociencia.

En ciertas partes de la corteza cerebral, las células hacen demasiadas conexiones. Sin embargo, en otras secciones no realizan las suficientes.

El investigador que encabezó el estudio, Michael Murias, de la Universidad de Washington, dijo: "Nuestros hallazgos indican que los adultos con autismo muestran diferencias en la actividad de coordinación neurológica, lo cual genera una pobre comunicación interna entre las partes del cerebro".

Modelos diferentes

Los científicos analizaron los electroencefalogramas (EEG) de 36 adultos, la mitad de los cuales sufren de autismo.

Los EEG, que miden la actividad de millones de células cerebrales, fueron tomados cuando las personas se encontraban relajadas y con los ojos cerrados por dos minutos.

Los investigadores hallaron que las personas con autismo presentaban modelos anormales de conexión cerebral en el lóbulo temporal, el cual se encarga del lenguaje.

Argumentan que los modelos anormales demuestran ineficientes e inconsistentes redes de comunicación interna dentro del cerebro de las personas autistas.

El doctor Marius aseguró que su trabajo podría abrir un camino para detectar el autismo en una etapa más temprana.

Nuevos horizontes

Se estima que el autismo, un desorden en el proceso de desarrollo, afecta a uno de cada 166 niños.

La base de la evidencia para la mayoría de los tratamientos es pobre. Dados los altos costos del autismo, no sólo desde la perspectiva humana sino económica, nosotros le damos la bienvenida a todos los avances que permitan la mayor comprensión de este desorden y urgimos que la inversión dedicada al autismo, se incremente
Richard Mills, Director de investigación de la Sociedad Nacional de Autismo

Se caracteriza por la dificultad en los procesos de comunicación e interacción con otras personas.

Richard Mills, Secretario Honorario de la Investigación del Autismo y director de investigación de la Sociedad Nacional de Autismo, dijo: "Nosotros sabemos mucho acerca de las diferencias en la estructura y funcionamiento del cerebro de una persona autista. Sin embargo, no siempre se puede establecer el vínculo entre ese conocimiento y un tratamiento efectivo".

"Esta investigación confirma otros numerosos estudios, los cuales demuestran las diferencias en la naturaleza del cerebro y podrían tener relevancia por sus implicaciones en las áreas de diagnosis e intervención", dijo el experto.

"La base de la evidencia para la mayoría de los tratamientos es pobre. Dados los altos costos del autismo, no sólo desde la perspectiva humana sino económica, nosotros le damos la bienvenida a todos los avances que permitan la mayor comprensión de este desorden y urgimos que la inversión dedicada al autismo, se incremente", señaló el científico.

El secreto del psicópata

El secreto del psicópata

cerebro

Esta es la imagen de un cerebro "normal".

Científicos de Londres dicen haber descubierto un mecanismo para comprender por qué algunas personas se convierten en psicópatas.

El estudio, realizado en pacientes psiquiátricos, concluye que esta patología se debe a que existe una comunicación imprevisible entre dos partes del cerebro.

Julian Siddle, periodista de ciencia de la BBC, explica que el detonante del comportamiento psicópata es una comunicación defectuosa entre la parte del cerebro relacionada a las emociones, el miedo y la agresividad y otra parte encargada de la toma de decisiones.

El Dr. Michael Craig, del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, quien dirigió el estudio, dijo a la BBC que la interferencia entre estas dos partes del cerebro es comparable a transitar por una carretera en mal estado.

"Las conexiones en el cerebro del psicópata, o las 'carreteras', no están tan bien construidas como las de una persona que no lo es. Es como si la 'carretera' del psicópata tuviera más baches y estuviera peor mantenida que la de una persona que no padece la psicopatía".

Posibles implicaciones

Craig dice que ese trastorno por sí solo no basta para diagnosticar la psicopatía, pues puede tratarse de otro desorden psíquico, pero contribuye a explicarlo.

El resultado final es, entonces, que esta característica del cerebro no es necesariamente producto de una psicopatía sino de un fenómeno que se presenta en los psicópatas y no en las personas que no padecen esta enfermedad.

Los científicos del King's College observaron la actividad cerebral de nueve pacientes psiquiátricos que cumplían condenas por delitos como violaciones u homicidios.

Aunque se trata de un estudio pequeño, esto podría tener implicaciones relacionadas a la toma de decisiones en el sistema de justicia penal, especialmente a la hora de estudiar si un criminal puede reincidir.